jueves, noviembre 06, 2008

El espírituanalítico, tranmisión ¿lúdica, mágica, telepática? en México, 17/11/2008, DF.

artetefactos, una revista de la ELP y el Colegio de Psicoanálisis Lacaniano, invitan

Lunes 17 de noviembre de 2008, Horario: 20:00 hrs

El espírituanálitico, transmisión:

¿Lúdica, mágica, telepática en México?

El Colegio de Psicoanálisis Lacaniano junto con artefactos, una revista de la elp (escuela lacaniana de psicoanálisis/école lacanienne de psychanalyse)invitan al siguiente diálogo temático. Lacan en su enseñanza oral fue afectado por:

Reservé el final ocho días para mi placer personal, cambió mi proyecto súbitamente, no pudiendo resistir a la proximidad de un país lleno de magia, —pienso—, para algunos de ustedes, que se llama México. Fui a pasar allí ocho días. Las cosas que vi me tocaron en dos puntos, es que no se puede sino quedar muy impresionado de ver algo...,la mirada de estos indios, siempre las mismas, ya sea aquellos que lo sirven con paso discreto en los corredores de los hoteles a los que habitan las cabañas todavía de caña al borde de las rutas, estos indios que tienen las mismas figuras exactamente que vemos fijadas en el basalto o el granito, estos fragmentos flotantes que recogemos de su arte antiguo… con estos signos, estos signos con los cuales algo está roto para siempre y que sin embargo, están ahí traduciendo de una manera visible… sino una relación conservada con lo que hay de tan sensible en todo lo que sabemos de estos cultos antiguos, esta cosa de la cual no comprendieron nada sino un efecto de horror los primeros conquistadores y que no es otra sino por todos lados visibles, por todos lados presentes, por todos lados enganchada en formas de la divinidad que no es otra que el objeto a .

En fechas reciente Jean-Marie Le Clézio recibió el premio Nobel de literatura; él residió más de 15 años en Morelia, Michoacán y escribió un texto cuyo título convoca al análisis del espíritu de la conquista: El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido (FCE, México, 2008). Octavio Paz escribió El laberinto de la soledad, título que convoca a una figura de la clínica topológica de la soledad; una estructura de la soledad construida por la articulación subjetiva del conquistador ante el conquistado, un pase de magia y transmisión telepática donde no está ausente el discurso del amordeno.

En este diálogo tomaremos la magia que tomó a Lacan, esa mágica mirada del objeto que causa un deseo, dialogaremos de la presencia de esa magia, del juego lúdico de la telepatía como vías de la transmisión del análisis y como siendo, a su vez, aquello que hay para transmitir: el espíritu mágico, el espíritu telepático de la doctrina contenido en esa caja mágica que conocemos como los seminarios orales y los escritos de Jacques Lacan. Se trata de abrir el nudo lúdico de la transmisión de la enseñanza de Jacques Lacan dándole la vuelta al discurso del amo, mismo que, a veces, campea, en el psicoanálisis ¿Será ese el espíritu del análisis?

Participaran del diálogo los asistentes junto con: Silvia Fendrik, psicoanalista, radicada en Buenos Aires, Argentina; Virginia Hernández Ricárdez , psicoanalista; Julio Hubard, escritor; Alberto Sladogna, analista, un miembro de la elp; Eduardo García Silva, psicoanalista .

Evento a cargo de Alberto Sladogna. Lugar: Sede del Colegio de Psicoanálisis Lacaniano

Dirección: Prolongación Moctezuma No.89, Col. Romero de Terreros, Del. Coyoacán, C.P. 04310. México, D.F. Teléfonos : 5554-7105

Fecha: lunes 17 de noviembre de 2008

Horario: 20:00 hrs

*En ese momento estará disponibles para los interesados algunos de los últimos ejemplares de un texto mágicamente telepático de la reciente edición de El fracaso del Un-desliz es el amor. A la manera del seminario oral de Jacques Lacan, 1967/1977 artefactos, cuadernos de nota, México, DF, 2008.

jueves, octubre 09, 2008

Exposición de Lecturas Profanas: La última sonrisa...¿capitalista?¿del capitalismo? Y la Gioconda



Exposición de lecturas profanas, 21 de noviembre del 2008, Guadalajara, Jalisco:
La última sonrisa del…¿capitalista?¿del capitalismo? Y la Gioconda*
*a cargo de Alberto Sladogna, un miembro de la elp y del colectivo “el sabo/er del psicoanálisis”


“La crisis, no del discurso del amo, la del discurso capitalista… está abierta. No les digo en absoluto que el discurso capitalista sea débil, tonto, al contrario es algo locamente astuto ¿verdad? Muy astuto, pero destinado a reventar, en fin es el discurso más astuto que se haya jamás tenido.”
Jacques Lacan [1.]

La sonrisa es una expresión del sujeto que no se deja atrapar por su parentela, basta con observar la enigmática sonrisa del recién nacido. La sonrisa como afecto no se reprime, se comparte ¿Quién ríe cuando el bebe lo hace?[1] El tema de la sonrisa llevo a Freud a escribir ciertas cuestiones sobre la madre de Leonardo[2], Lacan más sutil indica la sonrisa de Dora, la amada de Freud, al retirarse del análisis[3], en el momento de cierta crisis industrial que afectaba la empresa de su padre.
Carlos Marx algo intuyo de la articulación de la plusvalía con el síntoma o el síntoma de la plusvalía, lo hizo gracias a la risa y a la sonrisa. Un día se pregunto de manera inocente ¿De qué se ríe el capitalista al ver la ganancia que le queda? El capitalista con “una sonrisa jovial”[4] ha logrado un milagro: el dinero se ha transformado en capital y hoy, en el año 2008, en estos días de octubre, el capitalista y el capitalismo ha producido otro milagro: convirtió el capital en…un desecho. Ahora resulta que nos atosigan de cifras, y nos quieren hacer tomar la risa de Carlos Slim- uno de los diez multimillonarios de Forbes y su lista-como el caminopara enfrentar la situación; él solo perdió la mitad de su fortuna ¿Será necesario y obligatorio tomar este “síntoma” del capitalismo de la misma forma que el amo moderno? El capitalismo ¿Tiene afectos? ¿Tiene sentimientos? Provocar los provoca pero él ¿los “tiene”? ¿Quizás el análisis tiene algo que decir al respecto del objeto causa del deseo frente al desamparo capital? Los participantes pueden ver un video de 8 mínutos en esta dirección: http://www.dailymotion.com/swf/k4xZCPES6iu8eaHSpY
The Last Laugh - George Parr - Subprime - subtitulosby erioluk
Los interesados en asistir pueden contactar a María Gutiérrez Z.,:
[1] El tema fue tratado por Gilles Deleuze, en La inmanencia : una vida…, Giorgio Agamben en La inmanencia absoluta cfr.: Ensayos sobre biopolítica. Excesos de vida, Paidós, Espacios del saber 67, Buenos Aires, 2007. Luego esa articulación con el objeto del plusvalor y el objeto causa del deseo fue abordado dos miembros de la elp: Juan Carlos Piegari en Buenos Aires(2008), y por Jean-Louis Sous en Est-il superflu que le capitaliste rie?,2008 [de próxima aparición en castellano en artefactos #2, México, DF)
[2] S.Freud, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci;
[3] J. Lacan, Escritos 1.
[4] , K. Marx en El Capital, T. I Libro 1º, parte 3º.

