lunes, abril 07, 2008

Juan Rulfo: el encomendero/ el cacique, discurso del amo en México

(El estudio del psicoanálisis es una cuestión local y localizable, lugar por lugar, historia por historia. El discurso del amo estudiado por Lacan, tiene una forma singular, y particular, de efectuarse en nuestro país debido a la dominancia del discurso del amo de la conquista -el amo antiguo- combinado hoy, con el discurso del capitalista, de ahí el despliegue que nos propone Federico Campbell que a continuación les presento; él subraya las consecuencias "inconscientes" de la cuestión en juego. A este intelectual se debe la circulación en nuestra país de La invención de la soledad, de Paul Auster)


La hora del lobo. El encomendero de Bucareli

Federico Cambell

“Pedro Páramo es un cacique. Eso ni quien se lo quite. Estos sujetos aparecieron en nuestro continente desde la época de la Conquista con el nombre de encomenderos. Y ni las leyes de Indias, ni el fin del coloniaje, ni aun las revoluciones, lograron extirpar esta mala yerba”. Juan Rulfo

La procedencia nacional y familiar del incombustible secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, hace inevitable -por una elemental asociación de ideas e indignaciones- pensar en la figura colonial del encomendero español. Lo dice, desde el más allá de las letras, Juan Rulfo: "Aún en nuestros días, los hay [encomenderos] que son dueños hasta de países enteros; pero concretándonos a México, el cacicazgo existía como forma de gobierno siglos antes del descubrimiento de América, de tal suerte que los conquistadores españoles sólo echaron raspa, es decir, les fue fácil desplazar al cacique para tomar ellos su lugar. Así nació la encomienda y más tarde la hacienda con su secuela de latifundismo o monopolio de la tierra."

El descubrimiento del encomendero por parte de Rulfo es una deducción natural que se le ocurrió a él veinte años después de haber escrito Pedro Páramo. Rulfo leyendo a Rulfo. El lector Rulfo entrevé en su propia novela la memoria colectiva que comporta un personaje, el cacique, no colocado allí -en la novela- de manera consciente. Entre el cacique de los señores mexicas, el encomendero de la Nueva España, y el regreso del capo contemporáneo que define un modo de ser político, Rulfo discierne una concatenación histórico social que se cumple en Pedro Páramo.

Juan Rulfo tenía un gran conocimiento de la historia de México y situaba en el siglo XVI, más que en ningún otro siglo, el origen de muchos de nuestras actitudes políticas inconscientes: "Yo soy de una zona donde la conquista española fue demasiado ruda. Los conquistadores allí no dejaron ser viviente. Entraron a saco, destruyeron la población indígena, y la región fue colonizada nuevamente por agricultores españoles. Entonces los hijos de los pobladores, sus descendientes, siempre se consideraron dueños absolutos. Se oponían a cualquier fuerza que pareciera amenazar su propiedad. De ahí la atmósfera de terquedad, de resentimiento acumulado desde siglos atrás, que es un poco el aire que respira el personaje de Pedro Páramo desde su niñez."

La encomienda se instauró primero allá en España: era la delegación del poder real para cobrar tributos y utilizar los servicios personales de los vasallos del rey y, por extensión, en la Nueva España la figura del encomendero sirvió a los españoles para hacerse de mano de obra gratuita y ocupar el lugar de los caciques prehispánicos. Este resabio feudal, el derecho del señor sobre sus siervos, se trasplantó al Nuevo Mundo y a los conquistadores se les permitió explotar los servicios personales de los indios como compensación por enseñarles la religión católica. Un subterfugio de la esclavitud. Medio siglo de agitaciones fue necesario antes de que la Corona y Fray Bartolomé de las Casas suprimieran el aspecto más discutible de la encomienda: el privilegio de utilizar a los indios como esclavos, y finalmente el sistema fue reducido a una especie de paternalismo.

La historia sabe. De tanto en tanto se da una extraña circularidad y los personajes vuelven. Como fantasmas sin compasión se agandallan los tesoros del mar para beneficio de sus familiares en esa mesa de diez comensales que es México. De un lado cuatro comen muy bien, tienen médicos, escuelas, universidades, aviones, departamento en Orlando, gasolineras, chalet en Vail, empresas petroleras, cuentas en el Chase Manhattan Bank de Nueva York, en Houston o en Miami, o en Madrid o en el Wells Fargo de San Diego. Los otros seis apenas comen porquerías, no tienen hospitales ni escuelas ni universidades, ni medicinas, ni zapatos ni balón de futbol. Sus hijos y sus nietos tampoco lo tendrán.

Y no se necesita ser un lince para darse cuenta de que un zorro es mucho más astuto que una lombriz. Más que un encomendero en Gobernación (el equivalente al Ministerio del Interior de muchos países) lo que se necesita allí es un zorro. Porque la principal cualidad del político es la astucia, no la inteligencia. En ese cuartel general, o "cuarto de guerra" (según traducción literal del inglés) han estado toros muy bravos. ¿Por qué? Porque ese escritorio requiere de una gran imaginación conspirativa para fintar primero y luego embestir. Sin piedad. Es un puesto extremadamente delicado, es el centro del sistema neurálgico del país, es al mismo tiempo el lado derecho e izquierdo del cerebro porque sus decisiones suelen ser muy finas, como las de un neurocirujano o un capitán de barco o un piloto de jumbo jet. Desde la secretaría de Gobernación, el zorro ve al país como si sus habitantes estuvieran en una pecera. Imposible sobrevivir sin una inteligencia maquiavélica o sin el temple parea mandar matar si es necesario (por razones de Estado). Y aquí es cuando hace falta la experiencia y la verdadera, auténtica vocación política, la sensibilidad para intuir los signos de la explosión social. Lo hicieron Richlieu, Disraeli y Talleyrand, el mago de la diplomacia napoleónica. Una decisión equivocada puede tener consecuencias muy graves para toda la población: un exceso de soberbia, por ejemplo, una mala lectura de los acontecimientos, una represión sangrienta de más que puede dejar el llano en llamas.

miércoles, abril 02, 2008

Una mujer: el logos ante el racismo y la xenofobia social

[En este artículo usted puede seguir como ciertos elementos de la vida cultural, política y social unen lugares tan "distantes" -y tan cercanos- como Argentina y México. Editamos aquí en una versión "mexicana" el texto de un ensayista y crítico, José Pablo Feinmann. Cualquier semejanza con nuestra actualidad es nada más y nada menos que una pura coincidencia. Alberto Sladogna)


El logos de Cristina Fernández de Kirchner.

José Pablo Feinmann,

(Texto editado el 30/03/2008. Filósofo, ensayista e editorialista del periódico de Buenos Aires, Argentina “Página12”)

Las polémicas son sanas hasta cierto punto. Después, llega un momento en que uno se dice: “Ya no vale la pena: ni yo la voy a cambiar ni a modificar en algo a fulana ni ella me va a modificar a mí”. Luego de cruzarnos un par de veces en los setenta (cuando los dos éramos militantes en algún grupo del peronismo o cercano a él), luego de haber sido jurados en un concurso de cuentos sobre derechos humanos a comienzos de 1984, luego de haber participado en un congreso en Maryland sobre la recuperación de la democracia y de haber ido a escuchar buen jazz en Georgetown, luego de haber tenido una conversación en la confitería La Opera en 1989, luego de que me invitara y yo gustosamente fuera a un aniversario de Punto de Vista en 1998, y también: luego de haber compartido muchas cosas, mi alejamiento con Beatriz Sarlo fue cada vez mayor[Una militante política e intelectual argentina que estudia y estudio los temas culturales de la Argentina, en particular después de la dictadura militar] . Mis diferencias no provienen de sus modalidades personales: a mí me gusta cómo es Beatriz, ese tono medio tepito que tiene, su humor, su erudición, su inteligencia. Recuerdo una noche –creo que de 1994– en que Alfaguara presentó los cuentos completos de Cortázar en el ICI, tocó el piano Gandini y, no bien se fue, me atreví y toqué yo. Recuerdo a Filippeli que, hacia el final, me pidió: “Tocá ‘El hombre que amo’, José”. Y hasta recuerdo que me sorprendió que me pidiera justo la canción de Gershwin que más me gusta y que mejor solía tocar. Pero: la cosa es ya difícil, porque todo eso quedó atrás. Aclaro: esto no es una polémica. Sólo quiero decir, antes de marcar mis duras diferencias con un artículo que publicó en La Nación [El periódico “Reforma” o “El Norte” son una “versión” mexicana de ese estilo de periódico], todo lo que nos unió, los lugares similares de los que venimos, y que, en rigor, debiéramos poder dialogar y hasta ser medio amigos. Pero Beatriz se ha ido tan lejos, se ha llenado de tantos odios, se ha ido tan a la derecha y a sus medios, que son poderosos, que sólo falta que se aparezca en Rosario junto a Vargas Llosa. Ella, que insistía desde Punto de Vista [Una revista de ensayos y de crítica] de en definirse constantemente como “una intelectual de izquierda”, ya no es sólo un cuadro intelectual de la derecha, ya es un cuadro de la oligarquía, una militante agraria [Se trata del conflicto que la Sociedad Rural Argentina, organismo de los grandes propietarios de tierras sostienen contra el gobierno encabezado por Cristina Fernández Kirchner, conocidos en la Argentina desde inicio del siglo XX como la “oligarquía”]. O lo fue la noche en que se entremezcló con las señoras de las exquisitas cacerolas, las cacerolas VIP, para aconsejarlas.

La cosa es que en un artículo del 27 de marzo, como columnista de La Nación, escribió que los cacerolistas del campo fueron agredidos por el peronismo. Es una pena que una mujer de la inteligencia de Sarlo se encrespe tanto, se enfurezca con el peronismo y se convierta en una antiperonista, camino del que no se retorna, porque el antiperonismo es el atajo más efectivo para terminar en la derecha, rodeado por lo más reaccionario del país. Si leyera el Suplemento sobre peronismo que publico en este diario –posiblemente lo lea– vería cómo un tipo que fue peronista puede hoy no serlo pero sin pasarse al bando gorila [Expresión popular surgida en la época de los primeros gobiernos de Perón para denominar a los opositores, una forma de indicar el carácter animal, que aquella época y hoy tienen sus posiciones políticas]. Se puede ser un peronista desgarrado, con montones de ilusiones rotas encima, con pocas ilusiones nuevas, pero no un gorila: eso creo ser yo. (Aunque para muchos peronistas sea un gorila, así es este país. Hay un libro que se llama: Manual del antiperonismo ilustrado. Ese, entre otros, sería yo. El tipo me llena de insultos. Algunos son muy ingeniosos.) Un peronista que poco cree en Perón pero no niega que eso que llama “la gran novela del peronismo” es mucho más que él y que vale la pena narrarla, de tanta pasión, de tanta tragedia que hay ahí. Pero gorila, y desde los medios del antiperonismo tradicional, desde los medios del poder agrícola, desde los medios de las grandes corporaciones, no, nunca [En el periódico La Nación suelen escribir periodistas que eran voceros e intelectuales de la dictadura militar, como por ejemplo, Mariano Girondina, quien reivindicó la “razón de estado” para dar las “razones” del terrorismo militar que aniquilo a cerca de 30 mil jóvenes opositores, muchos provenientes de las filas del peronismo]. Es difícil, pero es posible. Sé que me dicen “kirchnerista” y Kirchner sabe que no lo soy, y eso a veces le da una bronca considerable y a veces, creo, me tiene estima. (Si es que tiene tiempo para pensar en mí.) Pero vamos al texto de Sarlo: Se presenta como una veterana de las manifestaciones, cosa que es. Sarlo ha sido, desde las movilizaciones revolucionarias de los setenta hasta los cacerolazos VIP de hoy, una experta en movilizaciones. Al serlo, está capacitada para orientar a estos nuevos, iracundos, representantes del descontento social. Le dice, entonces, “a una señora que caminaba con su cacerola y con su hija de seis o siete años” que se vaya porque “van a empezar las piñas” [Las “piñas” = madrazos]. “La señora quedó estupefacta.” ¿Cómo, nos van a pegar a nosotros? Y sí, señora, habría que decirle, pues Sarlo no parece habérselo dicho, eso puede pasar en una manifestación. Usted, ante todo, no tendría que haber traído a su hija de “seis o siete años” porque en cualquier momento se aparecen unos nacos peronistas y les rompen la jeta [la cara] a usted y a su hijita. ¿O no se lo han dicho? Estos gronchos [“negros”;”grone”= nacos], querida, son capaces de todo. Por ahí, la volvés a encontrar dentro de cinco años laburando de prostituta en una villa.

