miércoles, diciembre 31, 2008

Madoff, operación en cubierta: Creencia, economía, “objetividad”, expertos. Alberto Sladogna, analista

Madoff, operación en cubierta: Creencia, economía, “objetividad”, "expertos". Alberto Sladogna, analista

Tendrá consecuencias clínico doctrinarias que a Lacan se le haya ocurrido sostener el 26/02/1977- en el curso de “El fracaso del Un-desliz es el amor. A la manera del seminario oral de Jacques Lacan, 1976/1977, Artefactos, México, 2008- sostener allí que nuestra práctica “es una estafa”, luego añade, una estafa con efectos ¿Podría existir una estafa sin ellos? Quizás solo al final de la estafa, eso –su ausencia de efectos- aparecería, habrá que estudiarlo. Para seguir ese interrogante tomaré una situación de actualidad, una situación cercana una estafa bajo la forma de un fraude.

Bernard L.Madoff, profesor de natación y nadador en New York, EEUU, salto a la escena mundial: una nueva estrella del canal del deseo de más y más dinero, la economía. Maddof fue detenido el 12/12/2008 por una estafa, un fraude de 50 mil millones de dólares (otros dicen 100 mil millones).Ver la sencilla explicación de su método de altas finanzas en la siguiente dirección de internet:
http://es.youtube.com/watch?v=yUM7UYp65qc

Estimado lector, le propongo leer estas líneas con una pregunta ¿Por qué se pone tanto el acento en el “fraude de Madoff”? ¿En la “estafa de Madoff”? ¿Solito y su alma, él solo defraudo? Lanzo una hipótesis: Estamos ante una operación en cubierta. Una operación financiera que nunca estuvo oculta, siempre estuvo en cubierta, sólo hacía falta verla, leerla, tomarla allí donde estaba. ¿Qué es lo que quedo encubierto? No es un complot financiero, sino que quedó en la superficie la estructura de una actividad, por ejemplo, la economía, las finanzas, su estructura de ficción. Una ficción que tiene consecuencias materiales de diverso orden.

Se pretende con la persona de Bernard L. Madoff dejar en cubierta la estructura financiera, algo semejante muestra el texto de Víctor Hernández sobre el aumento de la luz (SDP, en nuevo formato online, 30/12/2008, http://www.elsenderodelpeje.com.mx) eso está allí, en la cubierta del recibo, no está en secreto o escondido. También lo muestra en ese mismo periódico Federico Arreola, los empresarios financieros, ya no industriales, de Monterrey participaron de la maquinaria de Madoff. Esos empresarios antes eran industriales, vendieron sus industrias y pasaron a la industria del dinero que fábrica dinero, las finanzas y las inversiones. Las inversiones financieras tienen un estructura formulada por Lacan, en la inversión cada quien recibe su propio mensaje invertido: ellos pusieron dinero recibían dinero y de pronto, a partir del 12/12/2008 sólo reciben dinero en su forma real: desecho.

Denunciar y cargar sólo las tintas sobre Madoff, es una cuestión jurídica pertinente, pero se la “emplea” para dejar cubierto al sistema; Madoff funciona topológicamente como la envoltura del regalo, a veces, es tan impresionante que no se ve qué envuelve –ver la topología de la envoltura, en particular, la practica con orientación zen en el Japón. Esa operación en cubierta es similar, quizás hasta la misma, que se efectúa cuando se descarga “todo” el peso de la barbarie sobre Hitler, dejando encubierto al sistema social del nacionalsocialismo.

Philip K. Dick, prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción, escribió entre otras novelas “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”(1968), llevada al cine como “Blade Runner” (1982); ese escritor sostenía que los nazis ganaron la 2da. Guerra mundial debido a que su sistema fue adoptado por las sociedades más “avanzadas” de Occidente, sin campos de concentración muy visibles, sin cruces gamadas. No están ahora las cruces gamadas sin embargo los campos de concentración y la tortura ya están visibles y legalizados. Esta semana una hipótesis semejante apareció en boca de Salvador Borrego –autor de “Derrota mundial”- reconocido teórico nazi de 93 años, afincado en Jalisco, México. Él indica que:” ¿Por qué todavía siguen atacando a Hitler si murió hace más de 50 años”. Su “lógica” es imparable [sic, re sic, recontra sic]: si se sigue hablando de Hitler, es porque a pesar de que él murió, el sistema desplegado por Hitler está vigente entre nosotros. Una lamentable confirmación de sus “tesis” es que se intenta combatirlo mediante la censura y la prohibición de las actividades de Salvador Borrego, en efecto, así fue, según reveló Jacobo Zlabludovsky, la “Comunidad Israelita de México” habló con una de las organizadoras de la FIL y se cancelaron las actividades de este autor. Si se prohíbe o se censuran esas actividades y esos libros ¿cómo se puede estudiar aquello que podemos someter a crítica y rechazar? Gracias esa “prohibición” este personaje reunió a 210 personas para hablar de sus teorías. Lo prohibido se transforma en un atractivo (revista “Proceso”, 28/12/2008).