viernes, septiembre 26, 2008

Lacan, el mago texto de Silvia Fendrik, Buenos Aires, Argentina

Tengo el agrado de presentar a los lectores el texto de Silvia Fendrik,Lacan el mago, esta es una versión levemente corregida de la publicada en el periódico, Página 12. Ese texto recorre un tema de intercambio que sostuvimos en la actividad "Andamiajes Lacanianos" (27/09/2008), actividad a cargo de Eduardo Bernasconi y Hugo Cardozo- en Buenos Aires, allí efectúe una presentación respecto del tema del suicidio del objeto, el suicidio, y en particular dos momentos de la misma: las almas en pena, como lo revelan las almas de los 30 mil desparecidos durante la dictadura militar y la práctica de la telepatía donde el espíritu juega de diversas formas y estructuras para hacer frente al tema del luto por la muerte de un ser querido, allí se muestra la magia de las palabras de los muertos que aparecen, se transmiten y escuchan gracias a los vivientes, el medium entre otros, son los sobrevivientes quienes hablan y dejan hablar a los muertos. Esa fue una práctica participante en la constitución del Estado moderno de México, gracias a la labor de un espírita: Francisco I. Madero.
Tendremos oportunidad de retomar ese diálogo sobre el espìritu de la magia y la magía del espíritu no sólo en la enseñanzas de Sigmund Freud y Jacques Lacan, sino en la actual práctica de la cura analítica: una practica espiritual de la letra. La magía, la telepatía son los componentes de la transferencia no sólo en los textos clínicos de la doctrina de Sigmund Freud y de Jacques Lacan, sino que integran la practica actual del apantalle -ecranter- de la llamada transfernecia en la época donde la opacidad sexual deja lugar a otra opacidad. Tendremos oportunidad de un encuentro en México pues Silvia Fendrik nos visitará en los próximos meses y veremos de darnos la oportunidad para que la magia de los espiritus chocarreros nos permitan presentar este diálogo en México, país de los brujos, los chamanes, del realismo mágico, de Maria Sabina. Aquí los dejo en compañia de

Lacan el mago*
*Silvia Fendrik

La obra de Lacan muestra en acto su coincidencia con la afirmación de Aristóteles de que el hombre, -y por lo tanto también el hombre Lacan- piensa con su objeto. Quizás podríamos decir que sólo piensa -en el verdadero alcance de la palabra pensar, que no es repetir lo que otros dicen o repetirse a sí mismo- sólo piensa con su objeto. Grafos, matemas, letras, figuras topológicas, nudos, significantes, son los objetos de los que se vale Lacan para hacer del psicoanálisis un discurso que corre al modo del carretel, un discurso que no se detiene, porque no es un dis-currar siempre sobre lo mismo, un dis-curro de masas alienado a un ideal al que imitar –se trate de un líder o de una teoría con-sagrada. Es el sentido que podemos darle a su famosa advertencia: “ No me imiten, hagan lo que yo hago”. No hurguen en mi obra como si fueran prefectos de policía acompañados por perros amaestrados. No crean que revolviendo en todos los rincones de mi obra encontrarán lo que buscan, si lo que pretenden es que coincida exactamente con lo que tienen previamente en la cabeza. Efectivamente, sus cartas están a la vista, pero dadas vuelta, y aparecen donde no se las espera porque vuelan todo el tiempo de un lugar a otro. Lacan daba vuelta permanentemente sus cartas, sus letras, para confundir a los analistas-prefectos y lo hacía al modo del prestidigitador, del mago ilusionista que nos invita a experimentar la realidad de la ficción valiéndose de “pases” y dispositivos en cuya construcción intervienen la lógica, las matemáticas, la topología.

Por eso la enseñanza de La Carta Robada no se reduce a “no ver lo que tenemos delante de los ojos”. Lacan también habló de “la carta forzada” de la clínica en Instancia de la Letra, y sin embargo nadie, recordando o re-citando esa cita, vio allí una referencia visible, explícita, a la magia. En magia una carta forzada es la que el mago fuerza al espectador a extraer, mientras éste cree elegirla. Jugando con el equívoco español de volar podríamos decir que la carta robada también es la carta “volada”, la carta que viaja de un lugar a otro, y con eso entramos junto con Lacan en el mundo de la magia.


Pero antes recordemos que al referirse a la alienación Lacan habla del fort-da, dos fonemas que un niño (o un adulto) repetiría infinitamente como un loro sino fuera por la aparición/desaparición del carretel , el objeto que abre el camino de la simbolización. Que al ser un carretel -en su forma freudiana paradigmática- corre por las vías significantes del fort y del da y permite la ulterior sustitución por otros objetos que al aparecer/desaparecer de la vista permiten que el Otro –representado en/por el objeto- aparezca y desaparezca junto a esa parte del sujeto que aparece y desaparece en/con el objeto, inaugurando el camino para simbolizar mediante significantes la presencia/ausencia del Otro. ¿Acaso el gesto del niño al arrojar y recuperar ese pequeño objeto pronunciando sólo dos palabras, no evoca el rasgo primordial de cualquier acto mágico? El primer juego simbólico...¿un acto de magia?

Lacan por su parte “piensa” el psicoanálisis con objetos comunes al universo de la magia ilusionista. Desde el juego “adivinatorio” del par/impar en La Carta Robada, hasta los nudos en que los magos se especializan para mostrar la ilusión que produce un falso nudo y un nudo realmente anudado, -lo que parece un nudo puede soltarse con facilidad y viceversa-, pasando por los esquemas ópticos donde el objeto, sea un ramillete de flores cortado o una cabeza separada del cuerpo parecen “reales”, o la banda de Moebius donde un determinado corte produce su transformación en cuerda, o los anillos -que en magia se llaman aros chinos- que al unirse y separarse muestran sucesivos encadenamientos y transformaciones olímpicas o borromeas. Y desde luego el “pase” y el “semblant”.

La esencia de la magia es jugar con la aparición/desaparición de los objetos. Y los “objetos” del psicoanálisis lúdico/mágico que configuran la metapsicología lacaniana son los mismos que utilizan los magos en sus trucos, cuidadosamente elaborados a lo largo de años, con mucho estudio, con mucha destreza, con mucha inteligencia/pasión/dedicación, trucos en cuya construcción intervienen la física, la lógica, la matemática, la óptica, no para engañar al espectador sino para crear un espacio ficcional de ilusionismo compartido. El diccionario enseña que Ilusión proviene del latín “illusi”, ludere, jugar, y dice que la ilusión actúa cuando consideramos real y verdadero lo que sólo es simulacro o imitación de la realidad. El mago no es un médium, un brujo, alguien dotado de poderes sobrenaturales para traernos algo del más allá. (El célebre Harry Houdine iba a las reuniones de los espiritistas para desenmascarar los trucos sucios con los que pretendían engañar a la gente, [ya está anunciada un filme biográfico del gran ilusionista del escape.]) Ilusionar, hacer pases, no es lo mismo que engañar a alguien para someterlo al amo de turno. En ese sentido podemos pensar en la magia de Lacan como uno de los fundamentos de la teoría y del acto analítico que están a la vista en su enseñanza. Una enseñanza que si bien no autoriza a decir sin más que el analista es un prestidigitador, no impide sostener que también opera como tal en ese espacio psíquico magnético, -transicional diría Winnicott- al que llamamos transferencia, al hacer los pases y pasos necesarios para transformar las cartas destinantes en letras que vuelan.

Silvia Fendrik

L'article dans francaise
Lacan, le magicien, article de Silvia Fendrik

L’enseignement de Lacan montre “en acte” sa coïncidence avec l’affirmation d’ Aristote: l’homme, et donc l’homme Lacan, pense avec son objet. On dirait qu’il pense, dans la véritable allure du mot penser, c’est à dire que contrairement a répéter ce que disent les autres ou “se répéter” soi même, il pense avec son objet. Graphes, mathèmes, lettres, figures topologiques, noeuds, signifiants, sont les objets dont Lacan se vaut pour faire de la psychanalyse un discours : un discours qui circule sans arrêt, car il ne s’agit jamais de la « même chanson », d’un ensemble d’idées fixes ou con-sacrées. Voilà le sens qu’on peut donner a sa célèbre sentence : « Ne m’imitez pas, faîtes comme moi » Ne fouillez pas partout dans mon œuvre comme des préfets de police…ne croyez pas qu’ainsi vous allez trouver ce que vous cherchez, si vous vous attendez a le faire coïncider avec ce que vous aviez auparavant en tête.