Sarlo sabe de lo que habla. Yo también respeté excesivamente (es decir, les tuve miedo) a las patotas de la Juventud Sindical y del C de O en los setenta [grupos de porros, origen de los grupos para militares previos a la dictadura de Videla], que eran durísimas, que ejercían el peor porrismo. Los peronistas vienen de abajo. Si el peronismo nunca “se porta bien” es porque representa, desde Perón y Eva, a la negritud de este país, a los cabecitas [nacos], a los grasitas [despectivo para hablar de la raza que emplean los gorilas], a los que les armó sindicatos, y esta gente, vea, tiene malos modales: si, por ejemplo, ven a una señora, con una nena, golpeando una cacerola Marmicoc [marca de olla a presión cuyo costo es elevado y poseerla da estatus social] con un cucharón de bronce se van a enfurecer. Seguro que le apañan la cacerola Marmicoc y, ya se sabe, a la nena también. Pero Sarlo debió haberle dicho a la señora que había unos cuantos neonazis en la manifestación. Y que esos fuertes chicos de Belgrano y Recoleta [barrios de clases adineradas] acaso pondrían en su lugar a los negros de la provocación. A quienes Sarlo enfrentó y les dijo en la cara: “Esto es una provocación”. Ahora, ¿lo otro no es una provocación? Cortar las rutas, cuando las cortan los agraristas, no es una provocación. Pero no: no pienso ir por aquí. Sigamos: Sarlo encuentra a otra señora (o la inventa, un recurso literario válido) y le hace decir que Cristina F. no fue “una dirigente política en su juventud”. (¿Alguna prueba de esto, Sarlo, o sólo el valiente testimonio agro-gorila de la señora?) “Porque”, sigue la señora que cita Sarlo, “a los de la JP había que ganarles una discusión”. Ya lo creo, señora: y tanto, que, en lugar de discutir, porque sabían que perdían, al final los mataron a todos, a los clandestinos, a los de superficie, a los hermanos, a los primos, a los que alfabetizaban en las villas, a los que pintaban casas de pobres, a los obreros de las comisiones internas, se les quedaron con los hijos, etc. [Esta operación dio como resultado los 30 mil desaparecidos en Argentina] Todo por no poder discutir con ellos. En cambio, Cristina F. sobrevivió. ¿Saben por qué? La señora agro-gorila (que habla por medio de la pluma de Sarlo) tiene la respuesta: “porque esta mujer nunca le ganó a nadie una discusión mano a mano”. ¡Claro! Por eso los militares la dejaron viva.

Me apena, Beatriz, y me da coraje también que tu gorilismo haga de mí forzosamente un peronista. Porque ya no quiero serlo. Me gustaría ir más allá. Avanzar, pero sobre esa base, eh. No negándola neuróticamente. En la Argentina, un partido de centroizquierda (que es lo más que podríamos lograr, y no la reforma agraria como piden los eternos despistados) no debiera desconocer algunas cosas que el peronismo hizo, y debiera abominar de otras: del Perón que puso a Villar (asesino educado por los paras franceses, formado para la tortura en la Escuela de las Américas, el que rompió con una tanqueta las puertas del Partido Justicialista[nombre oficial del partido peronista] en donde eran velados los muertos de la masacre de Trelew[cárcel de una base de la Marina Argentina, donde alrededor de 22 militantes revolucionarios fueron fusilados en sus celdas so pretexto de un intento de fuga, recién hoy, se comienza juzgar a los responsables de esa matanza]) en la Jefatura de Policía, del Perón que pidió que ficharan a la periodista Ana Guzzeti porque le había hecho una pregunta incómoda ¡en una conferencia de prensa! (¿Ves? Será por eso que K [abreviatura de Kirchner, el anterior presidente de Argentina] no las hacía. A ver si le surgía el Perón que todos llevan dentro y pedía que lo ficharan a Morales Solá.) Pero eso es lo que me molesta de los gorilas: son tan cerradamente antiperonistas, tan intolerables en su odio de clase o en la negación de su pasado, que la creatividad se les torna imposible. (Sarlo ha dicho que reniega de todo lo que escribió antes de 1980, creo que ésa era la fecha, cito de memoria, ¿cómo es posible eso, cómo es posible cercenarse así? ¿Por qué, porque acompañó al peronismo en ciertos trechos, porque estuvo en el Partido Comunista Revolucionario apoyando a Isabel Perón [ex presidenta, juzgada hoy por su complicidad con el terrorismo previo a la dictadura militar] pero con la comprensible actitud de bloquear el golpe?) El gorila te obliga a defender al peronismo. Porque te das cuenta en seguida de lo que siempre está detrás del gorila: nosotros, te dicen, no somos ellos; no somos los nacos, las clases inferiores, la barbarie que describió Sarmiento [autor de “Civilización o barbarie”]. Somos cultos, somos blancos, somos educados y si no lo entienden los vamos a matar a todos de nuevo. Porque también –desde Ambrosio Sandes, Paunero e Irrazábal hasta Videla– somos los que mejor y más hemos liquidado gente en la Argentina. El primer peronismo, señores, con todo lo autoritario y enemigo de la democracia que fue, tuvo un solo, lamentable muerto: Ingalinella [militante comunista asesinado durante los primeros gobiernos de Perón]. Después vino la Triple A: que mató peronistas, a Troxler, a Atilio López y a valiosos hombres de la izquierda como Silvio Frondizi [AAA=Alianza Anticomunista Argentina, patrocinada por el gobierno de Perón y luego por el de Isabel Perón]. Pero sobre todo: peronistas, cuadros de la Juventud Peronista, clandestinos y de superficie. Pero la patria agraria y financiera que respaldó a Videla y Martínez de Hoz arrasó con una generación completa. Estoy harto de discutir con gorilas, Beatriz: no quiero defender al peronismo. Quiero pensarlo. El gorila, con su odio, te impide pensar.

En cuanto a Cristina Fernández, Sarlo dice, con frialdad, que “se dice” que “habla bien”. Reconoce que habla “de corrido”, que no vacila y que no se confunde “con los tiempos de los verbos”. Eso solo, Beatriz, haría de Cristina F. uno de los presidentes o de los políticos más insólitos de nuestra historia. Pero discrepo con Sarlo: Cristina F. no habla bien por no confundir los tiempos de los verbos, habla bien porque dice verdades que pocos se atreven a decir. Porque tiene razón es que habla bien. Porque hoy, ante este semigolpe institucional, ante este odio de clase, ante esta bronca que le tienen a este gobierno (sobre todo, como bien dice ella, por su política de derechos humanos), que los proto-golpistas califican de “revanchista”, “montonero” y “terrorista”, elementos de los que dicen se compone, la Presidenta no se amedrenta y les dice a los agro-piqueteros que son los “piquetes de la abundancia”. Y algo impecable, de una enorme justeza para definir la “tragedia” de los grandes productores (los pequeños es otro asunto que habrá que diferenciar): que el problema que tienen, dice Cristina F., la causa por la que luchan, reside en que si tienen tres 4x4 jamás aceptarán el despojo de tener sólo dos [En la Argentina, como en nuestro país ya tener una 4x4 es muchísimo]. Por eso habla bien Cristina F. Porque habla instrumentando el sentido que los griegos y toda la tradición de la filosofía de Occidente hasta Heidegger da a la palabra logos. Logos es pensamiento, concepto, discurso, razón. Y, muy especialmente para el tema que tratamos, logos es inteligencia. ¡Esto es un escándalo! El agro-golpismo, los ilustrados de la derecha y hasta los malhablados de las radios enfrentan hoy a una peronista que no sólo es inteligente, sino, además, mujer. Este “escándalo” los tiene locos. No lo pueden tolerar. Cristina F. tendrá que usar largamente su logos para que lo toleren, para que lo entiendan. De ahí, no de ellos, surgirá la estabilidad y la fuerza de la democracia argentina.

martes, marzo 04, 2008

Juan Camilo Mouriño-Carlos Abascal conmemoran el 103 aniversario de FAMILLONARIO,FAMIGLIONARIO: FAMILIA + MILLONARIO (FREUD,1905)*

*Alberto Sladogna, Analista, miembro de la elp.

El chiste es el sacerdote disfrazado que casa a cualquier pareja…Casa de preferencia a aquellas parejas cuya unión los parientes no consentirían. Jean Paul/ Theodor Vischer

