jueves, marzo 15, 2007

Te Da Algo-con Hipecactividad; Te DA nada -sin hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad –TDAH-
Circo, maroma y teatro con la atención y la tensión ante el niño


Un fantasma recorre nuestra sociedad, ese monstruo de mil cabezas gusta hacerse presente, dicen, en las escuelas, de manera particular, en las primarias. Un fantasma provoca miedo y produce efectos en la subjetividad. Ese monstruo está en los primeros lugares de la atención, él pre-ocupa a los maestros, a los padres, a los psicólogos; dicen que él descarga sus efectos sobre las niñas y niños, a eso se le añade que la industria farmacéutica ha logrado hacer de ese síntoma un gran consumo y convoca a su favor al poder psiquiátrico, médico y el Estado. Los niños están inquietos y, entonces, como ya los padres y madres no saben qué hacer ante la inquietud que les provoca el niño inquieto buscan calmarlos, buscan quienes los calmen y sobretodo “buscan” o “encuentran” una pastilla que promete la calma. Allí, en ese punto de intranquilidad aparece la formación, como se dice ejército en formación, de los profesionales psi: psiquíatras, psicólogos, psicopedagogos y hasta algunos trasnochados psicoanalistas. Los profesionales psi…juegan a jugar el juego de ser los expertos, ellos ofrecen un servicio de reparación del daño colateral que el actual sistema provoca entre sus miembros. Las tensiones, inhibiciones, angustias y síntomas que el lazo social posmoderno instala y que como señaló Octavio Paz, “estamos a condenados a vivir”. Basta con que se detecte algún indicio de “traumatismo” –vivimos una hiperinflación del trauma que es traumática-, basta una señal para que las formaciones psi…den su voz autorizada y lancen su grito de batalla:”Nada de sufrimiento…Está prohibido sufrir… Nada de tristezas, la vida sigue…Nada de angustia…Suprimamos cualquier inhibición…Lo importante es ser funcional” . También suelen levantar su voz en "defensa" del niño, sin darse cuenta que en ese momento inhabilitan a los niñas y a los niños como sujetos que tienen herramientas para hacer frente a esa amenaza que amenza, así lo recordaba Freud cuando escribió el caso Juanito. Para que condenar a los niños como si ellos no pudiesen defenderse.

En el caso del Trastorno por Déficit de Atención (TDA con o sin Hiperactividad), la consigna del poder bio-psico-estatal es: “El único niño bueno es el niño quieto, bien quieto, totalmente quieto” (llegarán a decir “absolutamente quieto”). Usted recordará que esta consigna es muy cercana a la empleada durante la conquista española de nuestro país: “El único indio bueno es el indio…callado”[1].

¿Qué es el TDA?
Un informe de un psi…lo describe así: “No presta atención. Incurre en errores. No mantiene la atención ni en actividades lúdicas. Parece no escuchar. No cumple las instrucciones. No finaliza las tareas. No se sabe organizar. Está permanentemente distraído. No aprende.” Es decir, estamos ante un niño que presta atención a otra cosa, no le presta atención, p.e., a la maestra, o no le presta atención a los aburridos temas con los que se pretende atiborrarlo de “conocimientos”. Poner atención a una cosa y no prestársela a otra ¿Es una enfermedad? ¿Es un síntoma? ¿Estaremos ante un desorden neurológico? Tener errores, no querer hacer una actividad aburrida, poco o nada lúdica ¿Es un déficit? Preguntamos a qué se debe que ese supuesto déficit se reparte de manera singular, él sigue todavía la línea de la “diferencia” de los sexos: los que son llamados “niños” engrosan en gran número las estadísticas del TDA, mientras que las llamadas “niñas” lo son poco o no son deficitarias o tienen con qué entretenerse o están en la luna de Valencia con mayor disimulo y nadie las molesta y tampoco nadie…las pela.

Una niña/o inquita/o solicitan que alguien los pele, los tome en cuenta, y también puede ocurrir que solicitan que ya no se ocupen tanto de ellos, que los dejen tranquilos pues ellos tiene cosas que hacer. ¿Quién dice que sólo los padres “deben” poner atención a las niñas y niños? ¿Para qué se difunde, con la colaboración algunos psicoanalistas, que los padres están “obligados” a velar por sus hijos? Acaso la paternidad es obligatoria ¿Y el deseo?

La erótica de la niña y del niño: ¿atención, tensión , falta de atención,...?