En effet, les lettres de Lacan sont visibles, mais renversées, elles apparaissent là où on ne les attend pas, parce qu’elles volent tout le temps en changeant de sens ou de place. Il les retournait peut être pour confondre les analystes-préfets, a la façon d’un prestidigitateur, du magicien illusionniste qui nous invite a expérimenter la réalité de la fiction parmi des « passes » et dispositifs construits avec l’aide de la logique, des mathématiques, et de la topologie.

Ainsi l’enseignement de « La lettre volée » ne peut se réduire à ne pas voir ce qui est à la vue. Lacan parle aussi de la lettre « forcée » de la clinique dans Instance de la Lettre, mais personne, évoquant ou ré-citant cette citation y a reconnu une référence ouverte et visible a la magie. Une lettre forcée est celle que l’illusionniste utilise pour conduire le spectateur à choisir alors que ce dernier pense l’avoir choisi au hasard. Et si l’on reprend l’équivoque entre vol et vol, on pourrait dire que la lettre « volée » est aussi la lettre qui vole, qui voyage d’un endroit à un autre. Ainsi on rentre avec Lacan dans l’univers de la magie.

Mais permettez-moi d’abord d’évoquer qu’en se référant a l’aliénation, Lacan mentionne le fort-da, ces deux phonèmes qu’un enfant (ou un adulte) répéterait a l’infini comme un perroquet sans la présence/absence de la bobine, le petit objet qu’ouvre le chemin de la symbolisation. Qu’en s’agissant d’une bobine –dans le paradigme freudien- parcourt les voies signifiants du fort et du da qui donneraient lieu ultérieurement a la substitution pour d’autres objets. Objets eux aussi qui, au fur et a mesure de l’alternance parution/disparition, permettront que l’Autre, représenté par/dans l’objet apparaisse et disparaisse à la vue. S’instaure ainsi la voie de la symbolisation primordiale, c´est à dire la signification, au moyen des signifiants, de la présence/ absence de l’Autre. L’action de l’enfant qui lance et rattrape ce petit objet en ne disant que deux mots, n’évoque-t-elle pas l’essence de n’importe quelle performance illusionniste ? Le premier jeu symbolique…un acte de magie ?

Je me permets donc d’affirmer que Lacan a « pensé » la psychanalyse avec des objets propres à la magie illusionniste.

Depuis le jeu adivinatoire du pair/impair dans le comte de Poe, jusqu' aux nœuds, dont les «trucs » des magiciens permettent de donner l’illusion qu’ils sont noués alors qu’ils ne le sont pas (celui qui semble noué peut se détacher facilement et vice versa) Ainsi que les miroirs concaves où l’objet –qu’il soit un bouquet ou une tête séparée du corps semblent « réels », ou la bande de Moebius dont la coupure la transforme en corde, ou encore les ronds –appelés para les magiciens « anneaux chinois » qui montrent des transformations olympiques et borroméens successives. Ce, sans oublier la « passe » et le « semblant »

Ainsi, les « objets » de la psychanalyse ludique/magique qui composent la métapsychologie lacanienne, seraient les mêmes qu’utilisent les magiciens dans leurs trucs. Trucs préparés avec passion, intelligence, un énorme dévouement, trucs fabriqués avec l’aide de la physique, la logique, les mathématiques, l’optique. Sa finalité : créer un espace fictionnel d’illusion partagé. Car il ne s’agit pas de mensonges mais d’illusions. Le dictionnaire nous enseigne qu’illusion vient du latin « illusi » ludere-jouer et que l’illusion agit quand on considère réel un fait simulé ou une imitation (semblant ?) de la réalité.

Le magicien illusionniste n’est pas un médium ni un sorcier muni de pouvoirs surnaturels pour nous contacter avec les morts ou l’au-delà. (Le célèbre Harry Houdini avait l’habitude d’aller aux séances de spiritisme pour en démasquer l’imposture et dénoncer la supercherie. Illusere c’est le contraire d’abuser des gens pour les soumettre a la volonté du maitre.

Pour finir : je propose « la magie » de Lacan comme étant un des fondements de la théorie et de l’acte analytique tout à fait « visibles » dans son enseignement. Un enseignement qui, bien qu’il n’autorise pas plus que cela à affirmer que l’analyste est lui aussi un magicien, n’empêche pas que l‘on puisse admettre qu’il peut opérer comme tel dans cet espace psychique magnétique -transitionnel dirait Winnicott- nommé transfert, là ou il fait les pas et les passes nécessaires pour changer les lettres destinantes en lettres qui volent.

viernes, septiembre 12, 2008

Escritor suicida por Víctor Montoya

Escritor suicida*

*Víctor Montoya

Esa mañana tomé la decisión de algo que tenía pensado desde hace tiempo: quitarme la vida a las doce en punto del mediodía.

Me senté en la silla del escritorio y concluí el último capítulo de mi novela, que me requirió diez años de acopio de documentos y otros tantos años de trabajo obsesivo. Cuando puse el punto final, sentí que mi vida se vació como el tintero, y con la firme decisión de enfrentarme a la muerte, que me sonreía desde el otro lado de la vida, abrí el último cajón del escritorio, donde estaba el revólver de cachas negras, cañón de metal bruñido y cilindro giratorio, cuya recámara múltiple tenía un solo cartucho en el eje, listo para ser vaciado de un tiro. Por un instante contemplé la maravilla y el peligro de ese arma que me regaló mi padre la noche en que ocurrió ese suceso que iba a cambiar el curso de mi vida.

Levanté el revólver, alargué el brazo y, poniendo el ojo en el punto de mira, lo paseé por el cuarto; pero donde ponía la mirada, mi alma no encontraba más que un vertiginoso abismo de soledad y desesperanza. Entonces, abandonado de mí mismo, recogí el brazo y puse la boca del cañón contra mi sien. Quité el disparador, apreté el gatillo y... ¡PUM!!!... El impacto fue tan fuerte que, luego de sacudirme en el aire, me tumbó boca arriba. La sangre saltó a raudales y el olor de la pólvora impregnó el cuarto, ese cuarto que tenía el techo bajo y las paredes atestadas de libros, una puerta que daba a la calle y una ventanilla por donde se calaba un aire tan frío como la muerte.

Pasó el tiempo y nadie indagó por el vacío que dejó mi ausencia, hasta que la policía me encontró tumbado en medio de un círculo de sangre seca, los sesos destapados y el revólver todavía en la mano, el cuerpo deformado por la obesidad y la barba apelmazada donde los bichos hicieron su madriguera.

La policía, sin salir del estupor, constató que yo, en mi condición de escritor suicida, había dejado un montón de papeles sobre el escritorio y una nota que decía: Nadie llore sobre mi cadáver ni deposite flores en mi tumba. Todos sepan que murió un hombre que no pudo encontrar la felicidad sino a través de la muerte...

Cuando la noticia saltó a la prensa: Escritor suicida se quitó la vida a las doce en punto del mediodía..., los lectores se enteraron de que el protagonista de mi novela, hecho de realidad y fantasía, tuvo un desenlace más feliz que mi vida.


Del libro “Cuentos en el exilio”, Ed. Baile del Sol, Islas Canarias, 2008

domingo, agosto 31, 2008

Seminario: El suicidio, el suicidio del objeto...