A partir de la instalación de la “familia revolucionaria”, el significante “familia” opera como un significante amo, incluso como un significante de los amos, al menos de los amos revolucionarios surgidos del sistema de caudillos de la revolución mexicana. Una revolución que se levantó contra un amo cuya reelección parecía tomar un carácter perpetuo (Porfirio Díaz), así la “familia revolucionaria”; la “familia financiera e industrial”, la “familia intelectual” fueron quienes asumieron el carácter perpetuo, mientras que sus miembros rotaban en las funciones públicas y privadas, más bien en las funciones públicas arropadas bajo las formas privadas de la familia.
Juan Camilo Mouriño, titular de la Secretaría de Gobernación del Ejecutivo Federal y Carlos Abascal, dirigente del Partido Acción Nacional, en un acto insólito y digno de aplauso llevan a cabo un homenaje inconsciente a la obra de Sigmund Freud, El chiste y su relación con lo inconsciente, cuya primera edición salió a luz pública en Austria, en 1905, durante el imperio Austro-Húngaro, gobernado por la familia de los Habsburgo (o Augsburgo).
Kant en La crítica del juicio apunta una propiedad asombrosa de lo cómico: sólo puede engañarnos por un momento. Ese momento se extiende para el Lic. Mouriño, de acuerdo a los documentos, desde el año del 2002/2003 hasta la semana pasada (24/02/2008) cuando fueron conocidos por un público ajeno a la famiglia. Carlos Abascal extendió el periodo tragicómico más aún, habida cuenta de que él pertenece a las familias tradicionales que durante la Guerra Cristera (1926-1929) darán lugar, años después, a la fundación de “El Yunque” (1955). La denominación de esa organización es un chiste logrado pues combinó las más extrema posición de circular por la derecha con un trazo extremista de izquierda del “realismo socialista” de la URSS de aquella épocas (Ese título le hace coro a la novela de Nikolai Ostrovsky, Así se forjó el acero, 1930). Y en efecto, Carlos Abascal es reconocido como un golpeador del Yunque.
Mouriño y Abascal le acaban de hacer un homenaje a la obra de Freud, El chiste y su relación con el inconsciente. La obra comienza con el análisis de un chiste narrado por Christian Johann Heinrich Heine, también conocido como Harry Heine (1797-1856), destacado poeta y periodista alemán del siglo XIX. Heine da vida a un personaje, el pobre agente de lotería Hirsch-Hyacinth quien alcanza momentos de gloria cuando el barón de Rothschild, lo trata como uno de los suyos, lo trata “famillonarmente”. El chiste surge con la formación de esa palabra, ese modo de tratarlo surge del carácter rarito de esa palabra; ella condensa la “familia” con la condición de “millonario” dando como resultado: ser tratado “famillonarmente”. El chiste cierra su circuito cuando produce en quien lo escucha una respuesta corporal, la risa. El chiste produce con esa sola palabra rara (famillonarmente) risa a condición de pertenecer a la colonia dónde el chiste circula.
Esa risa tan rara es semejante a la “risa misteriosa”, una risa picara del capitalista que llama la atención de Carlos Marx –El capital, libro primero, capítulo III- , una risa que aparece cuando el capitalista observa la plusvalía que le queda como si fuese un milagro; plus valor sustraído al obrero al pagarle sólo el costo de su fuerza de trabajo sin que el proletario note que le sustrajeron el pago del valor producido por esa fuerza. Al capitalista su trampa le produce risa y dinero de manera familiar. Jacques Lacan no dejó de observar los efectos del plus valor, del plus de goce sobre las formas diversas de inhibición, síntoma y angustia que cada quien reciente en su cuerpo ante el plus de goce que, quizás Otro/otro despliega sobre la superficie de su vida (Lacan introduce el tema en la práctica analítica a partir del 13/11/1968, en su seminario oral, 1968/1969, De un Otro al otro).
Mouriño con su homenaje muestra una variante no estudiada por Freud: él tiene la “picardía”, él hace una “trampa” al operar bajo una forma particular. Juan Camilo Mouriño firmaba como apoderado de una empresa familiar, al tiempo, al mismo tiempo, en qué otorgaba contratos con esa empresa pues era un miembro del Estado. Juan Camilo Mouriño no reconoce la modificación operada en Occidente, cambios inventados por las obras literarias de Shakespeare: el doble cuerpo del funcionario monárquico, doble cuerpo pues uno era el personaje que vivía su vida y otra la función de Rey que ese subdito podía ocupar. Se separaba a la persona del o de los diversos lugares que esa persona puede ocupar con su cuerpo, de ahí que se localizaba el cuerpo de la persona y sus propiedades como algo distinto del cuerpo del Rey y su función en el gobierno. Es decir, las propiedades de la función no pertenecían a la persona, mientras que las propiedades de esa persona no participaban de las prebendas de las propiedades públicas administradas a través de una función (Véase: Ernst. H. Kantorowicz, Los dos cuerpos del rey. Un estudio de teología política medieval, AU, 441, Madrid, 1985. Estudio organizado a partir de la obra Ricardo II y Macbeth de Shakespeare)
El Lic. Mouriño opera reduciendo los dos lugares al ejercicio que su persona efectúa sobre unas y otras, es decir, su persona privatiza su función pública, le da un trato famillonario a ese ejercicio y por lo tanto tiende a aumentar y proteger su fortuna familiar mediante esa función. Estamos ante una radiografía de tono panista de la estructura medieval del amo en el marco de una sociedad posmoderna y neoliberal. Así lo declara:
En 1985, hace 23 años, mi padre decidió emprender un negocio relacionado con PEMEX. Con el paso de los años y gracias al tesón, logró consolidar su empresa. Muchos años de esfuerzo y visión empresarial le permitieron lo que cualquier padre anhela para sus hijos: techo, educación, salud. Debo decir que estoy profundamente agradecido con la vida y también lo estoy con mi padre. El trabajo honrado no puede más que dignificar a la persona. Ya con mayoría de edad obtuve responsabilidades en el negocio familiar, acciones y funciones directivas. El negocio tomó dimensiones relevantes. En esos años de consolidación profesional no sólo me formé como administrador, sino tomé conciencia social respecto a la responsabilidad que deben tener las personas con su entorno y con sus semejantes. En 1997, cuando el Grupo de Empresas había crecido y se había consolidado como uno de los más importantes en la región, decidí emprender mi propio camino y abrirme paso en la vida pública. Por eso me postulé y contendí en una elección. Fue así como gané una diputación de mayoría por el PAN en Campeche. (Periódico El Universal en línea, 14, 33 horas del 28/02/2008, donde se publica la versión oficial del discurso de Mouriño)
Y luego añade:

Aclaro, además, que esta línea del negocio prácticamente no ha crecido desde su inicio. La expansión del grupo empresarial se ha dado en la administración de franquicias y en negocios inmobiliarios desde mucho antes que yo ingresara al servicio público. Resulta mezquino que se me acuse de beneficiarme económicamente de la política, cuando fue justamente la política la que me motivó a renunciar a un patrimonio legítimo, producto del esfuerzo personal y familiar. No perderé el tiempo debatiendo públicamente con mis detractores. Hoy tengo a mi cargo responsabilidades muy importantes para el país que no merecen distracción alguna.
Es correcto indicar que el Lic. Mouriño considera su actuación como ajustada a derecho, en efecto, está ajustada al derecho de familia, derecho de la familia revolucionaria, “propietaria” desde hace algunos sexenios de la propiedad pública del estado, de ahí que haya firmado contratos famillonariamente y que en consecuencia “No perderé el tiempo debatiendo públicamente con mis detractores”. Las cuestiones de familia se ventilan famillonariamente. En lugar de responder respecto de las firmas del apoderado Mouriño, apoderado de una empresa privada propiedad de su familia, al mismo tiempo que era un funcionario público. Su respuesta que dejó de lado “las 80 empresas de su núcleo familiar para dedicarse a la carrera política”, esa formulación reconoce que ejerce las dos funciones, y ese ejercicio sólo es viable cuando lo público se maneja con criterios privados, allí se puede estar como hijo y al mismo apoderado de una empresa familiar. Quizás por eso habló como el hijo agradecido que solicita a la familia una disculpa por estar en un cargo oficial, de orden político, sólo que esa respuesta no es parte de las funciones de un Secretario de Gobernación, funcionario que está en relación con una cosa pública y responde ante el Estado y no ante su familia.
Carlos Abascal: famillonariamente natural
Abascal Carranza, es un empresario –Ex Presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana-, además ocupó el puesto de Secretario del Trabajo y Secretario de Gobernación del Gobierno del ex presidente Fox, en la actualidad es el líder o uno de los líderes del Partido Acción Nacional en el DF. A eso se le suma su buena formación ideo lógica, jurídica y teológica, en fin es un intelectual de la tradición cristera. Su acceso a la política pública le abrió el camino a los debates, intercambios con sus más acérrimos contrincantes, digamos es un hombre de acción que ahora toma acción en los debates.
Carlos Abascal en su carácter de político panista y hombre del Yunque, dio el jueves 28 de febrero del 2008 una conferencia magistral titulada Perspectiva de la familia en el siglo XXI. La exposición sirvió de marco a la inauguración del IV Congreso Internacional de Familia, en Guadalajara, Jalisco. En su discurso llamó a “a defender el modelo natural familiar” y tomando apoyo en el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Mariano Azuela quien sostiene “el derecho de las personas a tener una familia es natural, por lo que no debe modificarse desde el ámbito legislativo”. Lamentablemente no se aclara qué quiere decir con “natural” pues el derecho a constituir una familia no requiere del Ministro Azuela y de la Suprema Corte de Justicia, es algo que ya forma parte de la Constitución y de otras leyes. Salvo que Azuela y Abascal sin darse cuenta hayan dado su voto para reconocer el derecho de cuanta persona habita en nuestro país para formar una familia, sea de la forma que sea ese núcleo familiar, estamos ya en un homenaje inconsciente de Abascal, un homenaje en los términos del famillonario estudiado por Freud en 1905.
El ideólogo sostuvo su oposición a las modificaciones de las leyes penales respecto del aborto, se pronunció en contra de legalizar el trabajo sexual y de permitir la unión –el contrato civil de convivencia- entre personas del mismo sexo. Abascal Carranza llevado por el calor de sus propuestas y la calidez con la que los asistentes tomaban a las mismas –frecuentes interrupciones por aplausos-; ese calor le permitió localizar un dato de importancia:”El calentamiento global, en buena medida se debe a la falta de promoción de una cultura de la familia” (versión del periódico La Jornada, 29/02/2008, sección “Sociedad y Justicia”). Convengamos que Al Gore, no logró llevar Una verdad incómoda hasta ese punto tan álgido, y por consiguiente es justo reconocer un mérito mayor en el hallazgo de Abascal: la familia no natural o desnaturalizada es una de las causas del calentamiento global. Se paso del calor de la familia al calentamiento.

Sólo que…sólo que Abascal como buen católico no sólo reza sino que también está atrapado por el lenguaje, y el lenguaje, de manera semejante a Dios, es omnipresente, está en todos lados, de todo se entera y en todo se inmiscuye sin pedir permiso. De ahí que Dios como el inconsciente son instituidos por el lenguaje. Dejemos de lado su teoría lingüística, según la cual el lenguaje es una etiqueta que pega a los objetos el nombre con que los designa, eso lo haría de manera natural, de acuerdo a su teoría, los objetos fabrican las etiquetas que se les aplica debido a su pregnancia natural.
Resulta llamativa la reiteración del término “natural” en diversos momentos de su conferencia, sin darse cuenta al no aclarar que Dios es para él lo natural, o al menos según él lo “natural es orden de Dios”, el conferencista ¿Se acercaba, a pesar de su católica conciencia, a dejar por fuera de la cultura a lo natural, y arrastraba fuera del mundo humano cultural a Dios? Cómo una ley “natural” y anterior a la cultura puede organizar una familia “natural” dentro de la cultura. ¿Esa ley es natural o cultural? La reiteración de la esencia natural de la familia sería un estilo de presentar o mostrar como esencia natural sólo una forma de familia: la familia constituida a partir del matrimonio de una mujer y un hombre. Sólo que este sacramento de la Iglesia apareció en el siglo XIII, con lo cual podemos concluir que antes de esa fecha no había familias naturales y por consiguiente nos preguntamos a quiénes reconocían como parejas la Iglesia Católica que daba esos reconocimientos antes de ese siglo.
Hoy, si fuera así qué diría Carlos Abascal ante la solicitud de matrimonio eclesiástico y civil formulada por Miguel, una mujer con color de hombre y Diana Laura, un hombre con color de mujer, una pareja que como ellos declararon a la prensa:"Somos una pareja formal, de un hombre y una mujer, por lo cual no se nos puede negar el sacramento de la Iglesia ni el acto civil ante un juez”. Esa pareja y muchas otras que viven la vida en pareja dándose color, ponen en tela de juicio la existencia de una sola esencia natural, y se sabe que cuando hay varias esencias lo natural pierde el lugar que el fundamentalismo le otorga.
Carlos Abascal dio una conferencia para sostener el principio natural. Cómo se puede sostener desde un lugar artificial, y por ende cultural, como congresos, reuniones, simposios y conferencias, cómo se puede sostener lo natural. Si así fuere tendríamos un hecho insólito: el calentamiento cultural de la conferencia de Abascal sostiene a lo natural y no a la inversa, a lo cual, de forma maliciosa añadimos: ¿Cómo sería posible defender lo natural si eso ya es una obra divina y por consecuencia ya está defendido por la divinidad? Defenderlas sería tanto como aceptar que hay un punto o varios de lo natural que no se sostienen sin la cultura, dado que solo la cultura produce, inventa y propone la distinción naturaleza-cultura.
Los esfuerzos naturales de Abascal, esfuerzos que le quedan bien, como cuando él introdujo el carácter erótico de las lecturas que una maestra le dejaba a una de sus hijas, sólo él veía en las escenas de Aura (1962), novela de Carlos Fuentes, componentes eróticos y en eso es justo reconocerle su natural olfato erótico para descubrir en lo cursi lo erótico. No cabe dudas de que él si sabe apreciar de forma natural los componentes eróticos y sexuales que existirían en la literatura. Es decir el erotismo entre otros lugares está en la cabeza y otros lugares de Carlos Abascal, él lo encuentra en los lugares más sagrados y raros. Esos esfuerzos para sostener la familia natural se ven corroborados cuando en el mismo periódico La Jornada de esa fecha, se muestran las cifras sobre las familias mexicanas de acuerdo a un estudio del Conapo, Estimaciones con base en el XII Censo General de Población y vivienda 2000 y II Conteo de Población y vivienda. Se observa entre el año del 2000 y el 2005 un aumento y diversificación de los tipos de familias: monoparentales; hogares con solo jefatura femenina; aumento de las parejas sin hijos, incremento de los hogares unipersonales; entre los jóvenes de 18 a 24 años las figura más cercana en un 40% de los casos es un amigo o amiga, mientras que en el caso de las mujeres la cifra para esa clase de cercanía es el 28,1%. En fin, algo le pasa a la familia natural que está siendo desplazada, condensada, modificada de una manera que lo natural, ya sólo es la excepción que se acerca a confirmar la regla cultural(La Jornada, 29/02/2008, editorial de Gabriela Rodríguez, Ambivalentes: las familias mexicanas)
Terminamos estas líneas reconociendo el merecido homenaje a que se son acreedores tanto el Lic. Juan Camilo Mouriño con sus contratos famillonarios, y Carlos Abascal Carranza con su precisión famillonaria sobre el calentamiento global pues gracias a ellos se localiza la forma famillonaria de tratar lo público en México: Los poderosos lo tratan como un bien privado que sólo pertenece a la natural famiglia revolucionaria, revolucionaria pues gira en torno de las propiedades de lo público considerado por ellos como algo de su pertenencia, al menos así lo creen y lo practican.