Veamos cómo esto se articula, sólo en un punto con el fraude o la estafa. Ese punto es la creencia en la “objetividad”, en la “cientificidad” y en las prácticas con alto grado mate matización, como la economía, en particular, las finanzas. Esa "objetividad" está basada, entre otras cosas, en la razón desplegada por René Descartes. Algunos seminarios de Jacques Lacan se prestan a la posición de que el análisis, desplegado por él, tenía un sostén en la formalización de la lógica e incluso en los empleos de las matemáticas, en la teoría de los conjuntos. No por nada Jacques Lacan fue objeto de críticas, paradójicamente fraudulentas, de parte de un científico Alan Sokal.

Sokal, físico estadounidense, profesor de la Universidad de New York, de 43 años, fue un ilustre desconocido fuera de esa disciplina, no sé si lo era en esa comunidad, se convirtió en una luminaria cuando demostró que prestigiosas revistas como “Social Text” era capaz de publicar un "delirante" artículo que combinaba terminología físico-matemática con estrafalarias extrapolaciones de las ciencias sociales, desató una ardiente polémica que puso en el banquillo de los acusados a la obra de los "popes" del posmodernismo y también a algunas “escuelas” psicoanalíticas lacanianas. Él se atrevió a “tomarles el pelo” a autores franceses como Jacques Lacan, Jean Baudrillard y Jean-Francois Lyotard, y otros, a propósito del uso "incorrecto", según decía el físico, que estos hicieron de términos y conceptos propios de las ciencias llamadas “duras." Luego con su colega belga Jacques Brigmont escribió “Imposturas intelectuales” ( Editorial Paídos, Buenos Aires) Sólo queda en el aire una pregunta, si Sokal muestra que Lacan y otros cometen una impostura al “abusar” de conceptos y elementos de las ciencias duras: ¿Qué lugar ocupa él en la impostura, él que sólo “se hizo famoso” (fuera de la física) al hacerse pasar “como si…” – o “en forma de…”- científico social estructuralista francés? ¿Él estaba al margen de eso? Estas preguntas surgieron hace unos años en México cuando abordamos el tema con Miguel F. Sosa, llamaba la atención que los "lacanianos" no decían nada de la posición de Sokal en la impostura y sólo se dedicaban a "críticarlo" como difamador.

Regresemos al tema de la estafa y del fraude. La pregunta es ¿Cómo se sostuvo Maddof por más de 15 años? ¿Y debido a qué circunstancias los “expertos” no lo detectaron? En el noticiero de CNN, el 29/12/08, a las 22hs., un “experto” declaraba ”Madoff se mantuvo pues lleva muchos años, a diferencia de tal compañía que recién tiene seis años en el mercado financiero” Estas preguntas sobre la capacidad convocar a los inversionistas no tienen respuestas sólo por la “ambición desmedida” –como si hubiese alguna con medida; por la torpeza o estupidez –como si hubiese alguna actividad humana que no tuviese algún de grado de ellas; por el sólo gran “genio” o “inteligencia” del estafador - baste ver la extendida practica de la pirámide en México para demostrar que ese “genio” es muy compartido. Hoy funcionan en México empresas de jugos, de cremas y de otras yerbas, son legales, son pirámides “religiosas” –ver el estudio la sociologa Gutiérrez Zúñiga del Colegio de Jalisco- y que dan grandiosas ganancias sólo al vértice, para el resto están las limosnas.

El estudio de Gutiérrez Zuñiga nos recuerda algo: se trata de una nueva forma de los complejos familiares, pues la pirámide de esas empresas se sostiene a partir de los lazos familiares. Entonces, analicemos

Sigmund Freud en 1886 escribió: “Mediante el estudio científico del hipnotismo -un campo de la neuropatología que fue preciso arrebatar por una parte a la incredulidad y por la otra al fraude-, [Charcot] llegó a una suerte de teoría sobre la sintomatología histérica, que tuvo el coraje de reconocer como real y objetiva para la mayor parte de los casos, sin por ello descuidar la cautela indispensable a causa de las falta de sinceridad de los enfermos.” Es decir, el hipnotismo y la creencia en su eficacia se sostienen por la histeria compartida; la histeria es una condición humana –hombre o mujer o bisexual o travesti o transgénero o asexuado o.,, La histeria es la condición de habitar el mundo del lenguaje, en ese mundo se habla, se dice, se practica y se viven los efectos de un “fraude” organizado gracias al lenguaje. Sin lenguaje no hay fraude posible; el lenguaje hace aparecer o convierte una pirámide en una inversión brillante y benéfica, gracias al lenguaje produce efectos materiales: ganancias y pérdidas. Las finanzas sin lenguaje no tienen existencia.

