lunes, octubre 02, 2006

La disimulación honesta frente a la "república simulada"

(Presentamos a continuación el texto escrito a partir de las notas de la intervención oral de Alberto Sladogna en el Ejercicio de clínica psicoanalítica: "Psicopatología de la políitica cotidiana" efectuado en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el viernes 25/08/2066)

La disimulación honesta frente a la “república simulada”*
*Alberto Sladogna, psicoanalista,
Miembro de la elp.
sladogna@gmail.com

Nadie tiene los dedos prensados por una puerta,
sin antes haber puesto allí sus dedos.


Etienne de La Boétie escribió “El discurso de la servidumbre voluntaria” (Aldus, México, 2001), un caso ilustrativo es el sufrimiento neurótico entregado a las servidumbres de su vida cotidiana, ese es el precio pagado por cada quien al no hacerse cargo del deseo que lo habita. El psicoanálisis es un camino para localizar las salidas de ese “callejón sin salida”, así Sigmund Freud no dudo en localizar las diversas servidumbres que el Yo soporta, tolera, sufre o a veces combate (Cf.: “El Yo y el Ello”, 1923), una de ellas es el apegarse a una tradición. En las elecciones del 2 de julio del 2006 se puso en juego la posibilidad de salir de una forma de la servidumbre voluntaria: “la república simulada”. Andrés Manuel López Obrador al enunciar esa proposición,” nos proponemos terminar con la república simulada”, más allá de sus objetivos políticos, de su conciencia o no respecto de los alcances, formuló una apuesta que transciende los límites del campo electoral, de los partidos políticos, pues toca además el campo subjetivo y por ello el psicoanálisis queda concernido.
La simulación en la experiencia del psicoanálisis suele ser un síntoma que produce impedimento, angustia o embarazo para sostener un deseo vital. La “república simulada” provoca efectos en la subjetividad al privilegiar sólo una posición, aquella que corresponde al esclavo. Esa invitación es el “peligro” que le atribuyeron y atribuyen a AMLO pues constituye un peligro para la servidumbre cotidiana de la que algunos gozan hasta con sobredosis, estudiaremos aspectos articulados a ese tema destacados por el Vox-Populi (la voz del Otro, el rumor no mediático): la simulación, la disimulación y el papel del secretario de los “nacos”, esos quienes no habían tenido hasta ahora ni voz ni voto, ni cuerpo visible en la gestión de la cosa pública donde gobierna la actual aristocracia política, conocida como la “familia revolucionaria”. Esa consigna resultó para sus contrincantes un “peligro para México”. Sí, precisemos, para el México de la republica simulada. Tocar ese tema fue más peligroso que sus proposiciones de reformas políticas, económicas, culturales y sociales, pues se afecta una forma de incluirse y participar en la sociedad que se venía manteniendo desde hacia muchos años.
La “república simulada” es un tema del psicoanálisis (Cf.: El texto de María Luisa González en este blog) pues ésta deja ver los complejos familiares de la “familia revolucionaria”. Los complejos familiares estudiados por el psicoanálisis no se agotan ni se resumen en el complejo de Edipo, además en este caso no es posible orientarse por el Edipo pues el vox-populi con su sabiduría ha indicado que varios de los candidatos “no tienen madre” y añadimos, como suele decirse, ocurre que su “padre, en varios de ellos está ausente, perdido o no lo tienen. Esos complejos familiares incluyen la envidia, la intrusión, los celos, el transitivismo y algunos más (Cf.: Jacques Lacan, Los complejos familiares, Argonauta, Buenos Aires, 1978) Un caso singular donde operan esos complejos en nuestro país es la “familia revolucionaria” que ha considerado la cosa pública –res publica (la república, la ciudad, la polys, el estado, la nación) como una cosa privada. La política desde su origen griego y romano tendía a separar el terreno familiar del terreno de la ciudad. La familia estaba reservada a la reproducción de la especie y al régimen hereditario de la propiedad; en la polys se practicaba la “democracia” entre los iguales, los amos, mientras que los esclavos y las mujeres no tenían cartas de ciudadanía (Cf.: Hannah Arendt, La crisis de la autoridad). Hoy, la exclusión de las “minorías” mayoritarias se disfraza con una crítica al fantasma del “populismo” (del latín pópulus derivado del griego “polys”-ciudad-, pueblo, muchos, muchedumbre): es decir, se trata de excluir la presencia de “los nacos”, de “la raza” en el manejo de la cosa pública.