jueves, enero 17, 2008

Él color de ella/ ella color de él

Él color de ella, ella color de él
Alberto Sladogna

La nota a que a continuación trascribo tiene un singular valor: es un testimonio. ¿Testimonio de qué? Es el testimonio raro, distinto, interrogador de las consecuencias de un lazo social que está organizado por el nudo de la no relación sexual; el “no hay relación sexual” se puede escribir como nudo, el caso más cercano a esto, es un nudo borromeo de tres o cuatro consistencias (real , simbólico, imaginario y el santhoma) que forman un nudo gracias a que no están anudadas las consistencias entre sí ; no hacer nudo entre les permite formar un nudo, donde al cortar uno cualquiera, los demás quedan libres. Se podría decir, de manera provisoria que el nudo borromeo es el nudo de la no relación.

Esta pareja mexicana pone a jugar y lanza interrogantes para cada interesado respecto de la clínica doctrinaria del análisis: estamos ante un caso singular de pasaje a otra (“trans…) cosa que quizás permita revisar, reordenar, dejar de lado debido a su caducidad componentes de la doctrina, como por ejemplo, calificar de "psicóticos" a quienes viven experiencias como las que da a leer este testimonio. Esas preguntas permiten entonces, a cada analista o interesado por la doctrina analítica encarar de otras formas interrogantes que son nuevos respecto de la identificación (¿Será fija o permanente?; de la vida erótica (Un hibrido con color de ella; ella color de él ¿Cómo afectan la frase tautológica:”la diferencia sexual anatómica”); del deseo ¿sólo sería “patrimonio” de la heterosexualidad?; ¿Cómo afecta este testimonio el tema del llamado “sujeto del inconsciente”?

Hago llegar mi agradecimiento y reconocimiento a Mónica Careaga, psicóloga de la Facultad de Psicología de la UNAM, pues su tenacidad para informar y transmitir textos sobre otras maneras de vivir la vida sexual , erótica, deseante; esa tenacidad permitió el hallazgo y encuentro con este testimonio.

Nota publicada en el Periódico Milenio, México, DF,15/01/2008

Tras cambiar de sexo, Mario “N” contraerá matrimonio con Diana Laura, quien también se sometió a tratamiento para dejar de ser hombre. Mario, quien en el pasado vivía atrapado en el cuerpo de una mujer. Una pareja de transexuales buscará que un juez de lo Civil del Distrito Federal y la Iglesia católica los unan en matrimonio, en mayo próximo. Se trata de Mario “N”, quien en el pasado tenía el cuerpo de una mujer, y de Diana Laura “N”, que hasta el 2007 era hombre, ambos decidieron cambiar de sexo.
Él y ella, o ella y él realizan los preparativos para casarse en mayo en la delegación Iztapalapa, ya que aseguran que no existe ningún argumento jurídico que se los impida. Sin embargo, debido a que en septiembre pagaron 130 mil pesos por la operación de cambio de sexo de Diana Laura, la pareja ha solicitado el apoyo de amigos y conocidos para que los ayuden con los gastos de la boda civil y religiosa y recibir así la “bendición de Dios”. Hace seis meses, Mario decidió —después de siete años de conocerse y dos de relación—, pedirle a su pareja que se casara con él en febrero de este año, pero la boda tuvo que posponerse tres meses, pues la convalecencia de Diana Laura, luego de practicarse la cirugía de cambio de sexo, ha sido difícil y no podría disfrutar de la fiesta como ella lo desea.
A sus 55 años de edad, Mario, quien desde hace ocho años se sometió a un tratamiento hormonal para dejar de ser mujer y convertirse en hombre, nunca pensó que existirían las condiciones para que un día se pudiera casar con una persona que también se hubiese sometido a tratamiento para cambiar de sexo. “Nunca pensé que me casaría y menos que tendría una pareja que fuera como yo; una persona transexual, pero cuando conocí a Diana me atrajo físicamente, aunque en ese entonces ella sólo había recibido tratamiento hormonal y hasta después fue cuando se operó para realizarse la reasignación de sexo”, comentó.
A pesar de que Mario y Diana son personas transexuales, jurídicamente y en apariencia forman una pareja heterosexual (hombre y mujer), toda vez que sus documentos oficiales conservan el nombre y el sexo con los que fueron registrados al momento de su nacimiento. La pareja aprovechará los vacíos legales que hay en el Distrito Federal para que las personas que se cambien de sexo y quieran modificar su nombre en documentos oficiales puedan hacerlo, aunque ya existe una propuesta del diputado local Jorge Carlos Díaz Cuervo que busca permitir esta situación.
En caso de que la iniciativa del legislador sea presentada y aprobada por el pleno de la Asamblea Legislativa antes de abril, como se tiene previsto, tanto Diana como Mario solicitarán el cambio de nombre en sus documentos, “pero aun así continuaremos siendo una pareja heterosexual”. No obstante, si es rechazada o aplazada, la pareja de todas formas solicitará que se les una en matrimonio. En entrevista con MILENIO, Mario afirmó que “la ley no impide que un hombre y mujer se casen, por lo que si el juez se niega, sólo lo hará por prejuicios”.
Asegura que el juez no se puede negar, porque “los dos contamos con nuestros papeles que acreditan el género con el que nacimos, (hombre y mujer), por lo que la unión sería entre de una pareja heterosexual, lo único que no concordaría sería la apariencia”. Lo mismo sucede ante los ojos de Dios, “somos una pareja hombre y mujer por lo que no consideramos que exista razón para que nos puedan negar ese deseo”.
Mario, quien no quiso dar a conocer sus nombres verdaderos hasta en tanto no se realice el trámite en la delegación Iztapalapa, asegura que a sus 45 años de edad, Diana, su pareja, tiene la ilusión de casarse por la Iglesia, por lo que confía en que ningún sacerdote se niegue a casarlos. Buscan como testigo a la CDHDF. Los preparativos de la boda van muy avanzados, incluso ya están viendo quiénes serán sus testigos, entre los que se encuentra el diputado federal David Sánchez.
La pareja acudió a la Comisión de Derechos Humanos del DF para solicitarle a su titular, Emilio Álvarez Icaza, mande un representante el día en que pedirán en la delegación que se entregue la solicitud de matrimonio, para que en caso de que se les niegue presenten una queja por discriminación. La ilusión de ambos es concretar una unión libre de prejuicios y para eso han decidido vender, incluso, la exclusividad de la boda a quien esté interesado en difundirla o en apoyarlos con la fiesta, el traje de novia y los gastos de la luna de miel.
“Para toda la vida” Mario, ex custodio (a) del Sistema Penitenciario del Distrito Federal, decidió pensionarse para disfrutar de su nueva identidad, que pudo obtener a los 49 años de edad, ya que fue hasta la década de los 90 cuando en México se comenzaron a practicar las operaciones quirúrgicas y los tratamientos hormonales que permiten a las personas cambiar de sexo.
“Nunca me asumí como mujer, siempre me peleé con mi cuerpo. No me gustaba tener busto y mucho menos tener un ciclo menstrual que me recordaba a cada minuto mi condición de mujer”, comentó.
Antes de iniciar el tratamiento “ya no soportaba que la gente se dirigiera a mí en términos femeninos. Empecé a guardar mi distancia, dejé de salir y todo para evitar que me siguieran tratando como mujer”, dijo. Por eso, después de “haberme decidido, me quite el busto e inicié mi tratamiento hormonal, con el cual obtuve la apariencia física de la que hoy gozo”. Mientras, su pareja también cumplió su sueño y se convirtió en mujer y, así, iniciarán una nueva vida.
Dice que no está dispuesto a sacrificar nada: “lo único que quiero es disfrutar mi segundo aire junto con Diana Laura, quien es ingeniero en mecatrónica”. Aseguran que después de casarse se irán a radicar a Pachuca, donde esperan consolidar su matrimonio durante toda su vida. “Estoy consciente de que si me caso será para siempre, no creo en el divorcio y sí en la felicidad”, finaliza.