En 1905 Freud escribe en “El chiste y su relación con lo inconsciente”, que: “Entre las operaciones del chiste se cuenta la de reabrir fuentes cegadas del placer cómico, dentro de una analogía laxa puede llamarse chiste a todo artificio que saque a la luz una comicidad no palpable. Ahora bien, esto último es válido de preferencia para el desenmascaramiento, como también, para otros métodos de volver cómico algo o a alguien”. El chiste, su horizonte cómico no es ajeno al “fraude” y a la “estafa”, el caso de los empresarios de Monterrey desata risa, ellos que eran los “expertos” creyeron, sostuvieron, vivieron gracias al “método Madoff”, hoy reciben “Sopa de su propio chocolate”, sólo que los efectos los pagaran otros. El fraude, la estafa contiene elementos cómicos, gracias a ello, se vuelve un poco soportable tanta tragedia.

Jacques Lacan dio lugar en su seminario al estudió del “monedero falso” (19/01/1965) del lenguaje y sus consecuencias. En ese seminario se leen intervenciones que Lacan acogió “a la manera de Jacques Lacan”, por lo tanto son parte de sus seminarios Allí se recuerda unos versos de Virgilio: “El fraude del que toda conciencia siente remordimiento/ de que la buena fe no se rescata, / y al desconfiado de sorpresa toma”. Cada quien está mordido por el fraude, en la condición humana hay algo falseado, la subjetividad lleva esa marca. Se trataría de un fraude primigenio. Hay este “mor” de la mordida, “mor” es parte del amor. Adán dio la primera mordida, gracias a eso salimos del paraíso, esa mordida provocó la rotura de la razón del Edén, la mordida es un demonio en el Edén, gracias a ello comenzó la vida humana.

Entonces, toda conciencia está expuesta de entrada a su condición, lo está por ese fraude de origen. La “moneda falsa” –un fraude- es una imagen del origen, una imagen que muestra en cubierta su fraude oculto. Tomemos nota de que está intervención es retomada por Lacan en 1976/1977 cuando regresa al tema de la estafa del análisis, una esta poética.

Si tomamos una moneda, por ejemplo, un peso mexicano que tiene como referencia o sostén al dólar; ese peso se lo reconoce como verdadero; nombre y efigie son sus signos de verdad. En el seminario se insiste: “este poder de significar pertenece naturalmente a aquel que tiene autoridad para autentificar el signo”, es decir, al Estado. Recuerde lector que el Estado en los EEUU reconoció que autentificó las operaciones de Madoff y, atención, de otras pirámides similares que siguen operando. En México, en la TV de paga, sigue apareciendo publicidad de esas entidades financieras piramidales, por ejemplo, de la entidad financiera que sólo “llevan 6 años en el mercado” como indicaba el “experto” de la cadena CNN. El Estado sería el “culpable” si corrompió el signo. Sin embargo preguntamos ¿pero qué ocurre cuando el Estado lo autentifica, le otorga legalidad?

En primer lugar, la culpa desapareció, se esfumo. En principio, vivir sin culpa no está mal para nadie. Aquí no se trata sólo de la “culpa” del Estado, sino de una estructura nueva de la economía misma, del sistema socio-económico, político, moral, religioso, científico, subjetivo. En ese sistema la “culpa” de otros tiempos ha desaparecido o cambiado. Los financieros en su conjunto -y de las pirámides en particular- tienen claro la desaparición de la culpa: Madoff conoce, por ejemplo, que por su edad y pago de una multa tiene pocas posibilidades, por ejemplo, de ir a la cárcel.

Ya Hannah Arendt hizo notar que en la actualidad, a partir del campo de concentración del nazismo, el mal se hizo banal – Ver su texto: “La banalidad del mal”. Una consecuencia de esa “banalidad” es que la culpa como la estudió la clínica doctrinaria del análisis desapareció, se transformó, tomo otra estructura y cambio sus efectos .