Fundap Editorial, Colección Psicología y psicoanálisis, diálogos y el colectivo El sabo/r del psicoanaálisis le invitan a participar en el Seminario:



El suicidio, el suicidio del objeto: Cuadros clínicos, trazos teóricos
que impartirá Alberto Sladogna, analista de la Elp


El suicidio es una temática del análisis a partir de un hecho: quienes concurren a un análisis hablan de los avatares que tal suceso implica para sus vidas subjetivas, más aún, hay casos en donde se comienza un análisis pues quien lo hace ha quedado en la condición de “sobreviviente” de un episodio suicida que implicó a un ser querido por ella o por él. Entonces, el suicidio es algo de lo cual se habla, se asocia libremente, se producen sueños, se manifiestan síntomas, se provocan inhibiciones en el orden sexual y erótico, y se despliegan variadas formas de la angustia. Hoy se sabe que una “ola” de suicidios -de analistas- fue vecina a la construcción de una asociación institucional de masas del psicoanálisis por parte de Freud. Jacques Lacan, en el curso de su seminario oral de 1960/1961 destinado a modificar la imparidad subjetiva, la situación y las excursiones técnicas en un análisis formuló un cuadro nuevo en la clínica de la teoría respecto del amor frente al luto:

[Freud indica] no se qué decepción que no sabe definir ¿Qué veremos nosotros allí para un objeto tan velado, marcado, oscuro? Estos no son ninguno de los trazos de un objeto, que no se ve, a cual el sujeto se puede tomar; si nosotros lo seguimos, nosotros analistas, podemos identificar alguno a través de lo que él apunta, a saber, sus propias características: "no soy nada, no soy más que…" Subrayen que no se trata jamás de la imagen especular... [El melancólico] está en el dominio de la auto-acusación, en el dominio del simbólico, incluido allí el tener: está arruinado. ¿Esto no es para ponerles en la vía de algo? No hago más que indicárselo hoy, señalándoles un punto específico que, con relación a estos dos términos de luto y melancolía, marca a mis ojos, al menos por el momento, un punto de ayuda, de concurso, de conjunción. Este punto de conjunción no es el del duelo ni el de la depresión en el sujeto por la pérdida de un objeto, sino una cierta clase de remordimiento -en tanto que él es- desencadenado por cierto tipo de desanudamiento, que nosotros señalaremos, ser del orden del suicidio del objeto.

Este enigmático suicidio del objeto, se muestra en la vida cotidiana como un cuadro, es una pintura, su boceto no se presenta ni se realiza sin la presencia y participación del analista. Estudiando este singular suicidio será conveniente leer, revisar, discutir y dialogar sobre las formas y las estructuras del lenguaje de un elemento clínico de la teoría: el objeto en el análisis ¿De qué se trata? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Tendrá una sola? ¿Cuál será el impacto clínico para los “sobrevivientes” de ese suicidio del objeto en la cura? Quizás su estudio nos permita acortar la excesiva distancia entre las “formulaciones teóricas” y la vida cotidiana que nos toca vivir. Freud en eso pinto el boceto: escribía dirigiéndose a las personas de carne y hueso.

Bibliografía:

Sigmund Freud:
Sobre un tipo especial de la elección de objeto en el hombre (l910) Obras Completas, Amorrortu Editores Tomo XI, argentina 1976.
Concepto psicoanalítico de las perturbaciones psicógenas de la visión 1910 Obras Completas Amorrortu Editores Tomo XI, argentina 1976.
Contribuciones para un debate sobre el suicidio,1910 Obras Completas Amorrortu Editores Tomo XI, argentina 1976.

Jacques Lacan:
Seminarios orales
El deseo es su interpretación, del 14/0371959
La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas, sesión del 28 de junio de 1961
La angustia, sesión del 3 de julio de 1963 y la sesión del 26 de julio de 1963
El fracaso del Un-desliz es el amor. A la manera del seminario oral de Jacques Lacan, 1976-1977, sesión del 16 de noviembre de 1976.
De nuestros antecedentesEscritos 1, Ed. Siglo XXI, 1975

Cuadro escrito:María Gutiérrez Zúñiga: El caso de un parricidio acaecido el día del padre, en Guadalajara, Jalisco, México: http://www.clinicadoctrina.blogspot.com

Sesiones: Sábado 20 de septiembre de 9:00 a 15:00 hrs.
y sábado 04 de octubre de 9:00 a 15:00 hrs.

Lugar: Museo de la Ciudad, Querétaro, Querétaro

Costo: Público en General $1000.00
Estudiantes $800.00
Informes e Inscripciones en la ciudad de Querétaro:
Psicoanalista Carmen Cuéllar Zavala 442 2075190
Psicoanalista Andrés Velazquez Ortega 442 1562152
Psicoanalista Betzaved Palacios 442 1692515
Psicoanalista Lucia Cuéllar Torres 3 411808
Psicoanalista Ana Baños J., NuevoLeón (818)28731747,
Psicoanalsita María Gutiérrez Z, Guad.,(33)36331494;
Psicoanalsita Flavio Meléndez Z., Guad.,(33)36417491,
Elizabeth Buitron, Saltillo,Coahuila 8441769252;
usted puede accedeer a un video del seminario en este mismo blog.http://www.clinicadoctrina.blogspot.com

martes, julio 08, 2008

María Gutiérez Z.: "Ser padre" en el marco de las nuevas leyes de la ciudad

El caso de un parricidio acaecido el pasado “día del padre”, en Guadalajara, Jalisco, México.


El pasado 16 de junio, apareció en el periódico MURAL, una nota inquietante acerca del modo singular en que un padre, -habitante del mismo municipio zapopano en el que yo también vivo-, tuvo para pasar la celebración del día anterior. Asesinó a su par de pequeñas hijas de dos y tres años de edad, respectivamente. Luego, intentaría suicidarse. A partir de ello, trataré de efectuar un estudio de lo que ese acto nos propone y nos dice a los analistas y al psicoanálisis.

La cuestión en torno a saber qué es “ser padre”, probablemente sea una de esas preguntas que cuando nos son planteadas de repente, nos hacen trastabillar, intentando recurrir inútilmente a los lugares comunes; y es que en realidad, para ellas no existen respuestas formuladas de antemano. Quizás no abuse al decir que Sigmund Freud aludía a esta dificultad, cuando en 1937 declarará a la educación, como una de las “profesiones imposibles”, junto con la del gobernante y la del psicoanalista. Mas -como por otra parte dirá Jacques Lacan- esa imposibilidad será precisamente la que sostenga el lanzamiento de su realización.

No obstante, siguiendo cierto movimiento cultural compartido en el mundo occidentalizado y posmoderno, la polis en el México actual, avanza en sugerir y proponer ciertos lineamientos en lo que se refiere a lo que “le toca”, a manera de una tarea por asignación, hacer a un padre, por la vía legislativa. Por citar un ejemplo reciente, hace unos días aparecieron en la prensa periodística, las nuevas modificaciones que se están llevando a cabo en la Ley Federal del Trabajo, a partir de las cuales, el trabajador tendrá derecho a ciertos períodos de asueto a propósito del nacimiento o adopción de sus hijos, en vistas a que participe y colabore en el cuidado de los mismos junto con la madre, particularmente durante el tiempo de la lactancia. En ese sentido también, podrá hacer coincidir su período vacacional con el marcado por el calendario escolar de sus descendientes.