La iniciativa

En marzo se presentará en la ALDF la iniciativa de reformas con la que se pretende que las personas transexuales modifiquen sus documentos oficiales. Además, establecerá la obligatoriedad para que en los hospitales del GDF se realicen las operaciones a quienes deseen cambiar de sexo. Con la iniciativa las parejas del mismo sexo no podrían unirse en matrimonio ya que el Código Civil local sólo establece ese derecho para las parejas heterosexuales (hombre y mujer). En marzo de 2007, entró en vigor la Ley de Sociedades de Convivencia, la cual permite la unión jurídica entre personas de diferente o del mismo sexo, quienes establecen un vínculo de ayuda y cooperación común.
México, DF, nota deGeorgina Pineda

miércoles, enero 09, 2008

"Big Brother" y Televisa (texto de Flavio Meléndez Zermeño)

“Big Brother”y Televisa
Flavio Meléndez Zermeño [i]
La salida de Carmen Aristegui del noticiero matutino de W Radio constituye un acto de censura por parte de Televisa y el Grupo Prisa. El argumento del comunicado de prensa de Televisa Radio, en el sentido de que el trabajo de la periodista no se ajusta a un modelo que la empresa viene implementando con éxito en otros países y que “tras un año de conversaciones no hubo posibilidad de un acuerdo entre ambas partes para incorporar a Carmen Aristegui a este modelo en México, basado en el trabajo en equipo y el derecho a la información plural y que obtiene liderazgo de audiencia en todos los países”, indica en su decir textual que de lo que se trataba para la empresa era de “incorporar a Carmen Aristegui”, es decir, convertirla en un elemento de la Corporación: no hay que olvidar que Televisa es una corporación no sólo en el sentido de una gran empresa que incorpora a otras, sino que además durante décadas fue uno de los pilares del régimen priísta y de su sistema corporativo de control social. Una corporación en un sistema de este tipo funciona como un cuerpo que sostiene su unidad a costa de excluir lo que aparece como diferente, como cuerpo extraño. Pero además ese comunicado enuncia algunas de las cualidades que han distinguido entre su amplio auditorio al noticiero de Aristegui –información plural y liderazgo de audiencia- atribuyéndoselas a otros, lo que equivale a reconocérselas en el acto mismo en que se las niega.
Con ese acto de exclusión y censura Televisa y el Grupo Prisa –accionistas mayoritarios de W Radio- le cobran a Carmen Aristegui el hecho de que haya abierto su espacio noticioso al debate plural del conflicto posterior a las elecciones presidenciales del 2006, de la llamada “Ley Televisa” y de la reciente Reforma Electoral. Es en esto que la Corporación defiende sus intereses económicos y políticos por encima del llamado que ha hecho en los últimos meses a la defensa de la “libertad de expresión”, pues el debate público de la Ley Televisa, que tuvo uno de sus espacios privilegiados en el noticiero de Aristegui, condujo a que la Suprema Corte declarara inconstitucionales algunos de sus artículos principales, poniendo así en cuestión el control cuasi-monopólico de Televisa en el ramo de las telecomunicaciones, y por otro lado la Reforma electoral aprobada por el Congreso de la Unión acabó con los privilegios de esta empresa y de TV Azteca en el gran negocio de la publicidad electoral. Si, como dice Jacques Lacan, el capitalista es la forma moderna que adquiere el amo de la antigüedad (El reverso del psicoanálisis, sesión del 17 de diciembre de 1969), en este caso el amo renuncia sólo temporalmente a la ganancia económica que representa un noticiero con al más alto rating, para buscar una ganancia mayor a mediano plazo a través del control corporativo y de su alianza con sectores del poder político.
Pero además es necesario inscribir la exclusión del noticiero de Carmen Aristegui en el marco de un avance del Estado de Excepción como forma de gobierno en la administración de Felipe Calderón. La reforma constitucional en materia de justicia y seguridad pública, que ha sido recientemente aprobada por el Senado de la República –regresándola con algunos cambios a la Cámara de Diputados para su aprobación definitiva-, establece en el párrafo 12 del artículo 16 que: “La policía podrá ingresar, sin orden judicial, a un domicilio cuando exista una amenaza actual o inminente a la vida o a la integridad corporal de las personas, así como en el caso de flagrancia, cuando se esté persiguiendo materialmente al inculpado”(La jornada, 14 de diciembre del 2007). Esta reforma, además de suprimir la inviolabilidad del domicilio particular, autoriza el arraigo domiciliario de un sospechoso hasta por ochenta días y la intervención de comunicaciones privadas. En la lucha contra el crimen organizado, como ocurre igualmente en la lucha contra el terrorismo, todo sujeto es virtualmente sospechoso. De esta manera el Estado de Excepción ha adquirido ya estatuto constitucional, estableciendo una zona en la que el Estado de Derecho queda suspendido y la excepción se confunde con la norma, con el argumento de que esa inversión entre lo legal y lo ilegal permite restablecer la legalidad propia del Estado de Derecho (sobre esta cuestión cf. Giorgio Agamben. Estado de Excepción. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, 2005). A esto se suma el combate cada vez más militarizado contra el narcotráfico y la anexión de nuestro país, a través de la llamada “Iniciativa Mérida”, a la estrategia estadounidense de lucha contra el terrorismo –en esta dimensión toma toda su eficacia simbólica la aparición de Felipe Calderón con uniforme militar en algunas ceremonias oficiales.
Un régimen que requiere para su funcionamiento de ese espacio de excepción no se lleva bien con el grado de independencia informativa y de debate público que había alcanzado el noticiero de Carmen Aristegui. El espacio de excepción sólo se sostiene a costa de crear y mantener una zona de exclusión –se dice que “en la política no existen las casualidades”, pero da la casualidad de que Juan Ignacio Zavala, cuñado de Calderón, fue nombrado representante de los intereses del Grupo Prisa cuando éste asumió la Presidencia de la República, y en marzo del 2007 fue nombrado director de la W Daniel Moreno, periodista cercano a Zavala y por lo tanto a la familia política de Calderón: ¿se encuentra aquí el origen del ajuste de cuentas que excluyó a la periodista del cuadrante de la radio por abrir su noticiero al debate del conflicto postelectoral?
Ese régimen se va tornando semejante, en los rasgos propios del Estado de Excepción, al régimen autoritario gobernado por el “Big Brother” -Televisa fue la primera televisora que en nuestro país puso al aire un programa con este nombre-, que describe George Orwell en su novela 1984. Para ese régimen todos los miembros de la sociedad están bajo sospecha, son presuntos delincuentes o sediciosos, por lo que es necesario mantenerlos bajo observación, constantemente vigilados y cada uno es al mismo tiempo un delator potencial de sus semejantes -¿no es eso a lo que invita la propaganda oficial de la Procuraduría General de la República, a que cada ciudadano delate a los presuntos delincuentes que descubra en su entorno cotidiano? Se puede decir que a la manera de la “neolengua”, cuya invención Orwell le atribuye al tirano y sus colaboradores, en la que una cosa quiere decir al mismo tiempo lo contrario de lo que comúnmente dice, cuando Televisa y sus personeros defienden la “libertad de expresión” –en su intento de recuperar el negocio millonario de la publicidad electoral que la reciente reforma les arrebató-, en su “neolengua” quieren decir: “suprímanla”. Discurso y prácticas de un amo corporativo a la altura del régimen de excepción que empezamos a vivir.

[i] analista, miembro de la école lacanienne de psychanalyse - escuela lacaniana de psicoanálisis.

Política y amistad (texto de Erick Vázquez)

Por desgracia, y contrariamente a lo que se suele creer
de la proverbial e independiente torre de marfil de los pensadores,
no existe ninguna otra capacidad humana tan vulnerable,
y de hecho es mucho más fácil actuar que pensar
bajo un régimen tiránico
.
Hanna Arendt.


Recién tengo un malestar casi imperceptible, como un zumbido en el fondo de las cosas que distorsiona la imagen antes nítida de un mundo que se presenta como lo que es: la conciencia política para un mexicano puede naturalmente presentarse como un constante vaivén entre la impotencia y la futilidad.

De entre las variadas posibilidades de relacionarse entre los humanos la amistad es un estado de excepción, que se distingue en todo del estado de excepción como medida de los poderes en turno para orquestar fines diversos a las garantías individuales. La amistad permite excepcionales condiciones de habla y escucha que convierten a los que intercambian palabras, que permite conversaciones donde se puede incluso disentir en materia política o religiosa y que hace la vida más soportable, incluso, tal vez, digna. Entonces, cuando la mañana del cuatro de enero escuché que Carmen Aristegui –probablemente la única en la que todavía se podía confiar un grado de credibilidad, de ética periodística- dejaba su programa de radio por “incompatibilidad editorial”, le llamé a una amiga con quien acostumbraba comentar el programa y juntos nos quejamos, comentamos cómo ha sucedido en prácticamente todas las revoluciones sociales y políticas de la historia que un régimen nuevo es aun más opresivo que el derrocado, que si podría hacerse algo, qué podría hacer un ciudadano regular como nosotros. Le llamé a otro amigo en busca de consuelo y me respondió que qué se le va hacer, que este mundo es de los cabrones y que así es esto y que ya ni modo.

En México, una marcha masiva ha demostrado ser tan influyente en el curso de los eventos como pensar que nada puede hacerse, tal vez porque ambas acciones o inacciones son en nuestra sociedad parte de una manera de no ser escuchado: el grito y la obediencia.

Suelo considerar que el pensamiento es apenas una sombra de existencia y dudar de las palabras puesto que la experiencia de la escritura las revela volátiles, ligeras, improbables. Frente a un hecho público que a todas luces es un acto de intolerancia, de un abuso del poder, pensé: ¿Qué puede hacer un ciudadano común? ¿Para qué escribir nada al respecto, qué pueden hacer las palabras en un sistema violento, múltiple, infalible? Entonces me di cuenta de las muchas veces que he escuchado argumentos idénticos en boca de quienes me son cercanos; esta manera de pensar es masivamente compartida, se piensa que la acción influyente es improbable, para qué mover un dedo si las probabilidades de que algo cambie son despreciables, pues los principios marcan las rutas, un árbol torcido ya no puede enderezarse. Pero nuestra naturaleza no es la botánica, ordenada, calculable, matemática en el sentido clásico, newtoniano del término: la nuestra son el azar y el accidente.

Considerar que los actos y las palabras nada cambiaran implica que se conocen las consecuencias de antemano, es decir, que la realidad es estable, inmutable, que nada la hará cambiar de curso. Cuántos filósofos, enamorados, teólogos medievales y modernos, cuántos alquimistas y especuladores de la bolsa no serían y hubiesen sido felices hasta el colmo si el curso del mundo fuera efectivamente predecible. Esta es una noción sumamente extravagante de la realidad, es aún más fantástica que la noción de la física moderna que considera que nada existe hasta el instante de su conocimiento. La ciencia moderna ha demostrado cabalmente cuán volátil es el estado de la materia y las configuraciones celestes, Arendt, en su estudio de la condición humana, es tajante al respecto: es absolutamente imposible predecir las consecuencias de las acciones. Es decir, que esta fórmula que considera que no vale la pena actuar ni hablar porque de todos modos nada cambiara y si lo hace será para confirmar lo que ya es, no obedece a la realidad de los hechos sino de las palabras. Esta es una versión de la realidad, seguramente no una entre otras en tanto es la dominante, pero una versión que definitivamente no es la única. No hay dominio sin obediencia.

¿Qué es la obediencia? La crítica de arte, mi campo habitual, es en México aún más escasa que el análisis político. Le preguntaba a una colega, bastante más experimentada que yo, a qué podía deberse el que además de ser contados los críticos de arte, de entre esos pocos la mayoría ni siquiera escriben crítica, sino reseñas descriptivas o poco comprometidas, limpias de toda opinión personal y de amor a la disidencia disciplinada que es después de todo la razón por la que alguien querría escribir crítica en primer lugar— me respondió que es una ocupación muy difícil, que había que documentarse mucho y visitar exposiciones y artistas constantemente, además de ser mal pagada. Pero estas son difícilmente razones para no elegir una actividad vital, los seres humanos rara vez eligen la vía fácil y aun más rara vez eligen la mejor, de otra manera nadie se enamoraría ni se casaría ni se dedicaría a la política. No conozco a nadie verdaderamente práctico. La razón debe ser otra. Los mexicanos solemos sorprendernos de la violencia con la que algunos extranjeros como los franceses o españoles discuten sus ideas, y ya nos parece presenciar la penosa ruptura de una amistad o de una pareja, y resulta que siguen cenando como si tal cosa; es cuestión de cultura, de sencilla costumbre. Nosotros optamos por tomarla personal y hacernos daño, preferimos dar un rodeo, callar. ¿Qué es la obediencia? Hay quien sospecha que es una vieja, muy vieja forma de la supervivencia, que México es un país que se constituyó callando, disimulando su rencor contra la fuerza brutalmente superior de una cultura ajena que violenta llegó del mar para destruir el orden cósmico de unos dioses que morirían dolorosamente, de la noche a la mañana. Y entonces, frente al amo temible e incomprensible, nos volvimos silentes, ladinos, perezosos.