Los padres y las madres alarmados dicen, vociferan, gritan: “No sé qué tiene pero me enloquece”, subrayamos el carácter reflexivo de la frase: son las madres y los padres quienes están “enloquecidos”. Los maestros batallan con un número elevado de alumnos (hasta 60 por salón), basta con la inquietud de uno para que se propague; esa es, al menos, la fantasía que arma la realidad del maestro ante la inquietud y esa fantasía le regresa como realidad en el salón de clases ¿Será que toda inquietud es un “déficit”? Y ¿Si la inquietud señalará el déficit provocado por una demanda obscena de someterse a una quietud sepulcral?

Delante del TDA las instituciones educativas y de salud generan normas, declaran que van a llegar al fondo del asunto ¿Por qué el fondo y no la superficie? ¿Para qué se van hasta el fondo si la pregunta está delante nuestro? Mientras reparten normas, criterios normativos, imponen tratamientos le pasan la bolita a quien está más abajo, es decir, el niño sería la “víctima” de una “enfermedad” de origen desconocido[2]: la inquietud que lo habita y la inquietud y atención que así logra provoca la epidemia de inquietud. La “enfermedad”, su diagnóstico, los priva y nos priva de encarar la pregunta de la inquietud de los niños de manera compartida y encontrar junto con otros y con los "afectados" una respuesta ¿A qué se debe que los padres aceptan cualquier tratamiento? ¿Será que no saben? Acaso ¿el saber de la abuelita ha perdido su eficacia para estas inquietudes y para estos padres? Los maestros atrapados entre la espada de la institución y el muro de la inquietud rinden su experiencia y se entregan a las maniobras de un nuevo amo: la ciencia y la industria farmacológica: “Una pastilla y, quizás -eso prometen- ya no me molestarán”.

Usted notará las ocurrencias reflexivas: “Me enloquece; me molesta; me inquieta”, ocurrencias de las madres –ellas dicen que “lidian todo el día” con su/s toro/s infantil/es, subrayemos el carácter erótico de la lidia, esas ocurrencias aparecen en boca de las maestras y los maestros, de las psicopedagogas, de los psicólogos, de los psicoanalistas trasnochados[3] . Sólo que los psi…rellenan los vacíos, el vacío de los niños, de los adolescentes y adultos con “explicaciones” sobre el “desarrollo psíquico”,” la ausencia de los padres”, así entre explicación sesuda y explicación sesuda se introducen las píldoras de “Ritalin”, de “Concerta” (¡¡!!) y la última generación “Strattera”.

El goce de la desgracia: negocios de algunos ¿sufrimiento de otros?

Lo singular es que cada uno de esos medicamentos recien nombrados curan enfermando más: los mismos laboratorios anuncian que ellos pueden aumentar, por ejemplo, “las ideas suicidas”. Los jóvenes ejecutores de la masacre de Columbine, EEUU, según algunos estudios, estaban medicados con “Ritalin” desde niños; esa masacre muestra el nivel de su inquietud, a la masacre le brindaron atención pues la planificaron con más de un año de antelación[4].

El (¿) goce (?) de los fármacos es el objetivo de los laboratorios,¿sólo de ellos?, ellos gozan de las ventas de cada fármaco, cuanto más ventas más plusvalía obtienen, sobre eso nada tenemos que decir, cada quien goza de lo que tiene a su alcance, en el terreno del plus de gozar no hay prescripción válida, este sería un caso del goce de la desgracia ajena. Unos gozan de lo que a otros no les produce goce alguno, bueno al menos eso es lo que se dice. Convertir preguntas en problemas y contingencias comunes de la vida, como la posible falta de atención, el envejecimiento, la timidez, la menopausia, la tristeza o la soledad en “enfermedades” o “síntomas” que pueden tratarse con fármacos es la táctica y la estrategia del goce de la industria farmacéutica, esa industria es funcional con el sistema donde operan, no puede ser de otra manera pues esos “padecimientos” son síntomas del malestar de la cultura posmoderna.

Además, dolencias leves son trasformadas en graves –véase la mitología del “fumador pasivo”, se inflan las estadísticas de prevalencia (número de casos), y se las convierte en un factor de riesgo – si se hace gimnasia, "te enfermas" y sino la haces también "te enfermas", en ambos casos, el laboratorio dice: “Te ofrecemos medicamentos”. Y todo ello, a menudo, de forma combinada, con el apoyo de médicos, líderes de opinión y la utilización de los medios de comunicación, en campañas dirigidas a los consumidores y luego a los médicos. La TV está plena de propaganda médica, incluida una que dice: “No se automedique, tenemos para ello un medicamento”.