El Estado es una cosa pública, suele ser presentada como un cuerpo: se dice “un cuerpo social”, se habla “del cuerpo de la Nación”, se escribe “el cuerpo del Estado…”. Entonces, una estafa efectuada gracias al lenguaje, tiene consecuencias materiales sobre los cuerpos de quienes vivimos bajo ese Estado y con ese sistema. Lacan en su seminario da lugar a lo siguiente “Los efectos que provoca sobre este cuerpo, la hinchazón desmesurada de las riquezas abusivas del príncipe [de los poderosos] conduce a imágenes de deformidad, el príncipe [los “poderosos”: Canales, Slim, Azcárraga, Salinas] es miembro de este cuerpo, se transforma en una especie de monstruo desmesuradamente inflado, inflado en detrimento del resto del cuerpo, es decir, de la comunidad. Resulta de esto una desproporción monstruosa para esta comunidad”.

La efigie y los signos legalizados del sistema financiero evocan el orden divino, divinidad que en otros regímenes salvaguardaba esa legalidad. Hoy, la divinidad laica del sistema social del capitalismo tiene una legalidad para el fraude. Cuando la moneda es falsificada la relación del signo con la materia es destruida, el valor se hace desecho, recupera su “naturaleza”: es un simple papel sin valor. El “oro” tiene valor no sólo por el material, sino porque el lenguaje le dio ese “valor”; en Mesoamérica ese valor lo tenía el “cacao”. Vaya coincidencia mientras Freud incluía en una serie de sustituciones simbólicas al excremento,en México los medios suelen escribir "escremento", el “cacao” lo contiene en su nombre.

El símbolo en el fraude es trastocado, tiene una imagen de integridad bajo la cual se anudan los abusos del fraude. El seminario de Lacan insiste “El fraude falsifica la verdad de la moneda y, al mismo tiempo, falsifica la moneda de la verdad”. Se podría sostener que la moneda de la verdad, en este caso, de una “inversión” financiera, es una cosa santa, intocable. Cuando se adultera el orden divino de la relación con el dios de las finanzas, la relación con el “poder” divino del dinero, muestra su lado oculto; no es nada, nada sostenía esa organización. Respecto de la tan mentada y traída frase de la “pérdida de los valores”, de “recuperar los valores” pertenecientes a un “orden natural” ¿Qué ocurre cuando se revela un orden nuevo que legaliza la creencia en la razón –cartesiana- del “valor”? La creencia en la razón muestra en la superficie, el componente de creencia que tiene esa razón. Este es el punto en cubierta y encubierto con el nombre “Bernard L Madoff”: una estructura, un sistema social, una astucia del capitalismo posmoderno, sistema que hizo suyas la estructura misma del nació-anal-socialismo, sistema donde estamos condenados a vivir. Además tiene un efecto de pilón: se revela la "banalidad" del "poder" de los "poderosos", ellos también perdieron su poder financiero: se convirtió en nada. El amo revela su vacuidad, su banalidad.

jueves, diciembre 25, 2008

Bebe canta: Con mis manos; Beatriz Preciado, primero la práctica, luego...;Thomas Laqueur, el sexo "solitario"

"La mano, onan, onam: onanismo, onamismo, la mano del análisis.
Alberto Sladogna
[A continuación usted tendrá acceso a un link con una cantante, luego un link a la página de Betriz Preciado autora que sólo hace teoría al igual que Freud, primero practica y luego escribe la "teoría" y por último un nota dle periódico Página 12, Buenos Aires, sob re un texto de Thomas Laquer.]
Bebe es una cantante española, aquí les pongo en contacto visual y sónoro con su canción "Con mis manos".

http://www.wopvideos.com/videos/2168.htm

Unas manos que le cantan a la práctica de Onán(Onam, versión sanscripta y veda), es decir, donde Onan - onanismo- se acerca a un anagrama homofónico de mano -onamismo. Esa vieja práctica erótica que la posmdernidad ha traido de regreso, y que quizás, convenga que el ejercicio espiritual del análisis escuche lo que ella, esa práctica, este vídeo y otros testimonios, en particular de las mujeres, dicen sobre la práctica conocida como la "manuela", la "puñeta", el término más sofisticado de "masturbación". Lacan indicaba con pertinencia que se "requiere pasar por la paja para obtener el trigo"; casualemente en castellano "paja" es un homófono perfecto del término que suele designar también a la "manuela"
¿Qué le ocurre a esa práctica con la participación del amor? ¿Qué le pasa al amor ante ella? Si el análisis esperitual propuesto como un "autismo de a dos"(Lacan), entonces, conviene detenerse en un detalle trivial : "Autismo" fue el término de la "sabiduria médica" para no emplear el término de "autoerotismo", es decir, el término del supermercado "darse auto servicio erótico" ¿Cómo queda afectada la práctica espiritual del análisis con la participación de la mano? La mano, suele ocurrir que en el analisis se le de la mano al entrar y al salir de la sesión al analizante.Entonces...
Quizás convendría que cada quien visite la página de Beatriz Preciado:
http://www.beatrizpreciado.com/
Como adelanto de los despliegues de esta autora,vease el inicio de su libro "Testo Yonqui":