La pereza, o más exactamente la hueva, es una posición muy complicada de explicar, de entender. Se distingue del ocio, porque el ocio es la suspensión de la labor o del trabajo para la industria intangible de las cosas del alma mediante las artes o el frescor de una conversación enriquecedora; se distingue de la flojera que consiste en reservar las energías del cuerpo para mejores o predilectas actividades; la hueva es algo bastante más complejo, y en nuestra lengua se concibió intraducible a otras para designar un fastidio, algo que disgusta profundamente, algo muy parecido a lo que los modernos llaman depresión y que los antiguos llamaron taedium vitae, tedio de vivir, algo que hace languidecer el cuerpo y el espíritu para protegerse de lo que se desea.

La corrupción dice que el fin justifica los medios, y en la sociedad moderna se siguen aún practicando los preceptos de la economía clásica que propone la productividad como valor supremo y desprecia las actividades en primera instancia no productivas; la sociedad mexicana es curiosamente fiel al principio de la productividad, se desprecia la acción improductiva y por lo tanto al preferir la inacción se es práctico y se participa de la pereza, se es huevón para no ser improductivo.

En los textos clásicos, en los textos de aquellos en quienes leemos las nociones fundamentales de lo que es o debiera ser el Estado, se encuentran en una rara familiaridad la ética, la amistad, y el ejercicio de la vida política. Cómo es que una se liga a otra para ser lo que son es en la práctica un misterio para mi, tal vez no es más que una intuición, un atisbo de ternura, de esperanza, pero un gendarme rápido viene a espantar esta posible asociación con el cargo de la ingenuidad. ¿Qué es la ingenuidad? En el contexto de la reflexión política mexicana es el ejercicio autoritario de esta ideología que aquí trato de entender. Lo característico de una ideología es que domina antes que nada al nivel del lenguaje, en lo íntimo del pensamiento, y la fuerza de un régimen se mide así: en cuánto permite o imposibilita pensar distinto. En la realidad mexicana en tanto concebida por la ideología dominante pensar que las cosas pueden ser de otro modo es ser ingenuo.

Pero cómo es que se concibió una noción tan extraña como ésta, un escritor de tragedias en la antigua Grecia se ruborizaría por este grado de inverosimilitud que una nación entera da por incuestionable; cómo es que una concepción de la realidad puede llegar a ser tan resistente; sobran las evidencias para demostrar que las consecuencias de los discursos y de las acciones son impredecibles e incontrolables. El que haya desaparecido un programa de radio como el de Carmen Aristegui, que esencialmente no es más que imagen acústica, de una existencia material tan escasa como dura el tiempo del sonido, es la prueba de que los discursos son peligrosos, que este uso de la voz ejercía un poder que amenazaba el estado de otro que se reputa indestructible.

El uso de la palabra para disentir o exhibir relaciones de poder, ya sea al nivel de los medios de comunicación, de un salón de clases, al nivel de una escena familiar o de pareja, está asociado al peligro, al riesgo de un estado de las cosas o de la propia vida. Los antecedentes justifican lastimosamente esta cautela. Pero también por la obediencia y el silencio se paga un precio. Tal vez mi cómodo estilo de vida hasta ahora no me autoriza a formular esta pregunta pero ya que la regla social y política que vivimos dice una cosa y hace otra puedo tomarme la libertad y preguntar con igual descaro: ¿Qué clase de vida es una sin riesgos? Puede ser que en las infinitas posibles circunstancias de la vida en la tierra haya existencias elementales para las de otros en las que se viva en una solazada contemplación, indiferencia poética y silenciosa, poblada de bellos instantes que asemejan la cualidad injustificada y ensimismada de la flor, pero aun la flor es activa y seduce, desvía del camino; en nuestro país esta es una pregunta retórica pues la respuesta es obvia: ante un hecho de intolerancia el silencio no es una opción, no podemos darnos ese lujo.

lunes, enero 07, 2008

La censura a Carmen Aristegui: Un intento de introducir el silencio en el oído

Cuando los nazis vinieron por los comunistas
me quedé callado;
yo no era comunista.
Cuando encerraron a los socialdemócratas
permanecí en silencio;
yo no era socialdemócrata.
Cuando llegaron por los sindicalistas
no dije nada;
yo no era sindicalista.
Cuando vinieron por los judíos
no pronuncié palabra;
yo no era judío.
Cuando vinieron por mí
No quedaba nadie para decir algo.
Martin Niemoller

La cancelación del noticiero "hoy por hoy" conducido por Camen Aristegui es un intento no sólo de quitar del radio un programa considerado crítico y analítico de la realidad, llamada "nacional", sino que además implica introducir o intenta producir en cada uno de los oídos el silencio. La cancelación se hace sin ningun ocultamiento, es un trazo del estado de excepción descripto por Foucault y analizado en extenso por Giorgio Agamben: el estado una vez que decreta que tal o cual actividad o persona es un objeto a "exceptuarse" de la vida social por ser considerado un pelligro, procede a efectuar esa operación sin ocultarla, por ejemplo, las legislaciones penales alemanas y las de los EEUU ya no ocultan la tortura, ahora por el contrario, la consideran un "ejercicio legal" y por consiguiente no tiene por qué ocultarse, de ahí que las actividades de torturas físicas y de otras características de la base militar de los EEUU en Guantánamo no se ocultan, hasta incluso sus practicantes se dan el lujo de discutirlas en público.

Estamos ante el ejercicio más radical de la censura debido a un cambio cualitativo en su estructura y en su forma, cambio respecto, al menos, de la censura que Sigmund Freud estudió en sus obras canónicas:La interpretación de los sueños;El chiste y su relación con lo inconsciente y Psicopatología de la vida cotidiana . Allí la censura era claramente un ejercicio de las instancias del poder político, Freud recuerda los párrafos censurados en tal o cual periódico. Su objetivo era impedir que algo no sea dicho o leído o expresado. Jacques Lacan estudía una practica de la censura, ejercida en el campo mismo del psicoanálisis: por ejemplo, su exclusión de la Asociación Psicoanalítica Internacional por, entre otras cuestiones, atreverse a leer en público abierto y comentar las obras de Sigmund Freud; actividad que fuera uno de los argumentos para exluirlo de la IPA: censura por más de treinta años sus enseñanzas de ese horizonte. Jacques Lacan no por nada en 1945 al terminar la 2da. guerra mundial publicó el estudio de un sofisma donde remedaba la suerte de los prisioneros que portaban un disco negro o blanco en sus espaldas, remedo de las "estrellas" que portaban muchos de los asesinados en loa campos de concentración sin que hayan logrado darse color de la suerte que correrían.

En el psicoanálisis se pretexta con mucha facilidad la "oportunidad" y/o la falta de "claridad" o la "confusión" que tal o cual tema pueda generar para ejercer la censura y proponer la cancelación de actividades simplemente por diferir con ellas o por que ellas introducen una diferencia que algunos pueden no compartir o no tienen condiciones para soportar que otros las lleven a cabo.

En el caso de Carmen Aristegui, la censura convicta y confesa de parte de las empresas Televisa y la empresa española, Grupo Editorial Prisa- prisa por excluir y censurar- tienen un nuevo ingrediente: la instalación de una combinación singular entre el discurso del amo antiguo -los conquistadores y colonizadores del Virreynato- con el discurso del amo moderno del capitalismo neoliberal -discurso estudiado por Jacques Lacan (Milan, Italia, 1972). Este discurso del amo en México es singular por su composición ajustada a las condiciones de la cultura del privilegio imperante en nuestro país, basta con leer el argumento de intelectuales que reivindican a los medios masivos de comunicación- es decir, a los dos unicos medios que hay en México a nivel de la TV- como "representantes" de la "opinión pública", esa opinión descripta por Marcelino Pereyo como "el calzón más rápido en subirse y bajarse de nuestro país"; esa fuente de "representación" requiere de una actividad pulsional negativa: introducir en cada oído el silencio que tiene como resultado la construcción muy "eficaz" de una masa llamada "mayoría silenciosa". Esa forma de masa requiere de un análisis pues se trata de algo que Freud no alcanzó a estudiar en su"Psicología de las masas y análisis del Yo", hoy requerimos de un estudio de la "Psicología del Yo y análisis de las masas que sostienen a ese Yo".

Baste con recordar que la "mayoría silenciosa" surgió a partir de que el régimen nazi instaló el primer exponente de un medio de comunicación de masas: un sistema de bocinas en las plazas y principales avenidas de la alemania nazi para reproducir de forma constante y uniforme -ver el cartón del monero Hernández, periódico "La Jornada" del 6/01/2008-; lo hacían para reproducir sólo los discursos de Hitler mientras que los disconformes con ese régimen eran silenciados de manera absoluta pues eran enviados a los campos de concentración. Hoy asistimos a la instalación de un régimen de concentración sin campos por la vía de la excepción, cuyas consecuencias subjetivas merecen analizarse. Régimen cuya practica comenzamos a vivir, incluso aún antes de que se de rienda suelta a las modificaciones en materia penal que lamentablemente con su habitual responsabilidad aprobó ya el Senado de la Nación.

¿Aceptaremos que se pretenda obligarnos a estar en silencio, a sólo escuchar el silencio aceptando una orden del poder? ¿Creemos y convalideramos que ese poder es total como él gusta en presentarse?
Alberto Sladogna,
analista,
México, DF,
7/01/2008

jueves, noviembre 29, 2007

El árbitro, el futbol, el psicoanalista: ¿Ocaso de la función tercera?El caso del Dr. Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral

Sigmund Freud en su obra Tótem y tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos (1913 [1912]) investiga una concepción del mundo, la del neurótico, una forma de subjetividad dominante en la sociedad occidental de nuestro días. Allí de manera sucinta los hijos asesinan al padre de la horda primitiva, éste no les permitía acceso al goce de las mujeres –eran, según Freud, todas para él-y luego a consecuencia del sentimiento de culpa, instauran el culto al padre, a los antepasados y fundan una ley. La culpa revela en ese caso el amor de los hijos respecto del padre, Freud no específica cuál sería la posición afectiva de las hijas. Al pie de la letra ellas no fueron tomadas en cuenta, y quizás, por ello quedan, con cierta facilidad, al margen de esa ley. Esta ley fungirá como un árbitro teniendo a su cargo arbitrar quien vive dentro o fuera de la ley; esta ley tendría a su cargo fundar los componentes éticos de la cultura, al menos eso escribía Freud.

Jacques Lacan, en su enseñanza oral y escrita, entre los años de 1953 y 1962, desplegó el conjunto de las consecuencias de esa ley paterna, su forma de instalación mediante el crimen primordial y quizás debamos a él, la confusa precisión de que la ley paterna establecía en la cultura, un elemento tercero (simbólico), un árbitro que le permitiría a los humanos salir de los efectos agresivos, de agresión y de pasaje al acto que las relaciones duales provocan al carecer de una estructura tercera que media entre uno y otro de los miembros del globo de la dualidad:” O Yo o el otro”, el semejante se instala como un enemigo que pretende quedarse con mi lugar y por consiguiente tendría que ser eliminado para no quedarme “Yo” sin ese lugar. Los hijos castigan en el padre una semejanza que les arrebataba su lugar, tan es así que Lacan localizó como ese mito de Freud contiene una paradoja: los hijos sólo obtienen acceso a una “mujer”, su madre, mientras que el resto de las mujeres por efecto del crimen quedan prohibidas para ellos y las sigue gozando el padre. Algo no encajaba, al menos para Lacan, en la lógica de este mito fundador: por un lado las mujeres no eran tomadas en cuenta y luego, la “madre” quedaba con su arbitrio o arbitrariedad o arbitraje sin ser objeto de estudio. Un tema que él ya había insinuado al mostrar , en 1938 – Los complejos familiares- el singular papel que la “madre” ocupaba en el libro de Adolf Hitler, Mein Kampf (Mi lucha, aparecido en dos tomos, 1925/1928). Una figura de ese horizonte de la arbitrariedad se localiza con bastante precisión, por ejemplo, en el lugar que ocupa la “madre” en la familia de los narcotraficantes.