Sin tener que evaluar en este momento, si esto es “bueno” o “malo” en sí mismo, puesto que se trata de datos que ya están ahí, la cuestión a ver será la manera en que éstos últimos plantean efectos que trastocan formas antes vigentes de producción de las subjetividades y de conformación de las sociedades. Es decir, situaciones de la vida privada cotidiana, ligadas a la manera como un padre ejercía o no una función frente a un hijo, y que anteriormente se estructuraban y enfrentaban bajo criterios tales como la disposición personal, la mezcla de tradiciones, costumbres, posibilidades y recursos propios de los miembros de cada pareja y grupo familiar, inscritos dentro de una cierta comunidad -que cierta e irremediablemente, han sido objeto de tensiones, conflictos y negociaciones- ahora aparecerán de entrada reguladas desde el Estado y a través de un contrato laboral.

¿Qué implicaciones tendrá ese desplazamiento de la experiencia – como lo planteará el filósofo italiano Giorgio Agamben- y de la vigencia de criterios subjetivos, indudablemente azarosos, pero a partir de los cuales, es que eventualmente un progenitor puede sostener y hacer viable una liga con su descendencia?

Tratar de “escuchar” lo que se presenta ostensivamente a través de estos casos de nuestro presente más inmediato, instaurados a partir de actos extremos e irreversibles como el que se relata al inicio de este texto, -manifestaciones de la desgracia que también ocurre en nuestra ciudad-, quizás presente la posibilidad de no dejarlos aislados o a la deriva del mismo abandono y desamparo en que, paradójicamente, fueron llevados a cabo. Estos casos nos permiten, eventualmente, sacar consecuencias que nos conciernen de diversos modos, pues habrá algo suyo que reverbera y no podremos considerar “resuelto”, una vez que las autoridades y la ley los toma por su cuenta, para imponer la sentencia penal que les corresponde.

Veamos, pues, lo que nos plantea textualmente este caso, siguiendo la crónica del periódico, escrita por el reportero Jorge Ocegueda. Los progenitores de esas dos niñas estaban separados desde hacía tiempo, y en ocasión de los desafortunados acontecimientos, la madre las había dejado en casa de su padre y a cargo de él, desde la noche del viernes anterior. Se nos dice que entre 10 y 11 de la mañana del domingo 15, la señora habría hablado telefónicamente con sus hijas, “quienes le dijeron que estaban felices”.

Esta última frase, llamará la atención, pues no pareciera concordar con una formulación propia de niñas tan pequeñas, sino más bien la sugerida por alguien mayor. Sin embargo, inevitablemente surge la cuestión siguiente: ¿Habría habido algún tipo de intercambio entre los ex- esposos en ocasión de esa primer llamada, que marcara un antecedente o una señal sobre lo que el padre llevaría a cabo poco después? La crónica sólo revela que posteriormente a esa llamada, la madre volvería a marcar telefónicamente, sin lograr comunicarse ¿Ese segundo telefonema fallido era el resultado de que algo la habría inquietado en relación al primero? Posteriormente, la señora recibirá un mensaje por parte de su ex – pareja, advirtiéndole lo que había hecho con sus hijas. Cabe señalar cómo lo que resalta en este relato, -y no necesariamente como una omisión de quien redactó la nota periodística, sino revelador de cómo se fue estructurando colectivamente la versión misma-, es la forma como aparece completamente ausente el tipo de relación y de interacción que entre estos dos padres prevaleció y antecedió a los tristes acontecimientos que ya conocemos, y que por lo que se sabrá enseguida, muy probablemente habrá sido crucial.

Alrededor de las 3 de la tarde de ese domingo, la madre llegaría al departamento donde vivía su antes marido, y efectivamente, encontraría la escena de la tragedia consumada. En la mesa del comedor, habría un mensaje escrito: “Esta situación para mí ya es demasiado, no puedo… tuve que mentir siempre tratando de evadir la muerte.” Diría, además, según la crónica de prensa, que de “esa manera ya no le estorbaría, pero que se llevaba a las niñas, y que para la siguiente se fijara mejor en la persona a la que escogiera de pareja”. Era la tarjeta de dedicatoria de un acto, que explicitaba a quién había sido dirigido.

En una nota también del periódico MURAL de Guadalajara, aparecida al siguiente 18 de junio, y firmada esta vez por Israel Piña y Santiago Vega, el dato de las edades de las niñas, ha sido modificado: tenían 3 y 4 años de edad. Además, se nos enterará de que estando el hombre hospitalizado, habría declarado a las autoridades y reconocido su responsabilidad, reportando que desde el mes de noviembre del año anterior, y tras haberse separado de su esposa, ya habría pensado en el “parricidio”. Dicha declaración incluirá una cuestión clave, que nos será indicada por la crónica: “dijo que lo perpetró (su crimen) porque su esposa, de quien se separó hace tiempo, sólo lo quería de niñera”.

Apegándonos a lo planteado por estas breves líneas, escasos indicios del caso, y evitando emitir cualquier clase de juicio de valor hacia ninguno de quienes se vieron involucrados y radicalmente afectados por estos hechos, -dado que el caso en sí, estará completamente atravesado por ellos-, la ausencia que se ha percibido al principio del primer relato, parece ahora ser compensada. A partir de la nota que ese hombre escribió a quien fuera su mujer, y de la ulterior declaración de él ante el ministerio público, hace saber que venía de contener por varios meses su crimen; su aludida “mentira” habría sido no llevarlo a efecto antes, tal vez jugando la apuesta de encontrar alguna otra salida que nunca vio, algún apoyo o motivo para poder seguir... intentando “ser padre”, ahí donde era convocado a “ser niñera”.

Por cierto que este último término alude a quien se ocupa de unos niños por encargo, de modo que su utilización por parte de este sujeto, dejará entrever por lo menos dos cosas. Por una parte, que para él había una diferencia nada trivial entre: el “te toca”, propio de una tarea asignada desde afuera, y su relación de padre con sus hijas. Y, por otra parte, dado lo ocurrido, que él no había tenido condiciones para conciliar la tensión entre estas dos formas de vérselas cotidianamente con dos niñas pequeñas ¿Es que su relación paternal había quedado finalmente cautiva, sofocada entre las redes de ese rol de cuidador, de tal forma que en los últimos meses, su singular acto de amor hacia sus hijas, habría sido mantenerlas vivas mientras estaban a su cargo, protegiéndolas de él mismo y desviando el destino previsto por una solución final? ¿Es que atrapado, avasallado, su último gesto de resistencia frente a tal imposición sin alternativa, habría sido precisa y paradójicamente, imponer la muerte a todo aquello que sustentaba su “ser” de padre, finiquitando un lazo, destruyendo su propia progenitura y tachándose a sí mismo con dos puñaladas en el abdomen?

En efecto, el hecho de que un sujeto haya tomado precisamente el tercer domingo junio para realizar ese acto, implicará haber recurrido a un plus para hacer saber a la sociedad a la que pertenece, de un modo que tal vez no podría ser más enfático, el carácter insoportable del ejercicio de su paternidad, la condición de imposibilidad en que ésa se llegó a plantear en el contexto de su experiencia ¿Podría decirse que operó como una especie de kamikaze lanzándose contra el calendario de celebraciones a propósito de la familia en nuestra cultura, enlutándolo –como dirá la crónica de Ocegueda- averiándolo, o tal vez también señalando que hay algo en ella que no funciona? Así, la forma que nos habrá dejado para recordarlo, independientemente de que hoy su cuerpo aún palpite, será la del suicidio de un padre en su día. De ahí la pertinencia del uso del término legal “parricidio” en este caso, pues si bien ha perdido su anterior especificidad que aludía al “asesinato paterno”, -y hoy es utilizado de manera indistinta en referencia a los crímenes homicidas cometidos al interior de relaciones de parentesco-, lo que en ese acto fue muerto, de acuerdo a lo que su dedicatoria escrita manifiesta, fue el “ser de un padre”, que se llevó entre los pies las vidas de una niñas. ¿Finalmente a qué suerte de cautiverio, a qué tiranía buscó este sujeto, mediante su inmolación, asestar tan duro golpe y conmover?