Testo Yonqui


Este libro no es una autoficción. Se trata de un protocolo de intoxicación voluntaria a base de testosterona sintética que concierne el cuerpo y los afectos de B.P. Es un ensayo corporal. Una ficción, es cierto. En todo caso y si fuera necesario llevar las cosas al extremo, una ficción autopolítica o una autoteoría. Durante el tiempo que dura este ensayo suceden dos mutaciones externas en el contexto próximo del cuerpo experimental, cuyo impacto no había sido calculado, ni hubiera podido computarse como parte de este estudio, pero que constituyen los dos límites en torno a los que se adhiere la escritura: primero, la muerte de G.D., condensado humano de una época que se desvanece, ídolo y último representante francés de una forma de insurrección sexual a través de la escritura; y, casi simultáneamente, el tropismo del cuerpo de B.P. hacia el cuerpo de V.D., ocasión irrenunciable de perfección y de ruina.

Se registran aquí tanto las micromutaciones fisiológicas y políticas provocadas por la testosterona en el cuerpo de B.P., como las modificaciones teóricas y físicas suscitadas en ese cuerpo por la pérdida, el deseo, la exaltación, el fracaso o la renuncia. No me interesan aquí mis sentimientos, en tanto que míos, perteneciéndome a mi y a nadie más que a mi.

No me interesa lo que de individual hay en ellos. Sino cómo son atravesados por lo que no es mío. Por aquello que emana de la historia del planeta, de la evolución de las especies vivas, de los flujos económicos, de los residuo de las innovaciones tecnológicas, de la preparación de las guerras, del tráfico de esclavos y de mercancías, de las instituciones penitenciarias y de represión, de las redes de comunicación y vigilancia, de la producción de jerarquías, del encadenamiento aleatorio de técnicas y de grupos de opinión, de la transformación bioquímica de la sensibilidad, de la producción y la distribución de imágenes pornográficas. Para algunos, este texto podrá hacer oficio de un manual de bioterrorismo de género a escala molecular. Para otros, será simplemente un punto en una cartografía de la extinción.

No hay conclusión definitiva a cerca de la verdad de mi sexo, ni profecía sobre el mundo a venir. Expongo al lector estas páginas que relatan los cruces de teorías, moléculas y afectos para dejar una huella de una experiencia política cuya duración exacta fue de 236 días y noches y que continúa hoy bajo otras formas. Si el lector encuentra dispuestos aquí, sin solución de continuidad, reflexiones filosóficas, narraciones de sesiones de administración de hormonas y relatos detallados de prácticas sexuales es simplemente porque éste es el modo en el que se construye y se deconstruye la subjetividad.

Periódico, página 12. Viernes, 31 de Agosto de 2007
Me tomo cinco minutos...

...y mejor dejar el té lejos para evitar quemaduras. Es que es una fórmula comprobada: primero ver o leer, después pasar a la acción. Así ha sido y así será y así es como la masturbación tiene su propia historia ligada a la descripción, culpabilización y cura; todo disponible y a la venta, en ese orden u otro según el siglo en que se elija poner el ojo. Así lo plantea Sexo Solitario, una historia cultural de la masturbación, de Thomas W. Laqueur –Fondo de Cultura Económica–; pero claro, cada cual tendrá su propia idea, al menos para los minutos que siguen.
Por Liliana Viola