El “Ritalin”, el “Concerta” y el “Strattera” como cualquier medicamento- comenzando por la popular aspirina- es dañino para la salud, es decir, “curan” a condición de provocar un daño biológico: la aspirina “elimina” el dolor de cabeza al tiempo que provoca “pequeñas” (sic, resic) hemorragias en el tracto digestivo. La droga activa del “Ritalin” medicamento para el TDA es el metilfenidato, un químico de acción similar a las anfetaminas, su potencia “adictiva” lo colocó en el listado de “drogas” de “alta vigilancia” [¡¡hummmm!!¿quién se lo cree?] controladas por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la ONU. La coca sólo se convirtió en perjudicial para la salud cuando la ciencia la transformó en cocaína al aislar sus componentes químicos y permitió su producción industrial[5].

El componente químico del“Ritalin” no es una droga como las empleadas por los llamados drogadictos, sino que estamos ante un componente químico desplegado por la ciencia que afecta al organismo y produce ganancias a sus fabricantes y parece que así se calman los padres, los maestros, las autoridades de educación y de salubridad. ¿Y los niños? Vaya a saber usted, no conviene de entrada colocarlos como víctimas pues ellos son miembros de un lazo social donde las formas de la paternidad tienden a sostenerse, para bien o para mal o para las dos cosas, en la “autoridad” fría y despersonalizada de la ciencia objetiva y sus productos. El “Ritalin” provoca una drogadicción de orden médico o prepara el terreno para el consumo obligado de otras drogas debido a su carácter adictivo, empleo permanente y permanencia en nuestro organismo. La droga del laboratorio afecta al cuerpo, la droga del drogadicto da lugar a estados y fantasías articuladas con cierta idea de regresar a un estado previo o alejarse de un malestar que una situación actual provoca. En los llamados drogadictos, a veces, cuando recurren ellos a un psicoanalista, hay pistas, indicios y señales de un sujeto, que quizás encuentre su realización; con el medicamento y su adicción eso no es factible.

En esta tertulia nos proponemos abordar este tema que circula en la ciudad mediante un sesgo modesto para localizar sus alcances y desplegar sus consecuencias. Ese sesgo está dado por un conjunto de preguntas: ¿A qué se debe la presencia actual de esos síntomas como el TDA?; ¿Por qué esos niños causan y convocan la atención de los otros, otros que sólo atinan a calmarlos con un medicamento? Un llamado ¿Por qué y para qué recibe como respuesta una pastilla? Acaso el interrogante es ¿la medicalización de la vida subjetiva o se trata de otra cosa? En estos tiempos donde la sociedad parece sacudida por una epidemia de prácticas pedofílicas –en los hogares, en las iglesias, en los conventos, en los monasterios, en las escuelas-, donde las conciencias morales convocan a defender los derechos humanos de los niños ¿A qué se debe el silencio ante estás prácticas inducidas y protagonizadas por infantes, padres, madres, maestros, autoridades sanitarias y laboratorios químicos? Estos medicamentos ¿serán acaso una “respuesta” ante los síntomas, inhibiciones y angustias de cada uno de los que son llevados a vivir bajo la etiqueta de Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad? ¿Se puede abrir algún horizonte a niños o adultos cuando se los califica de tener un “déficit” incurable? ¿Será así? ¿Esto es una cuestión de víctimas inocentes que pasivamente viven los embates de un conjunto de laboratorios y/o expertos psi…? Cuando la niña o el niño son considerados “víctimas" no hay posibilidad de ubicarlos como sujetos, y por lo tanto, nos preguntamos ¿A qué se debe, en particular que numerosas filiales de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) avalan el tratamiento medicamentoso de un “síntoma" creado por la industria farmacéutica? Quizás y sólo quizás, sea viable abordar estos interrogantes de la polis, de la vida en nuestra ciudad, sin colocar la práctica del psicoanálisis y su doctrina al servicio de “reparar” el daño colateral que genera un sistema social para quienes vivimos en él y cuyas consecuencias nos toca abordar sin descargarla en forma necesaria sobre alguna figura del amo (Dios, el Padre, la Ciencia, el biopoder,...)
Con estas y otras preguntas organizaremos una tertulia temática para recorrer: El circo, maroma y teatro del llamado Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad
Alberto Sladogna
Psicoanalista