Será en este sentido que habrá un aspecto sobre el cual interesa insistir, a partir de lo que habrá quedado asentado en la declaración oficial de este sujeto en cuestión. El dato en torno a que la idea de ese crimen fuera concebida en noviembre del año anterior, y se llevara a cabo hasta el junio siguiente, permite ver que por más monstruoso que aparezca, fue un acto humano, inscrito en el lenguaje, que tuvo su momento de discernimiento, es decir, su tiempo de preparación y latencia… ¿Sería factible pensar que durante dicho intervalo, ese “padre en peligro”, habría emitido a otros alguna señal, de súplica o de advertencia, que no pudo ser escuchada o no tuvo lugar?

Si eventualmente esto ocurrió así, lo que aquí se trataría de plantear es que tal falta de atención tiene un carácter socialmente compartido. En efecto, las ya aludidas transformaciones culturales planteadas por la posmodernidad, nos han vuelto cada vez más sordos al registro de voz procedente de aquello humano que se niega a ser reducido al mandato de la polis neoliberal, de “que todo marche bien”, y a la insaciable y aplastante tiranía de un mercado “promotor de la felicidad familiar”. Esa resistencia busca hacerse oír bajo distintos tonos y gestos, pero cuando finalmente se agota, puede estallar en un funesto pasaje al acto, que sólo entonces recibirá la mirada asombrada de la ciudad y los medios, pero que, desgraciada y generalmente, llegará demasiado tarde.

Quizás lo que este caso nos deja para pensar, es que el paulatino desdibujamiento de la experiencia humana en nuestro contexto actual, -entendida ésta como aquello propio de los sujetos, que se comunica y se tramita entre ellos mismos, ese lazo social que se tiende y funciona “en corto”-, no está ocurriendo sin al mismo tiempo estar conllevando serias consecuencias, que conviene advertir. Dicho desdibujamiento no puede ni podrá ser reparado mediante el solo recurso al avance de las legislaciones y de los derechos ciudadanos. Si bien no cabe duda de que éstos son importantes, todo indica que no pueden operar impostadamente, sin ser subjetivados; es decir, sin tejerse artesanalmente, cotidianamente, en la trama misma de lo que mueve a las personas, y de las relaciones entre ellas, ahí donde las responsabilidades pueden cobrar un sentido vivible, siendo anudadas al humanizante juego del deseo.

María Gutiérrez Zúñiga.
Psicoanalista.
mariaguzu@gmail.com
Zapopan, Jal., 28 de junio de 2008

viernes, junio 27, 2008

"La mujer barbuda" por Víctor Montoya, literato boliviano









Cuando clavé la mirada en las barbas luengas de esta mujer, retratada con gorro de tela fina, vestido medieval de cuello ancho y pecho descubierto, se me erizaron los vellos y se me agolpó una sarta de ideas asociadas a las mujeres que, entre anuncios de “pasen y vean aquello nunca visto en nuestras carpas”, eran exhibidas como “monstruos” en los espectáculos circenses.

La mujer barbuda, que responde al nombre de Magdalena Ventura, llegó a Nápoles procedente de Acumulo (región de los Abruzos). El duque de Alcalá, por entonces Virrey de Nápoles, impresionado por su aspecto de extremo hirsutismo, encargó a José Ribera inmortalizarla en una de sus pinturas en 1631. El pintor, consciente de haber encontrado el mejor motivo de su vida, echó mano a la paleta y los pinceles, y la retrató delante de su marido y junto al niño en pañales aupado en sus brazos. No se sabe con certeza si el niño era suyo, pero sí el dato de que esta mujer, según indica la inscripción pintada en el ángulo inferior izquierdo del cuadro, se dejó crecer la barba a los 37 años de edad. De seguro que desde entonces, al mirarse cada mañana ante el espejo, se llevaba las manos sobre el rostro y exclamaba: ¡Oh, madre mía! ¿Qué hice yo para merecer este castigo?

Esta pintura renacentista, que forma parte del Museo Tavera en Toledo, es una magnífica representación de la rareza humana, una obsesión compartida por los señores de las cortes y los pintores de gran maestría y talento, como fue el caso del “Españoleto” José Ribera, reconocido por su estilo basado en violentos contrastes de luz, un denso plasticismo de las formas, un gran detallismo y una propensión a la monumentalidad compositiva; virtudes que se aprecian en esta espeluznante pintura, donde la mujer barbuda, de frente amplia y mirada serena, tiene los bigotes al ras del labio y la barba crecida hasta el naciente de los senos. El niño de pecho, que yace en las manos robustas y velludas, parece rehuir con aversión instintiva el pezón de la mujer barbuda, cuyo esposo, retratado en segundo plano por disposición del artista, emerge de las sombras con el rostro demacrado, como quien, por imposición ajena a su voluntad, deja revelar el secreto íntimo de su amada.

Esta mujer barbuda, sin lugar a dudas, sufrió lo indecible en el fondo del alma y maldijo la hora en que fue concebida, como la célebre Olga Roderick, quien, a pesar de haberse casado tres veces y haber dado a luz a dos niños, acabó su vida en una empedernida bohemia, tras haber sido exhibida en circos y películas como una “monstruo incomparable”. Lo mismo sucedió con la mexicana Julia Pastrana, primero sometida a la indagación de los hombres de ciencia y luego a la curiosidad de un público que la tenía por fenómeno natural. Julia era de sentimientos nobles, pero hirsuta de pies a cabeza, un perfecto híbrido entre humano y orangután. No es casual que su uniceja, bigotes, patillas y barba, se hayan convertido en recursos rentables en manos de un empresario artístico que, además de contraer matrimonio con ella, la exhibió por medio mundo como a su peluda cónyuge, hasta que en 1859, estando de gira por Moscú, Julia Pastrana descubrió que estaba embarazada. El 20 de marzo de 1860 vino al mundo, por apenas 35 horas de vida, su único hijo varón. Ella murió al quinto día del parto. Al caer el telón tras el trágico final, los cadáveres, por ordenes expresas del esposo y apoderado, fueron momificados y rematados a la Universidad de Moscú.

La mujer barbuda, por lo menos hasta principios del siglo XX, se ganaba el pan diario en los circos ambulantes que iban de pueblo en pueblo, donde se la presentaba entre bombos y sonajas: ¡Venga usted, diviértase, admírese! Conozca las desgracias y las miserias de nuestros monstruos. Contemple usted a la auténtica, la genuina, la increíble mujer barbuda y, si se atreve usted, por un par de monedas más podrá tocarle la barba y conversar con ella. Observe usted no a la mujer sirena, no a la mujer más gorda. ¡No! Vea usted, con sus propios ojos, a la mujer barbuda. Sí señor, oyó usted bien, la mujer barbuda; aquélla que por una maldición divina que cayó sobre su madre, tuvo la desgracia de nacer como el orangután...

Así, al lado del contorsionista que tocaba el violín con el pie y el malabarista que hacía proezas sobre el lomo del caballo, estaba la mujer barbuda. Ella constituía la pieza clave de un circo clásico, con olor a boñiga de elefante y orín de tigre; ella encarnaba el horror, el suspenso y la monstruosidad; ella era la principal atracción del circo. Por eso el público, a la hora de enfrentarse al espectáculo estelar, se llevaba las manos sobre la boca y los ojos, mientras en la carpa se alzaban voces de admiración y espanto: “¡Ah!... ¡Oh!... ¡Uschh!..”.