Alguien se masturba mientras se promete que será la última vez. A punto de controlarse responde al llamado de los demonios que habitan en sí, se deja llevar. Sí, demonios. Ya estábamos en el siglo XX cuando el joven Wistgenstein hablaba de su agonía moral por haberse masturbado durante la Gran Guerra, en el campo de batalla entre el combate y la muerte.[Este episodio no fue tomado en cuenta en el texto: La Etificación…, al respecto ver: Alberto Sladogna, La tortura del goce no es una tortura política, febrero,2001] Alguien lo hace ahora porque tiene derecho a hacerlo. Como deporte o por distracción, frente al monitor de su computadora, ante una revista diseñada de acuerdo a sus gustos, en la sala de un cine continuado que como el libro, no ha sucumbido a causa de Internet, del video club, ni de los pastores evangelistas.
O lo hace porque ha estado leyendo sobre el tema. Leer, la mayor trampa. Los discursos sobre el onanismo impusieron un discurrir pornográfico. Hablar del asunto es invitar. Durante el Iluminismo, un acto íntimo se convierte en vicio reglamentado por la cita voyeurista. Proliferan textos seudocientíficos que explican con detalle los males, los modos, las variantes, las soluciones, las consecuencias y admiten una lectura envuelta en fragor por los practicantes del círculo vicioso. Antes se postulaba que no se llega a la masturbación por azar, práctica transmitida de sabios a iniciados. Fueron los pedagogos, los expertos y moralistas quienes aportaron extensa bibliografía. Los libros que apuntaron desde el siglo XVIII hasta mediados del XX a desalentar a “esas personas que usan de sí mismas”, recurren a preciosas historias para atraer lectores y lectoras, como aquella de las dos monjas que descubrieron que tenían el clítoris agrandado debido a la práctica mutua y que el Papa autorizó a que cardenales investigaran si el vicio había llegado a cambiarles el sexo, como muchos suponían.
Durante mucho tiempo todo acto solitario que despertara la imaginación se pagó con salud. Literatura y masturbación estuvieron unidas. “El vicio de la lectura –decía un médico del 1700– tiene en común con el otro, el hecho de que es solitario y persigue un interés propio.”