El periódico Reforma (25/08/2006) informó que según el Instituto Nacional para la Evaluación de Educación (INEF) el 63% de los inscriptos en la escuela primaria acaba ese ciclo escolar sin saber escribir y sólo un 5,6% de estudiantes de secundaria logran identificar el propósito de un texto -de qué trata- y la opinión de los autores –qué dicen. Los alumnos simulan leer y escribir, los maestros simulan enseñarles y los burócratas de la Sep y de la dirigencia sindical disfrutan del poder al gozar de todos y cada uno de ellos. Pregunta ¿Cómo se puede enseñar a leer el español, nuestro país, habiendo sido ella la lengua del conquistador? La conquista implicó ocupar con un idioma, el español, el territorio geográfico y territorio de las almas. El español también arrasó con las lenguas indígenas, junto con sus hablantes fue con ese procedimiento que se instaló el Virreinato de la Nueva España y más tarde se insertó allí el México de la independencia hasta nuestros días. El idioma español es eso, y otras cosas entre nosotros, en Uruguay o en Chile o Argentina o Colombia, para citar algunos casos, hablan castellano, casualmente fueron países colonizados no fueron conquistados, aquí los psicoanalistas requerimos a leer a Frantz Fanon (psiquiatra martiniqués, de color negro que escribió Los condenados de la tierra, FCE, México, 2003) pues sí sólo tenemos como brújula “complejo de Edipo” podemos ir a parar a otros mares. “Conquistado” no dice lo que dice “colonizado”.
Siguiendo con el tema de la educación al frente la Secretaria de Educación Publica está el Dr. Reyes Tames, identificado por Reforma como habiendo roto el record de viajes “todo pagado” al extranjero, amén de resultar el funcionario más costoso de la actual administración. El Dr. Reyes Tames genio y figura hace valer su peso en oro con cargo al erario público. Y junto con ello subrayamos, el SNTE, sindicato magisterial, sostiene a Elba E. Gordillo, su líder “estética”, según el vox-populi. Quizás, la voz popular dice eso como forma de recordar sus intervenciones inmobiliarias en la precaria y marginal localidad de La Joya, en San Diego, California y a la vez señalar con malicia sus aciertos quirúrgicos que mantienen su prestancia juvenil, joven, juventud,…,¡¡¡jongitud!!! ¿No fue ella quien depuso a Jongitud Barrios, un anciano líder del SNTE?
Reforma (25/08/2006) ilustró la inventiva de las autoridades viales de Guadalajara pues introdujeron en el túnel de Av. López Mateos y Las Rosas, construido hace menos de dos meses, una bonita fuente “brotante” a resultas de un boquete. El periódico Reforma no se caracteriza por apoyar ningún proyecto de “transformación social” o “revolucionario”, ni siquiera “rebelde” en nuestro país.
El periódico La Jornada (25/08/2006) dio a conocer una información del Instituto Nacional de Geografía y Censos –INEGI- organismo cuyas investigaciones y encuestas son la base de estimaciones económicas del gobierno en turno, de la oposición y de investigadores en economía, es una institución confiable. El INEGI daba cuenta de que Quintana Roo es el estado donde más se trabaja -46 horas promedio-, mientras que los salarios están entre el 2l y el 29% por debajo de otros estados, su fuente de ingreso es la “propina”. El dato es relevante pues el Lic. Felipe Calderón H., se presenta como el “presidente del empleo”. Esas jornadas laborales no dejan de suscitar el recuerdo de una frase mencionada por Flavio Meléndez (ver su presentación en este blog): “El trabajo os hará libres”, frase inscripta en la puerta de ingreso del campo de concentración de Auschwitz, donde se “empleaba” mano de obra esclava, mantenida en los límites mínimos de subsistencia y eliminada luego en las cámaras de gas.