Cada época imaginó sus propios monstruos. Las leyes de la naturaleza y la ciencia instauraron los límites más allá de los cuales el exceso desbordó en mostrar fenómenos naturales. Por eso la mujer barbuda, soportando una suerte de desprecio colectivo, pasó a simbolizar las deformidades, desviaciones, gigantismos, enanismos y otras anomalías. Su aspecto físico no sólo suscitaba escándalos y controversias, sino que fue incorporado a las representaciones y ficciones en las diversas artes, llegando incluso a conformar géneros literarios o cinematográficos que la tenían como figura central.

Durante la Inquisición, la mujer barbuda fue comparada con la bruja, de quien se decía que representaba las pasiones y los instintos reprimidos por el mundo masculino. Claro está, si era tan grande el desprecio, entonces es lógico deducir que esta mujer, retratada con impactante realismo por José Ribera, sufrió los miramientos de su entorno y las presiones sociales de su época, obligándola a vivir recluida entre las cuatro paredes del hogar, donde el único que la miraba a la luz de las candelas era su legítimo marido, ese hombre que encontraba la magia de lo sensual en las zonas pilosas de su mujer, quien, desnuda sobre las pieles de la alcoba, era diferente a las muchachas que, a fuerza de pinzas, navajas y ceras, se depilaban el cuerpo hasta quedar peladas como las crías de una rata.

Una parte de la literatura inquisitorial retrató a la santa barbuda como un reflejo de misoginia. Las mujeres consideradas malignas estaban sintetizadas en la expresión: “demonio de mujer”. No pocos exploraron el personaje mítico de la mujer barbuda, como expresión del travestismo, para indicar “un doble no deseado para la mirada masculina”; más todavía, algunos señalan que la mujer “masculinizada” ocupó un espacio importante en la hagiografía cristiana, a través de la hembra disfrazada de hombre en conventos y mediante la adquisición de abundante pelo que neutralizaba el apetito sexual masculino.

La mujer barbuda, que en esta pintura provoca un vértigo entre lo real y lo imaginario, es un caso extremo de hirsutismo, un fenómeno natural que llama la atención de la mujer lampiña y provoca la envidia del hombre imberbe; de ese hombre que, desde los umbrales de su pubertad, abrigó el sueño de lucir una hermosa barba al estilo de Marx o Engels.

Por lo demás, el tema tabú del pelo en la mujer ha llegado a tal extremo que hoy es repugnante que alguien tenga zonas pilosas. Quien opine lo contrario debe abstenerse por temor a que lo tilden de perverso y asqueroso, así le fascinen las mujeres que ostentan abundante vello allí donde se los puso Dios.






viernes, junio 06, 2008

Seminario, El cuadro de la identificación: las mujeres barbudas



Seminario:

El cuadro de la identificación: Las mujeres barbudas*

*Alberto Sladogna, analista, un miembro de la Elp, sladogna@gmail.com

La identificación es un tema recurrente en la clínica doctrinaria del análisis debido a un hecho: el analizante se ocupa de él, lo presenta, lo muestra, lo cuestiona, lo interroga en el curso de una cura analítica. El analizante despliega esa labor, entre otras cuestiones, para encontrar vías que le permitan alojar un deseo que en ciertas situaciones las “identificaciones” obstaculizan. En particular cuando se trata del amor.

Freud subrayó con insistencia el componente amoroso y erótico de cada identificación e indicó que:” En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social”. La identificación es un mecanismo subjetivo de armado en relación con el Otro, con los otros, es decir, la identificación es social. Entonces, nos preguntamos y preguntamos ¿Cómo se produce esa articulación “individual” de lo social? Sabemos que hay identificaciones e identidades, ¿Cómo es que se llevan a cabo?

La identificación tiene varios componentes: un cuerpo, una imagen del cuerpo, un objeto y el campo de los otros – los padres, los tíos, los vecinos, las grandes figuras nacionales, etcétera- y además otro elemento, la incógnita del analista cuando se trata de un análisis.

Estudiaremos estos elementos desplegando una lectura clínica de la teoría: estudiar un cuadro –feliz expresión de Jean-Louis Sous; un cuadro que nos ofreció el literato boliviano Víctor Montoya: La mujer barbuda, Magdalena Ventura inmortalizada por el pintor José Ribera en 1631. Veremos los avatares de una mujer mexicana, Julia Pastrana, quien se paseo por el mundo como un “hibrido maravilloso”. El director Marco Ferreri se inspiró en Julia para realizar en 1964 “La donna scimmia” (presentada en castellano con el título de “Se acabó el negocio”), filme protagonizado por Ugo Tognazzi y Annie Girardot. Ello dio lugar a un género literario, circense, teatral y cinematográfico: freak, extraño, rarito, extravagante y/o estrafalario. El análisis, su cura y su objeto, el analista, suelen recibir el calificativo de extraños, de extravagantes, de raritos.

Se trata de estudiar cómo se construye el trazo del cuadro de la identificación para lo cual tendremos de nuestro lado, un seminario oral de Jacques Lacan, 1961/1962: La identificación, así como el despliegue singular de los trazos de otros dos cuadros, como se dice “un cuadro clínico”: se trata de Santa Ágata y Santa Lucia pintadas por Francisco de Zurbarán, pintor barroco español. Esos cuadro permiten estudiar una pareja erótica singular: el sacrificio del martirio y el martirio del sacrificio como prenda de amor, sea en su vertiente S/M, sea en el terreno de la amistad de la cura analítica que suele llamarse “amor de transferencia”. Amén de mostrar la caducidad de la asunción de la imagen en el estadio del espejo.

“GASTOS”: Cada asistente entregará una aportación económica de acuerdo a lo que considere.

Fecha: Sábado 21 de junio del 2008. Horario de 9,30 a 13,30hs y del 16,30 a 19,30 hs.

Lugar: Av. México # 194 Col. Hipódromo Condesa, México D.F. C.P. 06100 Tels. 55-53-03-13, 52-86-41-04.

Bibliografía: Estos textos están destinados a que las diversas intervenciones del público encuentren allí un apoyo

Judith Butler:

Lenguaje, poder e identidad, Biblioteca Nueva , Madrid, 2005

Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”, Paidos, 2005, el capítulo: El falo lesbiano y el imaginario morfológico

El grito de Antígona. El roure Editorial, Barcelona, 2001

Sigmund Freud:

La dinámica de la transferencia – 1912;

Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico -1912

Psicología de las masas y análisis del Yo, 1921 en particular, el capítulo: La identificación;



Jacques Lacan:

Escritos 1, Editorial Siglo XXI, 1975, artículos: “El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”; “El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada; Intervención sobre la transferencia”;

Escritos 2, Siglo XXI, 1974, articulo: Posición del inconsciente

Seminario oral 1961/1962, La identificación, en particular las sesiones del 20 de diciembre de 1961; sesión del 10 de enero de 1962;y la sesión del 27 de junio de 1962;

Seminario oral, 1962/1963, La angustia: sesión del 6 de marzo de 1963; sesión del 13 de marzo de 1963

Seminario oral 1975/1976, El Santhóma, sesión del 9 de marzo de 1976.

Clément Rosset, El objeto singular, Editorial Sextopiso, México, DF, 2007

Georges Roque, Qu’est-ce que l’art abstrait?, Folio Essais, Gallimard, 2003

jueves, mayo 01, 2008

El cuerpo, el deseo, el objeto causante de un deseo. El deseo de la transexualidad

Seminario

a cargo de Alberto Sladogna, analista,

un miembro de la elp

Proponemos una actividad en un terreno acotado: el territorio de la clínica doctrinaria del análisis, es decir, efectuar una lectura analítica de los textos de Sigmund Freud y Jacques Lacan. En este seminario nos proponemos estudiar el cuerpo y el objeto causante del deseo que aparecen en la cura del análisis tal como los muestra la “teoría” psicoanalítica. Lo haremos a la luz de nuestra actualidad del 2008, y situados en México, tierra de las soldaderas, de las Adelitas, de las muxe’s, del "macho menos" y de otras presentaciones del cuerpo. El cuerpo que arriba a un análisis ¿será un dato “natural”? ¿Qué es lo “natural” en la doctrina analítica? ¿Es posible seguir sosteniendo ante la caducidad del Estadio del espejo –versión 1949- que el cuerpo es sólo el imaginario especular? ¿Será así, de manera obligada en la experiencia?