Sin embargo, hay una diferencia entre ambos vicios. Por lo que sabemos, la gente siempre se masturbó y en cambio no siempre leyó silenciosamente. La lectura, por su parte, en el siglo siguiente ya estaba reivindicada mientras que la masturbación se empieza a abrir camino en la segunda mitad del siglo XX. Pero entonces los médicos alertaban con el mismo énfasis sobre ambos males “ya que la mente del joven, afiebrada por una indigestión de literatura juvenil, lo deja al margen de cualquier pensamiento importante. Un muchacho se abandona en cuerpo y alma a la educación de los libros.”
La masturbación es, así, nodriza de la lectura, que llega a aliviar el estado de alteración que deja su ama. La mente de la mujer, ni hablar, más frágil y propensa a la fantasía, comienza con los libros y enseguida desliza las manos hacia el “vicio secreto”. Si en un principio esto podría ser bueno y hasta terapéutico, ya que las vuelve hacia la castidad, luego se verá su doble filo. Advertencia: las mujeres se alejan de sus deberes para con la reproducción y a fuerza de autoabuso, los órganos ligados a tal fin se atrofian. Estos y otros apocalipsis fueron sostenidos por la ciencia médica durante casi tres siglos. Se podría aventurar que muchas personas infértiles, tuberculosas, epilépticas, reumáticas, con mal de Parkinson, débiles mentales, no sólo padecieron su mal sino que cargaron con la culpa de habérselo causado por la inclinación a darse placer.
¡Welcome - Bienvenue - Willkommen - Bienvenidos to Onania!
Thomas W. Laqueur , historiador nacido en Estambul en 1945 y profesor en la Universidad de Berkely, California, fija el nacimiento del onanismo en una fecha puntual: el año 1712 y en Inglaterra. En su libro Sexo solitario. Una historia cultural de la masturbación (Fondo de Cultura Económica) que acaba de editarse en español, Laqueur desarrolla la hipótesis de que la masturbación, tal como la conocemos, es un invento moderno. La relación vergonzante y culposa que se ha mantenido con ella no se deriva, como muchos sexólogos aseguran, de las admoniciones religiosas de papas y rabinos en pos de evitar el desperdicio de semen en épocas con problemas demográficos. No viene de la Antigüedad ni siquiera de la Edad Media.
Laqueur sitúa el comienzo en un panfleto médico de 88 páginas conocido como Onania pero que en el original llevaba un título más extenso: Onania; o el atroz pecado de la autopulición y sus terribles consecuencias, indagado en ambos sexos con consejos espirituales y físicos para aquellos que se han dañado con esta abominable práctica. Y una provechosa admonición a la juventud de ambos sexos.
Fue este autor anónimo, que luego resultó ser un prestigioso cirujano autor de pornografía medica soft, quien por primera vez en la historia utilizó el paralelismo con Onán, personaje que aparece en el Viejo Testamento, no necesariamente como un masturbador. Onán es el hombre que decide desperdiciar el semen en la tierra antes que fecundar a la mujer de su hermano muerto. La ley lo había obligado a casarse con ella y el hijo que naciera de tal unión se consideraría hijo del muerto. Onán pagó su rebeldía con la muerte. Los masturbadores y las masturbadoras, a partir de Onania, también.
Laqueur no desconoce que las personas se masturbaran antes de esa fecha ni que la religión se haya ocupado del tema. Pero advierte que durante milenios la reglamentación sobre la ética del cuerpo deseante privilegió otros asuntos: la sexualidad dentro del matrimonio y la cuestión del amor por el mismo sexo. En ambos, además, el objeto de regulación había sido el varón. La mujer aparece, gracias a la masturbación, en el universo de la sexualidad ya no como prostituta sino como ejerciendo un acto para su entero beneficio. Sí, se masturba y preocupa a los médicos ya que en ella el vicio es más secreto, puro deseo, no es el líquido seminal lo que se evapora en el transcurso del acto sino otra cosa. Para ellas, entonces, más castigo y más culpa. La masturbación puede ser preparación para la ninfomanía o el tribadismo, para la anorgasmia y la frigidez. Una masturbadora se curaría rápido si la hiciéramos pasar una temporada en un prostíbulo, comenta entre risas un médico de la época.
La medicina, dice Laqueur, siempre fue una especie de guía moral, una suerte de ética de la carne y este papel aumentó considerablemente en el siglo XVIII cuando las normas morales comenzaron a fundarse en la naturaleza y a ser transmitidas por pedagogos, médicos y curas. La pregunta sería no sólo por qué en 1712 la masturbación comenzó a ser vista como un objeto de la medicina, ni siquiera por qué alrededor de 1930 dejó de ser una enfermedad, sino por qué se convirtió en un problema moral tan perturbador. Para Laqueur la respuesta está en el advenimiento de una mirada profundamente individualista que valora la autonomía, da lugar importante a la autoexploración, el individuo surge libre respecto de un mundo cultural. Ante el reinado de la verdad, aparece este vicio secreto en el centro de una economía sexual que amenaza con perder el control de su energía. La masturbación, o mejor dicho, su medicalización y regulación, juega un papel fundamental en el intento de conciliar la relación consigo mismo y con los demás en un mundo sin polos fijos. Desde esta perspectiva, la historia de la masturbación transita tres etapas que paradójicamente conviven aún: en el siglo XVIII representó la relación del hombre y el mundo social; encrucijada donde hombres y mujeres, chicos y chicas, podían equivocarse eligiendo la peor soledad, comprometiéndose consigo mismos. La revolución freudiana la sacó de su encrucijada para convertirla en etapa infantil a superar. En la actualidad, herramienta del autoconocimiento y autonomía.
Por la plata baila el mono
También es cierto que un interés de lucro tuvo y tiene un lugar muy importante en tanta divulgación. Inmediatamente luego de la aparición de Onania y como parte del mismo negocio, salieron a la venta “tinturas vigorizantes” y “polvos prolíficos”, mejunjes destinados a librar a los enfermos de sus males. “Llamativamente, este desvergonzado esfuerzo por inventar una nueva enfermedad y al mismo tiempo ofrecer su cura a un precio exorbitante, se volvió el texto fundacional de una tradición médica –se lee en Sexo solitario– que se convertiría en uno de los pilares de la medicina del Iluminismo y que ayudó a crear la sexualidad moderna.”