Estos eventos son una panorámica de la “república simulada”. ¿Qué es lo que se simula? Aquello que no se es. Cómo sería posible tener un régimen democrático cuando lo reseñado más arriba es una parte de la estructura que apoyó el golpe de estado institucional que nos ofrece como ganador de la contienda electoral a Felipe Calderón H. La simulación del gobierno de Guadalajara con sus obras (fue el gobernador de ese estado quien destapó a FCH); el Dr. Tames y sus maquillados resultados educativos; la líder “estética” con su precaria mansión californiana más las 46 horas de empleos de subsistencia ¿Serán parte de un complo? Sólo constatamos que esas simulaciones de manos limpias son señaladas por el vox-populi como parte del cuerpo político de los organizadores del complo.
Se sostiene que quien no sabe fingir no sabe vivir, sin embargo, a veces es preferible morir a vivir bajo esa circunstancia pues ella provoca la muerte –verbg.: algunos de los nuevos edificios en septiembre de 1985 se cayeron pues simulaban estar bien construidos. La vida política requiere de una dosis elevada de creencia para confiar en ella (Cf.: texto de Xóchitl Vázquez Isaac en este blog), por ejemplo, que los candidatos sean creíbles. La simulación afecta a la creencia pues a veces, como dice el vox-populi, varios de los candidatos “son increíbles” y extiende esa incredulidad a la política como actividad. La voz popular muestra la estructura de la simulación.
En la experiencia de cada psicoanálisis esa voz tiene un lugar muy importante pues ella es un componente de la voz del Otro (“¿Quién sueña cuando Yo está dormido?”) que habla en los sueños, en los lapsus, en los actos fallecidos. Esas actividades subjetivas tienen una característica: una voz, una imagen, un acto se hace escuchar sin tener un propietario y no por eso deja de tener efectos, por ejemplo, para quien los vive. Decimos que el rumor popular contiene una dosis de verdad mayor que muchas teorías políticas.
El vox-populi calificó sólo a un candidato como creíble: Andrés Manuel López Obrador, incluso hasta quienes terminaron votando contra él lo confirmaron. Fue tal el impacto de la creencia que el Lic. Jorge Castañeda G., sostuvo sin rubor que “había que detenerlo de cualquier manera”; el columnista Jorge Sánchez S., indicaba su deseo de una “caída del Segundo piso” para frenar su popularidad y su triunfo ¿Se trataría de una pulsión de la agresividad dirigida sólo a AMLO? Ni uno ni otro ocultaban su objetivo, los partidarios de AMLO no supieron leer lo que allí se anunciaba: la guerra sucia. Una guerra sucia no es sólo militar, es también anunciarla, proferir una amenaza es ya cumplir con aquello que se anuncia como amenaza, sino fuera así, no se entendería la eficacia de los anuncios del miedo (Cf.: El texto de Ulises Valdez Ruiz en este blog).
Formulamos un interrogante ¿A causa de qué el vox-populi creía en AMLO como candidato? Sólo construimos un aspecto de la respuesta: la voz popular se daba cuenta de que Andrés Manuel López Obrador disimulaba, no simulaba; el rumor popular detectó que AMLO era creíble pues se mostraba y demostraba diferente a cada uno de nuestros respectivos “Yo”: ese “Yo” que es capaz de mentir, de aprovecharse de su puesto, de exterminar a sus competidores, de sacar ventajas de su pequeño poder, de decir una cosa y pensar otra; de pensar algo y hacer otra cosa. Algunos aspectos narcisistas –especulares- de la constitución del “Yo” son afines al régimen capitalista que inventó y consolidó ese “Yo”, en otros regimenes ese “Yo” no tiene existencia (Cf.: Dany-Robert Dufour, Locura y democracia, FCE, México, 2002).