Sigmund Freud avanzó algunos pasos respecto de estos temas al sostener que “La anatomía es el destino” en Sobre una degradación general de la vida erótica (1912) y El ocaso del complejo de Edipo (1924) ¿Cuál es alcance, hoy de tal afirmación, momentos en que los llamados “neuróticos”, “psicóticos” y “perversos” disponen de medios desiderativos, eróticos, que acompañados de elementos científicos y tecnológicos, les ofrecen la posibilidad de modificar su cuerpo? Entonces, interrogaremos el alcance del término “destino” en la doctrina del psicoanálisis.

En el curso de una presentación de “enfermos” Lacan efectuó la siguiente intervención:

Escuche, cuate, usted tiene, a pesar de todo, barba en el mentón y ante eso no puede nada. [¿Sugestión? Sí, ciertamente, y que intenta conducir al interlocutor a su impotencia .Cfr. La definición lacaniana de la impotencia: un poder no.][1]

Quizás más tarde, en una fecha cercana a esa “presentación”, Jacques Lacan recuerda la interrogación lanzada por el literato Cazzote: “Che voui?” Y allí afirma lo siguiente:

El cromosoma y su combinación, XX, XY, XX, esto no tiene absolutamente nada que ver con aquello que se llama las relaciones del hombre y de la mujer. Conviene partir con esos dos términos y con los plenos sentidos; es muy extraño los tímidos ensayos que la gente hace para pensar en el interior de los marcos de cierto aparato que es el de la institución psicoanalítica, uno se da cuenta que no todo está reglamentado… allí, ellos se dan cuenta de esto, por ejemplo: no se espera para nada la fase fálica para distinguir a una niña de un niño. Les señalo algo que se llama Sex And Gender, está en inglés. Es de alguien llamado Stoler [Robert]. Es muy interesante leerlo desde dos puntos de vista, en principio porque eso se da sobre un tema importante, el de los transexuales, un cierto número de casos muy bien observados con sus correlatos familiares. Ustedes saben quizá que el transexualismo consiste precisamente en un deseo muy enérgico de pasar por todos los medios al otro sexo, aunque fuese haciéndose operar, cuando se está del lado masculino. Este transexualismo con las coordenadas que allí están, les hará aprender muchas cosas, porque son observaciones por completo utilizables.

Lacan sostendrá (1971) que en la transexualidad existe un deseo y además que estudiar esas experiencias puede arrojar enseñanzas para la doctrina del psicoanálisis, entre otras cosas sobre un objeto singular: el falo. Un objeto que no es ajeno al tema del deseo y al objeto que causa el deseo. El falo adquirió estatuto doctrinario pues Lacan le dio albergue en la clínica de su doctrina. Esto requiere estudiar la extraña vacilación que recorre al falo en esa enseñanza: hay momentos donde el falo es sólo simbólico, hay otros momentos en que el falo es un elemento del imaginario, hay otros momentos donde lo coloca como vecino del objeto “a”, objeto causante del deseo, luego, poco a poco, como lo reveló un estudio de Guy Le Gaufey[2]: se pasa de “el falo”, un sustantivo, a “la función fálica”, un adjetivo.

Con este horizonte leeremos otra constatación de Lacan:

La noción de pareja, de pareja coloreada, está ahí para sugerir que en el sexo no hay nada más que, diré, el ser del color, lo que en sí sugiere que puede haber hombre color de mujer, diría, o mujer color de hombre.

Aquí Lacan se revela como un hablante del español de México pues ubica a los sexos en términos de “darse color” ¿De qué color es la identidad cuando interrogamos la supuesta “naturalidad” del cuerpo, del deseo y del objeto causante del deseo? Estos interrogantes surgen cuando se estudia de cerca algunos casos de “trans…”: de Santa Ágata, de Santa Lucia, de otra mujer un poco menos santa, Magdalena Ventura, de Olga Roderick y las experiencias del cuarteto “obligado” compuesto por Briant, Bruce, Brenda y David. El seminario consistirá en la lectura temporal y ritmada de los elementos de la clínica de la doctrina, del cuadro[3] clínico –cómo se dice “Un cuadro de Kandinsky” -.

FECHAS Y HORARIOS:

Viernes 16 de Mayo de 15:00 a 19:00 hrs. y Sábado 17 de Mayo de 10:00 a 13:00 hrs.

LUGAR:

Auditorio de la Librería del Fondo de Cultura Económica Av. Francisco I. Madero Oriente 369, Centro (junto a Of. Correos).Morelia, Michoacán

Honorable/honorario: Participación, Se da un horizonte mínimo de $150 para solventar, en forma compartida los gastos (salón, hotel, traslado). Luego cada asistente de manera honorable donará de acuerdo a lo que considere ha recibido por cada sesión del seminario.

INFORMES E INSCRIPCIONES:

Raymundo Rangel Guzmán

rrgqro@yahoo.com.mx

raymundo.rangel@gmail.com

Noemí Ibarra Alvarado

nahomi19@gmail.com

Tels: (443) 164 6112 (Cel.); (443) 133 5083 (Cel.); 319 8033 (Part.)

Depósito a la Cuenta Banamex No. 807-8135914, a nombre de Noemí Ibarra Alvarado.

(Enviar por e-mail copia de ficha de depósito)

LECTURAS PARA EL SEMINARIO:

Conviene tomar nota de un elemento no visible en los textos doctrinarios citados en este argumento: cuando ellos provienen de un autor que ha escrito en otra lengua, en una lengua distinta al español o castellano, entonces, el lector lee la obra (excelente, muy buena, buena, mala o pésima) del traductor, quien opera como el “autor” del texto en español o castellano. Así las citas de este argumento, por ejemplo, que no tienen un autor mencionado son citas fabricadas “a la manera de…” por Alberto Sladogna. El lector si tiene condiciones tendrá acceso a la lectura de los textos en la lengua de “origen”

J. L Etcheverry en Freud, S. Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente, Obras Completas Vol. XII, Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1976.

Enrique Berenguer en Lacan, J. Seminario oral, 4. La Relación de Objeto, Ed. Paidós, Sesión del 3 de abril de 1957.

Enrique Berenger en Lacan, J. Seminario oral, 10. La Angustia, Ed. Paidós, Sesión del 13 de marzo de 1963.

Alberto Sladogna citando a la manera de Lacan, J. Seminario 18. De un discurso que no sería de la apariencia, Inédito, Sesión del 20 de enero de 1971.

Alberto Sladogna citando a la manera de Lacan, J. Seminario oral, 19. …O peor, Inédito, Sesión del 8 de diciembre de 1971.

Tomas Segovia en Escritos 2, J. Lacan “Posición del inconsciente”, Ed. Siglo XXI.


[1] Cito aquí a Marcelo Pasternac y Nora Pasternac en “Jean Allouch, 213 Ocurrencias con Jacques Lacan”, Sitesa, México, DF, 1992

[2] Silvio Mattoni en Guy Le Gaufey: El notodo de Lacan. Consistencia lógica, consecuencias clínicas, Ediciones literales, Teoría y ensayo, Buenos Aires, 2007

[3] Jean Louis Sous en su reciente seminario en México, Clínica del cuadro, abrió esa vertiente del cuadro clínico.