El término “árbitro”: deriva del latín arbitrare, proceder uno con su propio arbitrio. En el derecho se dice juzgar como árbitro a la facultad del juez para la apreciación no fijada en una ley, juzgar bajo su libre albedrío. Es un procedimiento por el cual las partes en conflicto, se someten a la decisión de un tercero, sobre el cual se han puesto de acuerdo con el fin de que éste evalúe, aprecie, analice y decida, sobre el mérito de sus respectivas pretensiones. Este procedimiento adversarial finaliza con un documento redactado por el árbitro, quién resuelve, mediante la aplicación de sus conocimientos técnicos o personales, la controversia suscrita por las partes y sometidas a su resolución de carácter vinculante (obligatoria).

Luis Carlos Ugalde, en su carácter de presidente del IFE fungió como árbitro de la campaña electoral para elegir presidente de la República el 2 de julio del 2006 en el país. Pertenece a la naturaleza del lenguaje, no de la palabra, pertenece al lenguaje, que al abrochar -nombrarla- cualquier cosa que signifique, o qué signifique, el referente nunca es bueno:Toda designación es metafórica (Lacan, 1971). La metáfora designa una cosa por otra: Ugalde es designado por el término “árbitro” que le permite calificar el valor legal o legítimo o ilegal de un resultado electoral.

En el territorio del lenguaje y de los discursos que el lenguaje permite sostener, los lugares de cada quien son lugares formados por la apariencia, alguien es designado, no ocupa ese lugar por su ser. Y como bien dice el saber conjetural de las llamadas clases “subalternas” (Gramsci, Ginzburg, Freud, Lacan): las apariencias engañan, el refranero popular dice: “No todo lo que brilla es oro”; ese mismo saber indiciático–organizado por indicios- reconoce que sin el brillo no se localiza el oro. El orden de las apariencias es uno de los órdenes que componen la vida cotidiana de los humanos; no es posible suprimir su presencia, misma que afecta a todos y a cada uno de los habitamos el lenguaje; la apariencia y las apariencias son parte de lo que posibilita la vida en sociedad.

Retornemos al licenciado Luis Carlos Ugalde. En el noticiero matutino de Carmen Aristegui, trasmitido por radio (México, DF, 29/11/2007), fue interrogado con motivo de su separación del cargo en el IFE. Ugalde despliega en la entrevista de manera reiterada metáforas del futbol para dar una imagen de la situación vivida en el país con motivo de las elecciones del 2 de julio del 2006. Además esa retórica intentaba dar cuenta de hechos que son “legales” y que él reconocía como siendo pecaminosos, por ejemplo, cito el caso del ex presidente Fox quien empleó 2.000 millones de pesos en anuncios publicitarios que apuntaban a inclinar el voto hacia un candidato en detrimento de otro, “eso – dice él- lo sabíamos”, claro que de todas formas “era una acción legal”. Al síntoma posmoderno que la gente expresa a voz en cuello “No hay ley” –indicando una nostalgia por el retorno a una ”ley dura” que sostenga un orden; el orden es un objeto de culto posmoderno; de ese síntoma Ugalde detectaba una consecuencia: las cosas que la ley convierte en legales no logran ser trasmitidas a la población, y está última se muestra escéptica frente a las inextricables y farragosas “explicaciones de verdades jurídicas” secretas, secretas para la población. El secreto es una de las fuentes para ampliar el descreimiento.

Ugalde entrado en la cancha procedió una vez más a recurrir al futbol: “Carmen mira, tú y yo asistimos a un encuentro de futbol donde se produce al terminar un empate; al finalizar el juego, los jugadores se ponen violentos y se agreden; luego en las tribunas hay disturbios, peleas; al salir del estadio se producen situaciones de descontento, desmanes. Y en ese momento los “medios” [sic, resic y recontrasic] culpan al árbitro que sólo se limito a cumplir con las leyes que organizan el encuentro, eso no es correcto” (Noticias con Carmen Aristegui, FM 96.9,29/11/2007,a las 8,15 hrs).

La noche anterior a ese reportaje en el Estadio del Club de futbol Guadalajara se jugó uno de los cuatro partidos que permitirán conocer a quiénes serán los finalistas del torneo mexicano. Se trató del juego de las “Chivas” del Guadalajara y los “Potros de hierro” del Atlante. Notemos algo, el presidente del club de Jalisco, ha declarado abiertamente sus simpatías por el licenciado Calderón y no ahorró denuestos contra Andrés Manuel López Obrador; mientras que entre los “Potros de hierro” del Atlante quién no recuerda las posiciones políticas de Félix Fernández cuando era portero de los Potros. En fin, esto es una anécdota. El día de ayer (28/11/2007) las Chivas ganaron a los Potros por un gol a cero, gol marcado de penal que ejecutó Ramón Morales. Hete aquí una cuestión narrada por el periódico La Jornada, en su página de deportes (29/11/2007): “El cuerpo arbitral acuchillo al Atlante con un polémico penal”. El comentario de La Jornada es sobrio, pues la noche anterior, los narradores televisivos del encuentro, los comentaristas de los noticieros nocturnos mostraron unanimidad inimaginable: el penal no existió (CNN, Fox Sport, Spn, Telefórmula, etcétera). Es decir, el árbitro haya sido por los motivos que haya sido sancionó, arbitró un penal que no había tenido lugar, tanto que pasaron más de 30 segundos para que el silbante hiciese sonar la ocarina para marcar la falta.

A diferencia de la metáfora de Ugalde, la noche anterior el árbitro, por los motivos que sean, quedó en falta y sin saberlo le cargo la factura a los contendientes, en particular, a la oncena de los Potros de Hierro del Atlante y a los jugadores de las Chivas, cuyo presidente podrá decir, sin lugar a duda “Haiga sido como haiga sido ganamos” (declaraciones del Lic. Calderón a Denise Maerker, ver, México 2006: fraude, filme del director Luis Mandoki).

Por la vía del discurso que sostiene a Ugalde, un árbitro de la contienda electoral, llegamos al campo del lenguaje, allí donde cada uno tiene una cita con él, allí es donde se realiza la singularidad de cada quién, la singularidad se da sólo en el colectivo. De ahí que cada discurso ha de leerse como una forma de lazo social fundado en el lenguaje (Lacan, 1972). El árbitro por su raíz latina es parte de la familia de términos tales como arbitraje, arbitrario, es decir esa función descansa en el “libre” arbitrio de quien la desempeña, es decir , es una función que tiene muchos elementos menos uno: no es objetiva. Carece de objetividad y no puede serlo pues es una función del lenguaje que toma a los humanos, y los hechos humanos para ser tales, requieren del hecho real, de los hechos reales, de la realidad de los hechos reales proviene la subjetividad de cada quién y no a la inversa. Las posiciones subjetivas son producidas por los hechos reales que actúan sobre cada quien, no es a la inversa.

Regresemos por última vez a Luis Carlos Ugalde el comentarista de futbol o el promotor de metáforas futbolísticas para dar cuenta de los sucesos electores de julio del 2006. Cuando se dejó llevar por su habla quedo tomado por la metáfora del futbol mostraba que esa actividad deportiva no le era ajena, entonces esa metáfora fue su cita con el lenguaje, no surgió de la nada, incluía el partido de futbol entre el Guadalajara y el Atlante de la noche anterior, donde una decisión arbitral, sancionando un penal que sólo el árbitro y su juez de línea vieron; mientras que los espectadores presentes en el estadio, los televidentes y los cronistas deportivos no lo vieron.

El incidente rememorado por el singular estilo de Ugalde ofrece un dato que no deja de guardar relación con el lugar del analista en el curso de tal o cual cura, pues afecta la neutralidad supuesta a uno u al otro; se muestra que el árbitro no es neutral, se revela que su cuerpo, sus posturas sobre el juego, su visión son participes de aquello que él arbitra y luego se lo trata de mostrar como “objetivo”, la posmodernidad tiene aversión por lo subjetivo y una gran fascinación –pariente de fascismo y de falo- por lo objetivo. Lo objetivo sería un acto humano sin la participación de la persona, el sexo, la erótica, la ideología política u analítica que esa persona tiene al formar parte de lo que el lenguaje construye en las sociedades humanas y entre los humanos.

Las metáforas de Luis Carlos Ugalde contienen un plus en la medida que transmite una verdad como saber, y viene al caso interrogarse ¿Cómo saber sin saber? Pese a su apariencia y gracias a su apariencia Luis Carlos Ugalde muestra como él, al igual que cada uno, está habitado por un saber no sabido que no por "no saberse" deja de ofrecer un saber de una parte de la verdad: el árbitro del futbol, el árbitro electoral y analista no son neutrales ni objetivos. El árbitro se presenta como neutral y objetivo en un juego donde él participa, el psicoanalista freudiano se muestra como neutral, según Freud, ante los decires de su paciente ¿Será necesario seguir sosteniendo una neutralidad que no es ni lo uno ni lo otro cuando el cuerpo, la subjetividad teórica y práctica del analista participan del juego del análisis? Es que acaso ¿Será viable un análisis aséptico en el medio abyecto de la subjetividad?
Alberto Sladogna,
Analista de la elp.
México, DF, Coyoacán,
29/11/2007

lunes, noviembre 19, 2007

EL SONIDO ABSOLUTO Y OBSCENO ¿PARA QUÉ REDOBLARON, REPICARON, REPLICARON LAS CAMPANAS DE LA CATEDRAL? Alberto Sladogna, psicoanalista

Nunca preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti.
John Donne

El sonido es uno de los lugares privilegiados de la erótica del cuerpo humano; el sonido afecta al cuerpo de una forma singular y precisa: toca al oído de tal forma que no es factible dejar de escucharlo, es una voz autoritaria, absoluta. Su componente absoluto es producto de un hecho mínimo: el oído es uno de los agujeros del cuerpo que carece de cierre, no puede cerrarse, como los ojos o taponarse como la nariz o obturarse como la boca; el oído carece de párpados y no puede cerrarse, ni de día de ni de noche; así aquellos que escuchan voces y sonidos días y noches enteras deambulan por la casa, por las calles o por -lo que antes fueron- los albergues psiquiátricos con trozos prominentes de algodones en un vano intento de obturar el sonido que llega de forma ininterrumpida; el sonido es invasor, invade nuestro cuerpo, y en muchas ocasiones nos impide hablar, es decir, el sonido autoritario tapona nuestras bocas. Un caso ejemplar de esta situación es como los medios de comunicación, en particular, la televisión tratan de asociar el sonido y las imágenes para dejar sin voz a los que ellos consideran que no deben tener derecho al ejercicio del habla.