El vox-populi ve en AMLO una distancia respecto del “Yo”, no era, no es como nosotros, y no era como los otros candidatos, por consiguiente era alguien que podía presentar una vida alcanzable pues no representaba a nuestro “Yo”, es decir, él encarna, le da cuerpo a un ideal realizable. Sólo se puede acusar de “mesiánico” a quien se propone alcanzar con otros un mundo más vivíble. El candidato del PRI, del PANAL, el del Partido Verde Ecologista, la candidata de Alternativa Social y Campesina no resultaban atractivos justamente por representar –volver a presentar- demasiado bien a nuestro singular “Yo”, “para que votarlos a ellos si son como Yo”. Pascal sostuvo que el pueblo no trata a cierta persona como su representante por que sea su representante, sino que es su representante por que el pueblo lo trata como tal. Esa situación de un candidato creíble, confiable hasta amable (“Te AMLO de corazón”) construyó y sostiene un momento mágico en una sociedad desencantada, inhóspita e increíble; momento mágico, por el cual la gente dejó de tener miedo e irrumpió en la “república simulada”, esa Ciudad Prohibida de los mandarines, pues un amplio sector (más del 40% de los votantes) sólo tenía una cosa que perder, el miedo mismo. Subrayamos había otros (el otro 40%) que podía tener miedo a perder el miedo, y ese miedo los llevó a votar por FCH. Introducir el miedo en la vida privada de cada hogar era el blanco de la campaña mediática no por nada titulada: campaña del miedo, el miedo en campaña hace campaña por el miedo.
Aquí se inserta la disimulación honesta, de la cual escribió Torcuato Acetto (Cf.: De la disimulación honesta, libros de artefacto, DF, agosto, 2001). Esa práctica de la honestidad es un ejercicio donde alguien ofrece su voz, su cuerpo para darle voz y cuerpo a quienes no lo tienen en el seno de la política, o sea, algo semejante a una “Honestidad valiente” que rescata el valor de la honestidad. Darle la voz y el cuerpo a los “nacos” en el seno de la política es la función del secretario, del secretario ¿de quién?, más bien digamos ¿de qué? El político creíble es el secretario de los nacos, marcamos este término pues fue el insulto que en dos ocasiones durante su gira le fuera lanzado a AMLO (testimonio de Federico Arreola).”Naco” condensa tres cosas a la vez: al pie de la letra indica “los de aquí”; luego es el intento de ejecutar un insulto sobre quienes son interpelados así, y además, su reverso es el orgullo de aceptar ese origen, de no negarlo y hacerlo parte de algo visible con títulos tan honorables como cualquier otro color para habitar la vida política nacional. AMLO al margen de su conciencia les dio color a los “nacos” ese fue su pecado y en el pecado va la penitencia: ese es el núcleo de la campaña xenófoba y aristocrática lanzada contra él y sus partidarios (“Se come la letra “s””; “No sabe hablar en inglés”;”El tabasquismo es mortal”; “Naco”; “Se imagina un presidente que viajaría en vuelos comerciales”).
El secretario opera desde la disimulación honesta, de manera semejante al psicoanalista, hace una disimulación de aquello que es y por lo tanto inaugura un hecho insólito: presta su voz a los que no tienen acceso a la voz, su cuerpo a quienes cuyos cuerpos son excluidos de la ciudad, los desechados por el sistema neoliberal, sistema enclavado en un régimen anterior producto de la conquista. Aquí se inserta el “escándalo” armado por los políticos y economistas neoliberales cuando AMLO hizo un lugar en el presupuesto a los ancianos, las madres solteras, los discapacitados o peor aún cuando se enteraron del sueldo de su chofer, indignados exclamaban “¿Cómo un chofer va a tener semejante sueldo, más lo quisiera Yo?” Eso les ardía, estaban ardidos por eso, no por el lugar del chofer en el escalafón del DF, sino por un chofer en un lugar que sólo consideran exclusivo para ellos.
El secretario de los de abajo no tiene garantizado el lugar, ese puesto no es fijo, no es permanente, no es hereditario, tiene sus accidentes y avatares, baste con pensar en el suicidio político del Sub. Marcos, del Ing. C. Cárdenas –nacido en Los Pinos-, de la líder Rosario Robles B., cada uno de ellos se suicidó cuando su “Yo” habló en ellos, el Yo aplastó al Ello. Baste con recordar estimado Ing. Cárdenas que si usted no es “envidioso” de otro dirigente político y de la suerte que a él le toca, si la envidia no es una parte suya no se hubiese ofendido por la crítica de “envidioso” que le lanzó la escritora Elena Poniatowska. Sabía Ing. Cárdenas que una ofensa sólo nos toca si ella señala algo que es parte de nuestro cuerpo, y es un insulto por no dar el paso de aceptarlo como parte de nuestro cuerpo, sino fuese así ¿Por qué nos molestaría? Una ofensa o una crítica sólo se dan en el blanco cuando nos conciernen. La querida escritora no lanzó sobre usted una suposición de ella respecto de usted sino que le indicó algo suyo y usted con su respuesta lo confirmó de cabo a rabo ¿O no se dio cuenta?