[1] Una variante de esa frase dice: ”Calladita/o te ves más bonita/o”
[2] Una consulta a la página del Laboratorio Eli Lilly, filial México, fabricante de Strattera, permite leer la siguiente constatación: no se sabe cuál es la causa de esa “síntoma”, sin embargo eso no les impide recetarlo para el transcurso de la infancia y adolescencia; luego añaden al pie de la letra: “Luego de la adolescencia el padecimiento se cura solo”[sic, resic y recontrasic]
[3] Francisco Palacio Espasa, jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente de Ginebra, psicoanalista y catedrático de Psiquiatría del Niño y del Adolescente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra (Suiza), afirma la existencia de la “depresión” en infantes de 5 meses en adelante: él dice “depresión”, ese término convoca a los “antidepresivos”. En un reciente congreso de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM) se dedicaron varias mesas a los avances “neurológicos” –léase fármacos- para el “tratamiento” del TDA, por eso los laboratorios patrocinan esos eventos, los laboratorios no dan pisada sin guarache.
[4] Ver el filme documental y documentado de Michel Moore: Masacre en Columbine, se lo localiza en los diversos videos de nuestro país.
[5] Sigmund Freud, Sobre la cocaína, [julio, 1884]; Contribución al conocimiento de los efectos de la cocaína, [enero, 1885]; Anhelo y temor de la cocaína [julio, 1887]; ver también, Robert Byck, Escritos sobre la cocaína, Anagrama, Barcelona, 1980. El refresco de cola, la chispa de la vida contenía durante sus primeros largos años “cocaína” en su fórmula química; luego el monopolio farmacéutico “condenó” la cocaína como droga y se la apropió para “usos medicinales” [¡¡¡hummmmm!!!].

3 comentarios:

alvaro dijo...

Muy interesante el tema, me gustó

Camilo Ernesto Ramírez Garza dijo...

Definitvamente la actualidad intenta sustrarer la esencia a las cosas: que los niños sean "no niños" inquietos (como los alimentos light o la vida sin tristeza, ni peridas) mientras al mismo tiempo la poca o casi nada de autoridad, que se planta y pone orden, está fracturada, perdida, deslocalizada. El humano codificado por una especie de "ciencia" cuantificadora, que degrada y aniquila, si acaso algo de lo humano que quedaba. Muchas gracias.

Otto berdiel dijo...

Aquí le anexo una noticia que acaba de salir hoy al respecto.
un saludo cordial

Drogas para TDAH causan alucinaciones en niños

Chicago, a 26 de enero. Los medicamentos para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) pueden hacer que los niños sufran alucinaciones, aun cuando los tomen tal como está indicado, señalaron el lunes investigadores del gobierno de Estados Unidos.

Expertos de la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) analizaron datos de 49 estudios clínicos realizados por fabricantes de fármacos y hallaron que pueden causar sicosis y manía en algunos pacientes, inclusive en los que no tienen factores de riesgo evidentes. En algunos casos los niños alucinaban que gusanos, bichos o serpientes trepaban sobre ellos.

“Los pacientes y los médicos deben estar conscientes de la posibilidad de que (surjan) síntomas siquiátricos consistentes con la sicosis o la manía” a lo largo del tratamiento, escribieron el doctor Andrew Mosholder y sus colegas en la revista Pediatrics.

Fármacos riesgosos

Su análisis brinda más detalles sobre los riesgos conocidos de los fármacos, entre los que se encuentran Ritalin, Focalin; Adderall XR y el parche Daytrana, de Shire Plc; Concerta, de Johnson & Johnson; Strattera, de Eli Lilly and Co, y Metadate CD, de Celltech Pharmaceuticals Inc.

También incluye datos de Modafinil de Cephalon Inc, comercializado como Provigil, medicamento para la narcolepsia rechazado como tratamiento para el TDAH en niños.

La portavoz de la FDA, Sandy Walsh, dijo que los datos son la base de las recientes advertencias referidas a efectos siquiátricos, que se agregaron a las etiquetas de los productos en los años recientes.

Millones de niños son recetados con estos fármacos para tratar los síntomas del TDAH, desorden que afecta a entre el 3 y 7 por ciento de los niños de Estados Unidos.

El TDAH se caracteriza por inquietud, impulsividad, falta de atención y distracción, que pueden interferir con la capacidad de los niños de prestar atención en la escuela o mantener relaciones sociales. Reuters