Después de Onania, el tema se multiplicó en pocos años. La Enciclopedia, por ejemplo, le dedica 30 páginas. Son incontables los tratados serios sobre el asunto. Un célebre médico francés, el doctor Pouillet, llegó a encontrar cien situaciones claramente identificables como signos o consecuencias del autoabuso.
En la década del ’90, la empresa Good Vibrations, de juguetes eróticos, sacó una campaña a favor del mes de la masturbación. Tratar a la masturbación como una actividad entre tantas a las cuales se les dedican festejos, rememoraciones o mesas redondas, es una estrategia publicitaria que da frutos. Hay cursos, libros, terapias que ayudan sobre todo a las mujeres a masturbarse mejor. En estos días, la misma práctica se propone curar los mismos males que causaba hace 200 años. Actualmente, espejo carnavalesco de aquellos viejos tratados, en Internet existen comunidades virtuales de onanistas, un universo alternativo de sociabilidad que se crea mediante la revelación pública de un vicio no tan privado. Más de 5 mil jóvenes con una edad promedio de 22 años respondieron a la encuesta del quinto aniversario de Jackin World (www.jackin.com que tiene su link especializado en masturbación femenina www.clitical.com) Un tercio dijo que entraba para saber qué opinaba la gente sobre el tema, el otro tercio dijo que quería encontrar nuevas técnicas y el tercio restante, que entraba porque estaba excitado.
Adolescente masturbador de 16 años. Joven abstinente de 21 años. Masturbador de 50 años. Hombre abstinente de 70 años.
La flor de mi secreto
Alguien lo hace recordando a su amor, o a su suegro, a su propia hermana, a un ser que detesta, a un objeto cualquiera. No hay vicio más atractivo o fácil de realizar, se puede cumplir sin ayuda de nadie, la oportunidad está siempre allí y es increíblemente fácil guardar el secreto. El secreto es en gran parte lo que ha convertido en centro de atención al onanismo, ya sea como condena o consejo. La masturbación ofrece a quien la práctica liberación de vergüenza, culpas y restricciones; los tímidos y las tímidas pueden encontrar el orgasmo; las mujeres pueden usarla para combatir fuertes deseos que las llevarían a brazos equivocados, esquivar el diálogo, el seducción y hasta el chateo virtual. Quien lo haga estará repitiendo un acto milenario del cual dan muestras vasijas griegas donde sátiros o cabras humanas con penes más largos que el propio cuerpo aprietan con las dos manos y frotan. O una porción menor de vasijas donde las mujeres sonríen mientras se sientan sobre penes sin dueño.
La masturbación es un acto impune, “atroz comercio con uno mismo”, no tiene la condena de la sodomía o el sexo en la vía pública. Sexualidad pura, mientras tanto. Por esta misma razón, los males pesan en la conciencia de quien hoy se masturba aunque presume que pierde el tiempo, pierde la práctica de hacerlo con otro, pierde control, capacidad de acción, contacto con el mundo de las acciones reales y redituables. Definitivamente ser un pajero o una pajera [práctica de la manuela] no es un don. No importa. Ahora mismo alguien lo hace como en la novela de Charly Feiling como parte de una rutina, entre el lavado de dientes y el desayuno. Alguien se masturba por primera vez, alguien lo deja para más tarde porque otro pensamiento ocupó el sitio. Se masturba contenta porque libera toxinas, relaja los músculos y se realiza como ser sexuado. Alguien se masturba con alguien, o por la curiosidad que le provoca un vibrador recién llegado de Alemania que tiene 10 funciones, totalmente realizado en material Cyber-Skin, con nervaduras y tonalidad de réplicas de un actor porno famoso.
Así es, en este comienzo de siglo conviven personas que consideran que masturbarse es autorrealización con aquellos que pueden recordar las advertencias sobre pelos y otras marcas que sus mayores les transmitieron. Porque la masturbación es la sexualidad de la modernidad, y de la burguesía que la creó. La primera sexualidad verdaderamente democrática, que alcanza a todos sin distinción alguna.
Mejor sola
Las mujeres, siempre ausentes, pueden sentirse afortunadas. La masturbación las puso en la mira. En el siglo XIX un manual para padres recomendaba duplicar la vigilancia de las niñas a la hora de dormir. En general parece que nada sucede pero un observador cuidadoso puede detectar el vicio y actuar en consecuencia: “Notará que apenas entra en la cama parece la niña sumida en un sueño profundo. No hay que dejarse engañar. La marcada exageración con la que finge dormir puede quedar en evidencia despertándola y percibiendo la transpiración, que no se debe al calor de la frazada. Vea que tiene el pulso intenso y acelerado”.
Para los hombres del Iluminismo, para Tissot en especial, el peligro mayor estaba en las damas. Porque “las casadas, para quienes lo erótico supera lo afectivo y no están satisfechas por sus maridos, se masturban; las mujeres que temen tener hijos, se masturban; las que se sienten víctimas del sexo, al que sienten como atributo masculino, se liberan así”. A fines del siglo XIX la masturbación femenina, sobre todo si se trataba de mujeres inteligentes, era considerada causa eficiente de los pedidos de divorcio.
Cuando más adelante la sufragista Edith Watson (1888-1966) reconocía que la libertad en materia sexual era un imposible ya que la abstinencia también lo era, se hizo escuchar la voz de Stella Browne (1880-1955), librepensadora socialista, radical sexual, militante por el control de la natalidad, acusándola de hipócrita. Es emblemático el texto de Browne por su defensa encendida de la masturbación –ese espantapájaros construido desde la medicina– como punto medio entre abstinencia y exceso. La defensa de la masturbación femenina, que define muy temprano el lugar del placer separado de la reproducción e incluso del cuerpo del otro, está en el origen de los discursos sobre la diversidad.
Otra vez, para qué negarlo, se ha estado hablando de sexo. Vueltas concéntricas sobre el punto. Si algún fragmento de todo lo anterior ha llegado a producir excitación o ha dado ideas, no debe considerarse mérito ni falla de nadie, sólo parte de una vieja tradición.