Estos distintos momentos de las elecciones presidenciales, vivir la experiencia de participar sin estar acarreados en la política, vivir, quizás, el primer fraude electrónico electoral -un golpe de estado computarizado- en un país no-desarrollado, la evidencia de un complo dejan en cada miembro de nuestra sociedad y en sus singulares vidas psíquicas consecuencias, efectos. Sostenemos que esas experiencias tienen desde ya consecuencias subjetivas pues la subjetividad no vive ni deja vivir por fuera de la sociedad. Si alguien tiene dudas de la existencia del complo –se pretende que el mismo es una invención “delirante” alejada de la realidad-y sus efectos sobre la vida subjetiva, baste con recordar que en fechas recientes, durante el último mundial de fútbol, la justicia italiana reveló el complo de varios equipos de fútbol para arreglar los resultados ¿Cuánta gente participó de ese complo? ¿Cómo seguir habitando los estadios cuando se comprobó que se pueden arreglar los resultados de antemano?
El complo no es solitario, el complo no es el monopolio de una paranoia, de un paranoico también es, y quizás, sea la única practica que los poderosos tienen para actuar en sociedad pues su estrategia es la simulación que practican para hacer algo oscurito con las manos limpias. El complo se presenta en la clínica psicoanalítica siempre acompañado de un signo: se trata de una cuestión del poder del Otro y/o de los otros (Cf.: Elías Canetti, Masa y poder, Alianza, 1995). El poder construye y alimenta la paranoia, no a la inversa. El complo electrónico se llama “delito de cuello blanco”, una actividad hecha por las manos limpias, tanta blancura desvanece a los participantes, todos son blancos, nadie se da color, salvo quienes sufren en su cuerpo, en su voz, en sus fantasías y en sus deseos las consecuencias de las manos limpias (Cf.: Shakespeare con su Macbeth padeciendo la infinita actividad de querer tener las manos limpias). Acaso cuando un sector importante del lazo social, las “minorías” de nacos, de indios, de mujeres, de hombres, de niños, de jóvenes, de ancianos, de intelectuales, los diversos géneros de vivir la sexualidad, de académicos y también de empresarios (el neoliberalismo es una fábrica de “minorías” excluidas), cada uno de esos sectores sufrieron de manera computarizada la caída de una ilusión (Cf.: Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión, 1927 ¡¡¡Vaya el año de edición!!) ¿Qué efectos tendrá sobre su vida subjetiva? Sólo para terminar indico uno: un fraude electoral, como cualquier otro fraude tiene consecuencias, quienes lo llevaron a cabo creen que sólo tiene una, ellos se quedaran con el poder político; sólo que como el león consideran a todos de su condición, y no registran que un fraude electoral tiene una consecuencia más , en el orden subjetivo, por ejemplo, como ocurre en una cura psicoanalítica, los afectados liberan la palabra, la imagen y el cuerpo, surge un sujeto que se lanza a caminar y toma las calles de la ciudad. Allí quienes estaban excluidos modifican, o al menos tratan de modificar, las reglas del juego de una “república simulada” que ya no los somete a la servidumbre voluntaria. Quizás, no sea mucho pero quién se atreve a decir que ante la “república simulada” sea poco

1 comentario:

erick vazquez dijo...

Me parece que este texto presenta una manera de escribir por parte de un psicoanalista, en este caso alberto sladogna, que no es del todo usual en la clinica lacaniana. Para "transmitir", que es el término usado en la escuela, es indispensable que vaya el corazón de por medio, o lo que tambien se llama la subjetividad. Es un ejercicio ético, que permite el diálogo y la escucha en un texto: aunque no estoy de acuerdo en lo expresado, estoy de acuerdo en cómo se lo expresa. Creo que hay una mesura, un refugio en el andar en puntillas y los términos de la clínica psicoanalitica, sobre todo la lacaniana, para que un escritor no se muestre. En este texto no ha sucedido así, incluso cuando es obscuro es honesto. Eso es lo que yo quiero leer al leer cualquier cosa, la experiencia particular de alguien antes que alguna gran verdad o cualquier otra cosa. Anyway, thats that.