A la manera de Pascal Quignard escribimos:

El sonido de la música es la única de todas las artes que ha colaborado en la exterminación de los judíos organizada por los alemanes desde 1933 a 1945. La única que fue requerida como tal por la administración de los Konzentrationlager. En detrimento de este arte, que fue el único que pudo acomodarse a la organización de los campos para ensordecer el hambre, a la indigencia, al trabajo, al dolor, a la humillación y a la muerte.

El autor citado escribió en La haine de la musique, Hachette, París, 1994 (traducido al castellano de forma lamentable como “El odio a la música”) sobre los destinos de algunos de los músicos del campo de concentración de Auschwitz:

Viktor Ullmann murió en Auschwitz el 17 de octubre de 1944. La última obra compuesta por Ullmann en el campo se titula Séptima sonata. Se la dedicó a sus hijos Max, Jean y Felice. La fechó el 22 de agosto de 1944. Luego, siguiendo la reflexión de Karel Frohlich, Viktor Ullmann escribió en el pie de la primera página un copyright sarcástico. Existe un humor último. El humor último es el lenguaje en el instante en que supera su propio límite.“Los derechos de ejecución quedan reservados para el compositor hasta su muerte.

El domingo 19 de noviembre en el Zócalo, México, DF., el día séptimo de la semana, al efectuarse un acto político de la Convención Nacional Democrática, a las 11,45 horas comenzó a hacer uso del micrófono la senadora Rosario Ibarra de Piedra para exponer sus puntos de vista, los de esa agrupación, respecto de los derechos humanos y su situación en el país. Al iniciar su intervención se vio compelida a elevar el tono de voz pues las campanas de la Catedral repicaban -¿replicaban?- con tal intensidad, cadencia, tono y duración que ni siquiera ella misma lograba escuchar su voz –cfr.: su testimonio en el noticiero radial de Carmen Aristegui del día 19/11/2007. Allí apareció el componente absoluto del sonido, el sonido celestial de las campanas obturaba saturando de sonidos los oídos de los asistentes. Ese repique, ese "replique" no pasó, no podía pasar desapercibido a los asistentes de ese día domingo en el Zócalo, no en la Alameda; domingo, el único día de semana en que Dios descansa de acuerdo al relato bíblico de la creación del mundo – el cineasta Carlos Saura en El séptimo día. Las cosas que ocurren cuando Dios descansa, filmó una matanza ocurrida en un pueblo de creyentes de España. El descanso de Dios dejó el sonido en manos de los hombres del campanario. Conviene recordar que tocar las campanas no se hace sin el arte del sonido musical, no cualquiera las toca y no se tocan de cualquier manera como lo revelan sus efectos, en particular, éste domingo en el Zócalo.

Una porción de los asistentes aturdidos por el sonido e impedidos de cerrar sus oídos se presentaron en la Catedral, ingresaron a la misma sin solicitar permiso, arremetiendo contra aquello que molestará su circulación e increpando a las autoridades de la Iglesia por el inusual tiempo de permanencia del repique de las campanas. El lector notará que ellos actuaban conducidos por el sonido, el mismo sonido de las campanas que se instaló en sus oídos y en del resto de los asistentes, durante casi 15 minutos sin pedir permiso a nadie y a ninguno de los oídos allí presentes. La voz del sonido es obscena y no por nada el componente sonoro es una parte importante de las solicitudes obscenas que el superyó desata sobre tal o cual ciudadano. El absoluto del sonido se confirma en un hecho, el oído es el anagrama del odio, el odio causado por un sonido al que no se puede dejar de prestar oído.

Las autoridades de la Catedral replican, ¿duplican?, elevan la apuesta y toman una postura, anuncian el cierre de la Catedral hasta tanto no haya condiciones, dicen ellos, de seguridad, para los feligreses y los oficiantes del culto. Ese anuncio lo llevó a cabo el Consejo Episcopal de la Arquidiócesis de México. Ese organismo aduce la “profanación” de un lugar “sagrado”, ignorando que no pocos de los asistentes a la Convención, y quizás una mayoría de quienes irrumpieron en la Catedral, eran y son católicos practicantes. El abogado de esa comisión o de la Catedral ubica a Rosario Ibarra de Piedra como la "autora intelectual" de los acontecimientos pues "su decir" sería la causa que organizó a esas personas ensordecidas y molestas por tanto ruido -testimonio del abogado en el noticiero arriba citado. Allí en la acusación se juega una cuestión de sonidos, más bien de sonido: el abogado indica que Rosario I. de Piedra dijo “habría que investigar” y a renglón seguido una cierta cantidad de creyentes salieron a cumplir el mandato de esa voz, mientras que en la grabación, la senadora se preguntaba “¿Sera que las campanas de la Catedral también saludan a la Convención o se trata de acallar las voces aquí reunidas? ¿Habrá que investigar?” Una ironia causada por un sonido que estabá antes de la ironia y que continuaba más allá de la ironia; esa ironia era un intento de hacer algo ante un sonido.

Es necesario anotar que al cerrar la Catedral Metropolitana la Iglesia y su jerarquía no puede desconocer un hecho teológico: cerrar el templo implica dejar a los creyentes sin la mediación del cuerpo de la iglesia ante Dios, un templo es parte de ese cuerpo, y por ende, cada uno de ellos -muchos o pocos- "deberán", "deberían", "¡deben!”;”..." tomar en sus manos esa relación y desprenderse del impedimento que lleva al cierre del templo. Bien, ¿es o no casualidad, que eso sea semejante –y quizás igual- a la acción que la jerarquía católica mexicana efectuó a través de su Comité Episcopal Mexicano el 25 de julio de 1926? quien en una carta pública declaró lo siguiente:

Su santidad Pio XI, profundamente conmovido por la persecución religiosa que desde hace algún tiempo se viene ejerciendo contra el pueblo mexicano, y que ha comenzado aún antes de las brutales medidas recientemente aceptadas (Reglamento del presidente Calles sobre la laicidad de la enseñanza en las escuelas confesionales -23/07/1926)"

Luego, el Comité basado en una formula del derecho romano, una ley que no es justa no es una ley, y por lo tanto no ha de respetarse como tal, deriva de ese precepto latino, la no existencia de leyes, extrajo un acto conclusivo, subrayo, un acto conclusivo:

Colocados en la imposibilidad de ejercer nuestro sagrado ministerio sometido a las prescripciones de ese decretación,..., ordenamos a partir del 31 de julio del año en curso, y hasta nueva orden, todo acto de culto público que exija la intervención de un sacerdote quede suspendido en todas las iglesias de la República...Dejamos las Iglesias confiadas a los fieles (Cfr. :Jean Meyer, historiador católico, en La Cristiada 2.- El conflicto entre la Iglesia y el Estado, 1926-1929, Siglo XXI, México, 13 ed.,1994, pp.263-273)-

Hoy se sabe que ese "acto conclusivo" fue parte del detonador de la guerra cristera, pues debido a su carácter performativo, los creyentes, sin mediación “debían” defender, no a la Iglesia, sino a Dios, en ese caso a Jesucristo a quien consideraban ofendido. el representante legal de la Catedral Metropolitana procede a una operación semejante al acusar de autora intelectual a la senadora doña Rosario Ibarra de Piedra, procedía de la misma manera pues en ningún momento tomó nota del sonido, del sonido musical autoritario del "repique" o "replique" de las campanas de Catedral durante 12 minutos –según el periódico La Jornada (19/11/2007), para otros asistentes fue de alrededor de 15 minutos el desconcierto del campanario. Es decir, esa "causa" a cargo de la Iglesia se la intenta borrar, disminuir, ocultar,.... Y entonces se abren los causes para decretar que los "locos", los "suicidas", los "enajenados mentales", los “violentos", los “infiltrados” pertenecientes a los creyentes que estaban en la Convención Nacional Democrática sin causa alguna atacaron a la Iglesia. Decimos “creyentes” al conjunto de los participantes pues sólo los tenues hilos de la creencia en una salida política a las dificultades de la polis permiten a esos ciudadanos seguir a la búsqueda o construcción de un camino para que sus voces cuenten o, por lo menos, se lleguen a escuchar.

El abogado de la Catedral para acusar pone en juego una teoría de la articulación entre una causa y sus efectos: como la senadora habría dicho lo que él dice que dijo, entonces un grupo “profanó” un lugar “sagrado”; su teoría que no es lejana a las variadas formas del complot, nos permite seguir un hilo trágico y darle sonido para que, quizás sea factible escucharlo. En forma retórica nos apoyamos en la teoría del caos, allí un suceso imprevisible, por ejemplo, una simple declaración provoca un evento aparentemente inconexo, que a su vez es posible que provoque uno más y otro. Un simple aleteo de una mariposa puede ocasionar un huracán –Cfr.: Teoría del caos, José Luis M. Trigos, guión: Ana Inés Urrutia, FisiComics, Unam, 2005, DF.

¿A qué viene esta convocatoria retórica a la teoría del caos? Viene a cuento por la puesta en juego, ese día domingo, de una red tórica. El toro es una dona que articula el exterior y el interior de un espacio de singular manera, por ejemplo, no están separados, sino que ciertas trayectorias en esa superficie tórica colocan exterior/interior en continuidad. Añadimos que convendría tomar nota de un hecho: el repique y el replique de esas campanas tienden a magnificarse, son amplificados, son ampliados por los medios masivos llamados de comunicación, para qué y con qué propósitos, no se lo puede indicar, sólo se subraya esa operación de amplificación. Si fue para tapar, ocultar, censurar, silenciar las voces escuchadas en el Zócalo eso está fuera de nuestro alcance por ahora y dependerá de los puntos de vista en juego, sólo constatamos que se llevó a cabo una ampliación. Si esas voces fuesen tan débiles ¿para se requiere tanto ruido amplificado? En ese contexto, recurrimos al aleteo de una mariposa, ocurrido en el curso de la madrugada del domingo, ese aleteo anuncia quizás un horizonte trágico, se trata de lo siguiente: el cabeceo o el cabezal de la primera plana del periódico Milenio del domingo 18/11/2007: AMLO es un lastre -declara Roger Bartra-para la izquierda mexicana Lamento indicar que un "lastre" suele ser algo para desprender o arrojar o para quitarse de encima de cualquier manera en ciertas circunstancias ¿Qué anunció esa primera plana? Ahora si adquiere una precisión literal formular la siguiente pregunta ¿A qué objetivo u objeto "apunta" el repique, el replique y su amplificación mediática de las campanas de Catedral? ¿Se apunta a AMLO? ¿Se apunta también a una película que resulta para algunos sectores digna de ser callada "de cualquier manera"- frase ya empleada y método ya propuesto por el intelectual, Jorge G. Castañeda?

Si así fuese, muchos elementos convocan, seducen, para efectuar una rápida interpretación de confirmación de tal hipótesis, y por ende conviene detenerse, si así fuese, aceptando sin conceder o convalidar un supuesto complot, convendría tomar nota de un elemento del lenguaje: un "lastre" también es una pieza de importancia que permite sostener algunos equilibrios, provisorios o permanentes; un barco contiene un "lastre", por ejemplo, el país es un barco donde estamos cada uno de los que vivimos en él, ocupemos el camarote o la clase que sea, entonces el lastre permite mantener el barco a flote y le permite navegar haciendo frente a las tormentas que el movimiento desata entre las diversas clases del barco , es decir, el "lastre" permite y da lugar a las tensiones sin tener que aturdirlas o callarlas con la voz del amo absoluto de un sonido insoportable ¿O no? Jacques Lacan, un psicoanalista, no dejaba de subrayar que la política es inconsciente y no por eso muchos menos eficaz y quizás hasta destructiva para con la política misma.